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Huesca
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URBANISMO

Caduca la licencia de las discotecas Manhattan y Kafka, abiertas en los polígonos industriales

Ambos establecimientos, objeto de sendos procesos judiciales, llevan cerrados y sin actividad más de seis meses.

La discoteca Kafka
Caduca la licencia de las discotecas Manhattan y Kafka, abiertas en los polígonos industriales
RAFAEL GOBANTES

El experimento puede darse por finalizado. La decisión tomada por el Ayuntamiento de Huesca hace cuatro años de llevar los locales de ocio nocturno a los polígonos industriales para terminar con el ruido en el centro de la ciudad, ha terminado envuelta en sentencias judiciales y contradicciones de los propios responsables municipales. A esto se suma el abandono progresivo de las dos discotecas ubicadas en los polígonos Monzú y Sepes por parte del público y de sus propietarios, que han dejado caducar sus licencias de apertura tras sumar más de seis meses continuados sin que los establecimientos funcionaran.

El ayuntamiento informó ayer de que se ha iniciado el procedimiento para declarar la caducidad de las licencias de apertura para el Kafka Industrial y la Sala Manhattan porque «llevan más de seis meses cerrados y sin ningún tipo de actividad». Este trámite es el último paso, y el menos complicado, de un conflicto que se inició a finales de 2006 con el 'decretazo' y que ha tenido en la Federación de Polígonos Industriales de Huesca (FEPI) en pie de guerra hasta que los tribunales han anulado las decisiones municipales.

El Kafka, en el polígono Monzú, abrió sus puertas en 2006 como restaurante. Poco a poco fue derivando su actividad hacia la madrugada y consiguió la licencia de discobar, lo que le permitió abrir hasta las 4.30. El decreto firmado por el entonces alcalde Fernando Elboj en diciembre de 2006 declaró Zona de Ocio los polígonos Monzú y Magantina, lo que suponía que los establecimientos hosteleros allí ubicados podían prolongar su horario de cierre dos horas.

El Kafka se convirtió en el punto de encuentro de los oscenses que, tras el cierre de los bares del Tubo (4.30) querían alargar la noche hasta el amanecer. Poco después otro empresario solicitó licencia para un establecimiento similar, también en la ronda de la Industria, pero en los límites del polígono Sepes. La Manhattan abrió en junio de 2007 como discobar, pero funcionó como discoteca, según han reconocido las sentencias judiciales, porque sistemáticamente incumplió los horarios de cierre acumulando decenas de sanciones.

Los empresarios siempre se mostraron contrarios a que las discotecas se instalaran en los polígonos porque «su actividad era incompatible con la nuestra». Desde la federación se interpusieron recursos y se enviaron cartas a los responsables municipales para que se diera marcha a atrás. Nada tuvo efecto, ni las recurrentes denuncias de los industriales por los daños en parterres, naves y vehículos tras las noches de los jueves y sábados. Algunos empresarios instalaron cámaras de vigilancia en sus establecimientos.

 

Cambio de tendencia

Al final, la FEPI acudió al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo que en marzo de 2009 declaró nulo el decreto de la Zona de Ocio y en julio de 2008 anuló la licencia de la Manhattan. El ayuntamiento recurrió ambas sentencias ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón. El recurso de la Manhattan ha sido desestimado con la imposición del pago de costas.

Y mientras la justicia obligaba al ayuntamiento a cambiar de dirección, los rádares, los controles de alcoholemia y la apertura de algunos bares del casco urbano como cafés cantante (hasta las 6.30) encauzaron de nuevo el ocio nocturno hacia las zonas del centro.

El presidente de la FEPI, Ignacio Almudévar, señaló que la experiencia se considera acabada, «pero ha salido cara», aludiendo al accidente ocurrido en julio de 2007 a las puertas de la Manhattan, cuando un coche, a 150 por hora, arrolló a varias personas matando a dos de ellas y causando lesiones graves a otras ocho.

Sala Manhattan. Se inauguró en junio de 2007 con licencia de discobar, pero siempre prolongó su cierre hasta las 6.30. Obligada a cerrar por sanciones, presentó un plan para ser discoteca que no fue aprobado.

Kafka Industrial. Abrió en 2006 como restaurante y progresivamente amplió sus licencias de actividad hasta obtener permiso para cerrar a las 6.30. Parte de ella se desmanteló el pasado verano.

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