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SOBRARBE

Los trucos volvieron a resonar en el valle de Chistau por San Antón

Más de cien vecinos recorrieron todos los pueblos haciendo sonar a su paso los cencerros.

Mª Carmen Mur, con los tres mayorales en el momento de recibir la distinción en Saravillo.
Los trucos volvieron a resonar en el valle de Chistau por San Antón
LUCíA MUR

Más de un centenar de cencerros resonaron durante la noche del lunes, festividad de San Antón, por las estrechas calles de todos los pueblos del valle de Chistau, rememorando la subida de los rebaños de la tierra baja a la montaña con un intenso ruido que simboliza el poderío del ganado.

La ronda comenzó en Saravillo, donde los participantes en la fiesta cenaron y recorrieron la localidad, dirigidos por los tres mayorales, con pieles en los hombros y el inconfundible cuerno. En esta población se entregó el Truco del Año a una de sus vecinas, Mª Carmen Mur Ferrer, "por su dedicación, constancia y buen hacer" al frente del bar Cazcarra. Hace ya más de 50 años sus padres abrieron el negocio, que también incluía posada y tienda, y que se ha convertido con el paso del tiempo "en el lugar de encuentro y convivencia del pueblo", destacan los organizadores del homenaje, quienes consideran que Mur hace "una labor callada pero esencial en la vida de una pequeña comunidad como la de Saravillo". Además, "siempre tiene abierta la puerta de casa y siempre está dispuesta a ayudar a quien lo necesite".

Esta distinción fue establecida hace cuatro años. Concluido el acto, la comitiva, a la que en cada pueblo se suman nuevos trucos, se dirigió a Gistaín, donde degustaron unos exquisitos crespillos, y de allí, a San Juan de Plan, cuyos vecinos les agasajaron con poncho y torta. La siguiente parada fue Plan, desde donde partieron a Sin, Señés y Serveto. Y tras recorrer todos los pueblos, los trucos regresaron al lugar de salida, Saravillo.

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