Despliega el menú
Huesca
Suscríbete

HUESCA 2-2 ELCHE

Puntito in extremis y con 'ayudita'

El Huesca sufrió la rigurosa expulsión de Helguera, aunque Melero concedió un gol precedido por una clara falta de Roberto. El equipo dio la cara, pero resucitó algunos de sus viejos errores.

Gilvan realiza una voltereta espectacular tras conseguir el primer gol para el Huesca en la tarde de ayer.
Puntito in extremis y con 'ayudita'
RAFAEL GOBANTES

Cada semana se trata de justificar que un punto es bueno, pero con esta forma de sumar el camino discurre cuesta abajo. Ayer el Elche fue mejor y mereció ganar a un Huesca bondadoso en la entrega pero salpicado por despistes que no terminan de erradicarse. Melero, colegiado andaluz poco diligente, echó a Helguera de manera algo rigurosa, pero luego lo enmendó con un clamoroso regalo en la concesión del tanto del empate, obra de Camacho precedida de empujón de Roberto al meta Caballero. Tampoco hay que ser más papistas que el susodicho y no nos rasgaremos las vestiduras porque llueva una 'ayudita' en el cielo del pobre.

Lo que pasa es que hay síntomas en el juego azulgrana que siguen generando dudas: falta mucha elaboración en el centro del campo, se ataca con rebrotes febriles, chispazos inconexos muy a lo británico. Intensidad sobra y eso es loable, pero da la sensación de que falta algo más.

Son siete partidos sin ganar en casa. La tercera parte de los que se van a jugar este año en El Alcoraz. Cuando no es el árbitro resulta que son los pequeños matices y cuando no, los grandes, y cuando no, el infortunio. La autocrítica, que existe y de forma muy noble por parte de Onésimo, tiene que venir acompañada de la localización de los errores y el propósito de suprimirlos antes de que esta corriente empiece a pesar más de la cuenta.

Es sintomático que haya que elevar a los altares el hecho de haber conseguido un par de goles por fin ante la parroquia. El doble de los que se habían marcado hasta ahora. Y suerte que en el segundo al árbitro le debió patinar una lentilla para no ver la tarascada de Roberto al meta ilicitano cuando este cogía la pelota. Si estornudar a dos metros del portero en el área pequeña se considera falta, lo de ayer tendría que haber sido cárcel para 'Torreta', que puso el disimulo que pudo en la acción. Más bien escaso. Pero es bueno que de vez en cuando caiga un regalito en casa del humilde, porque normalmente se sale trasquilado de otros lares y lo peor es que esos lloros nunca surten efecto.

El Elche mostró galones desde el primer minuto, aunque el primero que tuvo el gol entre ceja y ceja fue Gilvan, que erró en un mano a mano fruto de la duda.

De una falta a favor nació una contra ilicitana que acabaría con un golazo de volea de Palanca, para más cachondeo. El ex madridista coronó un ataque rápido en el que el Huesca no se replegó con el criterio debido.

Pero Gilvan tenía la tarde fina. El brasileño fue un tormento para la zaga franjiverde. Bola que cogía bola que se iba por lo menos de uno. Luego no siempre tenía la luz enfocada, pero es que si fuera así jugaría en Primera y además en uno de los grandes. A sus pies cayó un balón peinado por Vega que convirtió en el empate.

Luego hubo bailes para todos, porque el propio Vega, debutante ayer como titular, pudo embocar en el segundo palo, aunque luego fue Bodipo el que se presentó solo ante Andrés. Magistral el portero local en el mano a mano.

Linares, natural de Fuentes de Ebro y ex del Huesca, demostró que es un jugador consagrado en la división de plata, que ha crecido, que tiene más argumentos. Una dejada suya a Xumetra acabó en devolución de favor y tanto del aragonés, que no cabía en sí de gozo. De alguna forma ayer aclaró dudas a quien todavía las tuviera después de los diez tantos que hizo el año pasado con el Salamanca. Ahí es nada.

En la segunda parte, el Elche salió que parecía loco por cerrar el partido. Un jugadón entre Linares y Palanca acabó con un disparo de Bodipo en el que Andrés volvió a mostrarse soberbio. El Huesca ponía afán, pero tenía muchos problemas para construir. Su único recurso era darle la pelota a Gilvan, capaz de abrir espacios por todas partes. Con permiso por la exageración, el cuadro azulgrana, ayer, fueron Andrés, Gilvan y otros que también salieron.

Onésimo empezó a mover ficha. El primer paso fue coherente. Metió a Navas por Vega, acostó al andaluz en la derecha y colocó a Camacho detrás del punta. Eso se tradujo en una gran ocasión para este último, que vaciló en el momento clave. Esas, antes, no las perdonaba, pero este año no anda muy fino. Y eso que ya suma dos goles.

El míster pucelano se jugó el órdago antes de que el Elche se quedase con diez por la expulsión de Etxeita en una refriega con Roberto, pero cuando más encerrado estaban los visitantes llegó la segunda amarilla a Helguera. Es cierto que es discutible, pero el cántabro debería medir mejor su animosidad.

De allí al final llegó la locura padre. Desbandadas para un lado y para otro y, como colofón, el anticipo navideño de Melero, con el polémico tanto del empate. Hasta los jugadores del Huesca tardaron en reaccionar. Cabreo monumental en el Elche, 'calentón' peligroso en el campo y dos contras alicantinas que aún pudieron amargar la fiesta.

Etiquetas