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TRIBUNALES

El asesino confeso detalló el crimen de Sabiñánigo en el piso de la víctima

Carlos Muñoz López regresó ayer al lugar en el que estranguló y amordazó a Teresa Lardiés Arilla, de 74 años, para reconstruir los hechos ante la Policía Judicial y la juez.

El detenido, esposado, a la entrada del domicilio.
El asesino confeso detalló el crimen de Sabiñánigo en el piso de la víctima
LAURA ZAMBORAíN

Solo en el portal del inmueble donde residía la víctima Carlos Muñoz López, el asesino confeso de la anciana de Sabiñánigo, tardó unos cuatro minutos en explicar algunos de los detalles del crimen del pasado 3 de agosto del que se declaró autor. El acusado, que se encuentra en prisión en el cárcel de Zuera desde el pasado viernes, regresó ayer al lugar de los hechos, la vivienda en la que la mujer apareció muerta debajo de una cama tras ser estrangulada y amordazada.

Un miembro de la Policía Judicial de la Guardia Civil y la titular del juzgado de Jaca que instruye el caso llevaron al autor confeso del asesinato al piso situado en el número 82 de la céntrica calle de Serrablo para reconstruir con detalle los acontecimientos. Aunque se acercaron al lugar la hermana y uno de los sobrinos de la víctima, ninguno se dirigió al acusado del crimen. De hecho, poco antes de que llegara se subieron a casa de una vecina de la víctima desde cuya ventana vieron cómo entraba en torno a las 17.50. Su llegada también generó expectación en la calle.

Tras la explicación en el patio, el asesino confeso subió al piso con la juez, la secretaria judicial, el agente que le había acompañado por la calle desde el vehículo hasta portal y el resto de los miembros de la Policía Judicial que habían iniciado su trabajo tiempo antes en el inmueble.

Carlos Muñoz López confesó que había pasado una hora con la mujer en su propia casa antes de estrangularla, amordazarla y esconder el cadáver debajo de una cama distinta a la que dormía habitualmente, que fue donde la encontró su hermano. Además, al acusado también se le imputa un presunto delito de robo con intimidación porque sustrajo 180 euros que la mujer guardaba en el interior de la cartilla del banco. Esta cantidad la encontró en las seis horas más que permaneció en la casa de la víctima, en la que aprovechó para comer algo.

Según informó la Subdelegación de Gobierno, cuatro días después de la detención en Zaragoza, este hombre, de 34 años, "se autoinculpó del hecho dando detalles que solamente podía saber él por su participación en el mismo y que eran coincidentes con los que figuraban en la investigación". La Policía llevó al acusado al lugar con el objetivo de recoger más datos para resolver el caso.

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