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Huesca

CADENA DE ROBOS

Tres colegios públicos de Huesca han sufrido robos en el último mes

Los delincuentes han asaltado el Pío XII, el Pedro J. Rubio y el Alcoraz. De este se llevaron 3.000 euros recaudados para un regaloEstos incidentes se suman al ocurrido el miércoles en el campus.

Los colegios se han convertido en un bocado apetitoso para los cacos. Si a principios de año cuatro localidades de la provincia (Albelda, San Esteban, Estadilla y Fonz) sufrieron una oleada de robos en escuelas y ayuntamientos, ahora los ladrones han puesto sus miras en la capital oscense, donde en el último mes han sido asaltados tres colegios públicos de Infantil y Primaria y un edificio universitario.

Esta semana se han producido dos robos, en la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación y en el centro público Pío XII, pero no son aislados. La semana pasada sufrió un robo el colegio Alcoraz y, a mediados de mayo, el Pedro J. Rubio. En casi todos los casos, los daños provocados al forzar puertas y ventanas han sido más cuantiosos que el botín, a excepción del Alcoraz, donde los intrusos sustrajeron más de 3.000 euros destinados a un regalo por una jubilación.

Responsables de los centros afectados coinciden en que, por su modo de actuar, parece que los ladrones buscaban dinero, ya que apenas sustrajeron otro material, salvo algún ordenador que encontraron a su paso.

El robo del colegio Pedro J. Rubio fue el primero de esta oleada en la capital oscense y se produjo hace aproximadamente un mes, a mediados de mayo. Los ladrones no se llevaron ni ordenadores ni materiales audiovisuales, pero sí reventaron la máquina del café y revolvieron distintas dependencias. Este centro, uno de los de mayor alumnado de la ciudad, ha sido allanado en varias ocasiones. El pasado curso, a la vuelta de las vacaciones de Navidad, los profesores se encontraron con numerosos desperfectos fruto de una acción vandálica, aunque no se llevaron nada. "Hechos de este tipo suponen una gran extorsión y además generan mucha indefensión", comentó ayer el director, Alfredo Toro.

Dinero en un archivador

Al robo en el Pedro J. Rubio le siguió, la semana pasada, el del colegio Alcoraz, ocurrido en la noche del 7 al 8 de junio. En él sustrajeron una fuerte cantidad de dinero en metálico, más de 3.000 euros, que los profesores habían recaudado para la jubilación de un compañero. Fuentes del centro indicaron que "no sabemos por dónde entraron", ya que las ventajas están enrejadas y no había accesos violentados. Solo forzaron dos archivadores, en uno de los cuales estaba el dinero, y también desapareció un tablet PC.

Esta semana se han repetido los robos con fuerza. La noche del lunes al martes, en el colegio público Pío XII, unos desconocidos entraron en el aula prefabricada instalada en el patio y robaron un ordenador.

La noche siguiente le tocó el turno a la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación. Aquí los ladrones rompieron una ventana de la planta baja, donde está el colegio de El Parque, pero pasaron de largo para subir por las escaleras a la primera planta, en la que se ubica la sede universitaria. Forzaron las puertas de la sala de profesores, de la cafetería y de varios despachos, entre ellos el del decano.

Chicles y caramelos

El botín fue escaso, apenas 250 euros (la calderilla de la caja registradora del bar y dinero de un despacho). También se llevaron varios paquetes de chicles y de caramelos de la cafetería, y un viejo ordenador portátil de una sala. Sin embargo, los destrozos ocasionados ascienden a una cantidad mucho mayor. Ayer, en la Facultad seguían evaluando los daños y todavía no se habían podido reparar los desperfectos.

Esta oleada de robos recuerda a la que se produjo en enero en varios pueblos de las comarcas de la Litera, Somontano y Cinca Medio. En San Esteban de Litera y Albelda los ladrones sustrajeron pupitres, tablet PC y material diverso, además de causar numerosos destrozos en cerraduras y ventanas.

Pero la banda que actuaba en esta zona fue detenida días después. En total hubo 20 arrestos (siete ingresaron en prisión), de ciudadanos de países del Este, por su presunta implicación en una red organizada que se dedicaba a desvalijar colegios, empresas y viviendas en el Alto Aragón y en otras provincias como Zaragoza, Teruel, Lérida o Burgos.

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