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El juez reconstruye el secuestro y crimen de la empresaria de Sabiñánigo

La Policía Judicial grabó la reconstrucción y la declaración de Puyó -con gafas y pelo canoso-.
El juez reconstruye el secuestro y crimen de la empresaria de Sabiñánigo
JAVIER BLASCO

Una docena de guardias civiles y de miembros de la Policía Judicial de Jaca y Huesca participaron ayer en la reconstrucción del secuestro y crimen de la empresaria de Sabiñánigo María Pilar Blasco, ocurridos el 10 de junio de 2008. Su cuerpo sin vida fue hallado en el fondo del canal de Jabarrella, maniatado y con 2 sacos de 50 kilos de arena atados a sus piernas cuatro días después de desaparecer cuando iba a su trabajo.

Hasta Sabiñánigo fue trasladado el único de los tres imputados por el crimen que está en prisión, el constructor Francisco Javier Puyó, que volvió a negar su implicación, aunque con una versión distinta. Y es que dijo que esa tarde estuvo en una cafetería de Jaca viendo el partido de fútbol España-Rusia. Además de denunciar a la Guardia Civil por presuntas torturas y a uno de los dos rumanos imputados por una presunta agresión en prisión, rechazó haber ofrecido 100.000 euros a un compañero de celda para que le proporcionara una coartada para aquel día, como indicó este preso al juez del caso en una carta.

A las 15.00 se inició la reconstrucción, que duró 2 horas. El imputado, esposado en todo momento y acompañado por su abogada Carmen Sánchez Herrero, fue conducido primero al garaje del nº 4 de la calle de Abad Banzo, el domicilio de María Pilar Blasco, donde él mismo tenía una plaza. Y es que se cree que la víctima estuvo retenida allí varias horas antes de ser trasladada en coche hasta el canal.

Según ha trascendido, uno de los testigos aseguró ayer que aquel día le vio junto a la puerta del garaje esperando a que entrara un vehículo. Familiares de la víctima, representados por el abogado Enrique Trebolle, también afirmaron que le vieron merodear por los alrededores de su casa. Luego fue conducido hasta el garaje de su piso, en el nº 134 de la avenida Serrablo, y a la empresa de la familia de la víctima. Finalmente fue llevado otra vez al garaje del edificio donde vivía la víctima, esta vez andando.

Vieron un todoterreno en el canal

Tras ello, Puyó fue conducido ya a Zuera, aunque el juez creyó conveniente ir al canal de Jabarrella. Allí, otro testigo aseguró que sobre las 16.30 de aquel 10 de junio estaba trabajando en una cantera de piedra y vio a dos personas bajar de un todoterreno gris -igual que uno de los vehículos de Puyó- junto al lugar donde se halló el cadáver. La defensa, sin embargo, duda del testimonio dada la gran distancia existente entre ambos puntos.

También fue citado ayer C. T., de nacionalidad rumana y representado por el abogado Manuel Arcas, que pasó diez meses en prisión por su supuesta implicación en el caso. Aunque conoce a Puyó porque trabajó para él, negó su participación. Tan solo admitió que ese día estuvo en un locutorio cercano al piso de la víctima intentando vendiendo su coche por internet.

El tercer y último imputado en el caso, otro hombre de nacionalidad rumana, está en busca y captura por lo que no participó en la reconstrucción. En su nombre sí fue su abogado, Enrique Castán.

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