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El Caserío Aragonés de Huesca se derriba para ampliar el hotel anexo

Las obras, que se han ejecutado durante el fin de semana, han obligado a cortar al tráfico la plaza de Lizana.

Las palas finalizaron el derribo del Caserío Aragonés ayer por la mañana.
El Caserío Aragonés de Huesca se derriba para ampliar el hotel anexo
JAVIER BLASCO

Después de más de 70 años de historia, el restaurante Caserío Aragonés de Huesca ha quedado reducido a escombros. El solar sobre el que se asentaba, en la plaza de Lizana, servirá para ampliar el Sancho Abarca, que se convertirá en un hotel de cuatro estrellas en el casco antiguo de la capital oscense.

Los trabajos de derribo del restaurante, abierto en 1943, comenzaron hace días, aunque en el interior del antiguo edificio. Los de este fin de semana, con el derribo de la fachada, han sido mucho más llamativos, dada la situación del inmueble, en una de las esquinas del Coso Alto.

En el solar se levantará un edificio que quedará unido al hotel y permitirá ampliar el número de habitaciones de las 35 existentes a 50. El establecimiento permanecerá abierto hasta mayo con la mitad de habitaciones en servicio, pero ese mes cerrará dos años para permitir el desarrollo de las obras. El proyecto impulsado por la familia Pac, propietaria del hotel, está presupuestado en unos 6 millones de euros y auspiciado por la cadena Husa, a la que pertenece el Sancho Abarca, según dijo en su día Roberto Pac.

La ampliación del hotel se acomete un año después de que terminasen las obras de restauración del teatro Olimpia, al que el Sancho Abarca está muy vinculado por su ubicación.

La ejecución de estos trabajos, tal y como alertó el Ayuntamiento de la capital el viernes, obligó durante todo el fin de semana a cortar el acceso desde el Coso Alto a la plaza Lizana. Tampoco los coches que bajaban de la zona de la catedral podían incorporarse al Coso Alto, ya que la maquinaria ocupaba toda la parte baja de esta céntrica plaza.

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