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El granizo daña 250 elementos de las maquetas del parque de ocio Pirenarium de Sabiñánigo

El centro continúa abierto. Los responsables calculan que la reparación llevará entre 1.000 y 5.000 horas de trabajo.

Una tormenta de aire, lluvia y granizo dañó ayer de madrugada 250 elementos del parque temático Pirenarium de Sabiñánigo. La tromba se concentró en el barrio de Puente Sardas de la capital serrablesa, donde está situado el complejo de ocio. A pesar de que el tamaño de la piedra no era excesivamente grande, de 1,5 centímetros de diámetro, esta cayó en muy poco tiempo, embozando además los registros de alcantarillado, lo que provocó inundaciones en algunos locales, bajos y garajes de dicha zona. El parque de los Pirineos en miniatura abrió ayer sus puertas con total normalidad y sus responsables calculan que en los trabajos de restauración, que no afectarán a las visitas, se invertirán más de un millar de horas.

La maqueta de la basílica del Pilar evoca tiempos pasados. Se ha convertido en una recreación histórica del bicentenario de los Sitios después de que entre 70 y 80 bolas de granizo impactaran en ella, precisamente en su pared norte, la misma que a principios del siglo XIX sufrió los efectos de los cañonazos de los franceses. Esta obra, junto a la de la plaza Mayor de Aínsa, el castillo de Perarrúa y la reproducción de la Estación Internacional de Canfranc han sido las más castigadas por la tormenta que cayó entre las 5.30 y las 6.00 de la madrugada.

La resistencia del material con el que están realizadas las maquetas (poliuretano de alta densidad), ha hecho que los daños sean mínimos en los edificios, en los grandes bloques. Sin embargo, el hielo ha hecho mella en pequeños y delicados elementos. Ha roto almenas, barandillas y verjas de los monasterios recreados; ventanas, farolas, muñecos o trenes turísticos, y ha levantado la pintura en muchas de las miniaturas. En una primera labor de "maquillaje", como la definió Arturo Almuzara, director gerente del parque, las piezas rotas se han recogido en una sala. Asimismo, han colocado varios carteles informativos explicando lo sucedido. "Si uno ve una almena rota no se alarma, pero si observa cinco o seis juntas puede pensar que es por dejadez. Y este no es el caso", alertó.

De momento, no se han cuantificado económicamente los desperfectos, aunque Arturo Almuzara calcula que serán necesarias "entre 1.000 y 5.000 horas de trabajo para su restauración". Esta ardua tarea, que realizará un grupo de seis maquetistas de Zaragoza que ayer ya visitó el centro de ocio, se compatibilizará con la apertura al público de Pirenarium. Hasta el primer fin de semana de septiembre, el parque abrirá todos los días y la recuperación se alternará con las visitas. A partir de esa fecha, cuando el centro tiene previsto abrir solo los fines de semana, los restauradores trabajarán en días laborales, de lunes a viernes.

Pequeño, pero en gran cantidad

El granizo era pequeño y cayó solo durante diez minutos, pero en gran cantidad. Además, la pendiente de muchas de las calles serrablesas hizo que se acumulara el granizo en determinadas vías, alcanzando el medio metro de altura, y los bomberos tuvieron que palearla. Aunque no fue ni de la misma intensidad ni del tamaño del pedrisco que cayó hace tres años, el hielo también causó daños en algunos vehículos.

Además, "la piedra taponó los registros del alcantarillado", relató el jefe del servicio comarcal del Alto Gállego, Óscar Aguarta. Esto provocó charcas de hasta un metro de altura en algunas vías de Puente Sardas, por lo que hubo que desviar el tráfico y utilizar bombas para achicarla. El agua, además, entró en garajes, bajos, bodegas y locales provocando diversos desperfectos. En total, los efectivos atendieron una docena de llamadas de emergencias.

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