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Quejas por el precio del billete de bus a Zaragoza y por el cambio de las paradas

Los oscenses que viajan a diario para ir a trabajar a la capital aragonesa han iniciado una campaña de recogida de firmas para exigir mejoras al Gobierno de Aragón

Los oscenses que viajan diariamente a Zaragoza en autobús para trabajar quieren que el Gobierno de Aragón subvencione el precio del billete de modo que se favorezca el transporte público entre ambas ciudades y que negocie con el Ayuntamiento de Zaragoza el establecimiento de otras paradas intermedias en el centro de la capital aragonesa para evitarles nuevos desplazamientos en transporte urbano, que suponen un mayor costo económico y pérdida de tiempo.

Para conseguir este propósito van a crear una coordinadora y ayer emprendieron una campaña de recogida de firmas que se estará abierta durante las fiestas laurentinas. Todas las tardes, de 19.00 a 21.00, los afectados estarán con una mesa en la confluencia de los Porches de Galicia con el Coso Alto. También intentarán aprovechar la presencia de diferentes autoridades con motivo de los actos institucionales que se celebran durante el "San Lorenzo" para hacerles llegar sus planteamientos y reivindicaciones. La iniciativa partió ayer de alrededor de una quincena de personas, si bien los perjudicados son muchos mas y se espera contactar con el mayor número posible de ellos en fechas próximas, aunque el periodo vacacional puede ser un problema, según comentó Marisa Yzuel portavoz de los afectados.

La mecha que ha encendido los ánimos de estos usuarios ha sido, por un lado, el incremento del precio del billete desde mediados de julio -el trayecto Huesca -Zaragoza cuesta 6,25€ - y el anuncio de una nueva subida en enero próximo y, por otro, el cambio de las paradas del centro de la ciudad desde el pasado día 1.

Alosa, la compañía que cubre el servicio de la línea regular de autobuses de viajeros entre Huesca y Zaragoza ha fijado las paradas intermedias en el nuevo intercambiador del Actur y en el paseo de María Agustín, entre las calles de Gómez Salvo y de J. M. Sevilla, junto a la antigua factoría Averly. Así han quedado anuladas las paradas que se venían haciendo en la avenida César Augusto (junto al Teatro Fleta) y en el paseo de María Agustín (ante el Museo Pablo Serrano), más céntricas que las nuevas.

Pablo Martín Retortillo, gerente de Alosa, explicó ayer que el cambio obedece a las normas dictadas por el Gobierno de Aragón, sujetas a un informe vinculante del Ayuntamiento de Zaragoza, que impide a los autobuses de línea regular adentrarse en el centro de la ciudad.

Viajeros discriminados

Marisa Yzuel señaló que las nuevas paradas se encuentran a un mínimo de 25 minutos del centro de la ciudad lo que les obliga a tomar el transporte urbano lo que incrementa los costes. Estos usuarios denuncian que pagan el billete más caro y tienen peor servicio que los trabajadores que viajan de Zaragoza a Huesca. "En estos momentos -explicó Yzuel- hay cuatro precios para el mismo recorrido ya que las personas que vienen de la capital aragonesa a trabajar a Walqa tienen el viaje subvencionado por el Gobierno de Aragón; los funcionarios que vienen a Huesca pagan un precio menor como transporte discrecional y tiene paradas en el centro (plazas de Aragón y de San Francisco); los estudiantes también están bonificados, y nosotros que viajamos a diario, pero como no somos suficientes para acceder a un transporte discrecional, pagamos el billete más caro de todos". En este sentido apuntaron que comparativamente el viaje entre las dos capitales aragonesas "es más caro que el trayecto Zaragoza a Madrid que cuesta 14 €". "Nosotros -añadió- no creemos que debamos pagar 6,25 € por ir a trabajar a Zaragoza. Por eso queremos que el Gobierno de Aragón estudie una solución".

Los afectados han mantenido contactos con Alosa y con el servicio provincial de Transportes que, de momento, no han fructificado según sus aspiraciones. Martín Retortillo está abierto al diálogo y dispuesto a poner transporte discrecional si el número de usuarios es el suficiente.

Renfe no es alternativa para estos trabajadores porque el horario de los trenes "no nos permite estar fichando en nuestros puestos a las 8.00. Sin embargo, los que vienen de Zaragoza llegan a Huesca a las 7.45, a tiempo para entrar a trabajar". En estas circunstancias los oscenses se sienten discriminados respecto a los zaragozanos que trabajan en Huesca.

"Consideramos que, además del Gobierno de Aragón, los alcaldes de Huesca y Zaragoza y el Justicia de Aragón, deben analizar esta situación y buscar soluciones equitativas", dijo Marisa Yzuel.

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