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Las crecidas disparan los rescates en barrancos, con 12 accidentes este año

Uno de cada cinco auxilios en montaña en 2007 estuvo relacionado con esta actividad.

El barranquismo se ha convertido en los últimos años en uno de los deportes de aventura más practicados en la provincia de Huesca. También es uno de los que, junto a la alta montaña, más accidentes registra. Según un estudio realizado por la unidad de montaña de la Guardia Civil de Huesca, durante el pasado 2007 los barrancos ocuparon el segundo puesto en el ranquin de salvamentos efectuados. Concentraron un 20% de las intervenciones -frente a un 38% en alta montaña- con un muerto, 62 heridos y 23 evacuados ilesos, principalmente en verano. Una realidad que este año se está viendo reforzada por las densas precipitaciones caídas en los últimos meses, provocando una fuerte crecida en el caudal de los ríos que resulta extremadamente peligrosa para la práctica de este deporte y que está cogiendo por sorpresa a muchos aficionados.

En lo que llevamos de 2008, la Guardia Civil ya ha intervenido en unos 12 rescates que se han saldado con un fallecido y decenas de heridos. El pasado 20 de abril se produjo el primer accidente mortal del año, cuando un barranquista catalán fue arrastrado por la crecida del agua en su descenso a uno de los barrancos más frecuentados de la Sierra de Guara, el Mascún. Días antes, el 16 de abril, una barranquista de origen francés tuvo que ser evacuada en helicóptero desde el barranco de Basender, también en Guara, al sufrir una fractura ocasionada por una caída. Ambos sucesos se produjeron fuera de la temporada que las empresas de turismo activo establecen para la práctica del barranquismo y que va desde el mes de mayo hasta mediados de septiembre.

Aunque esta fecha de partida es orientativa, al estar sujeta a las condiciones del clima, los profesionales del sector la aconsejan dado el fuerte y variable caudal de agua que portan los ríos en fechas previas y la baja temperatura de sus aguas. Una estimación que, en cualquier caso, no es aplicable a la presente campaña. Desde la Asociación de Turismo Deportivo de Aragón reconocen que este año se están tomando más medidas, como cambiar algunos de los itinerarios habituales en esta época e incluso suspender algunas de las actividades programadas. "Solo estamos actuando en barrancos en que el caudal lo permite, por ejemplo, en determinados secos como el Basender o el Fornocal -explica Francisco Lacau, vicepresidente de la citada asociación-. Somos muy conscientes de que, en estos momentos, barrancos que habitualmente son muy sencillos como el Vero o La Peonera son imposibles de practicar".

Prueba de ello es que desde que comenzó la temporada de forma profesional y según calcula el teniente jefe de la sección de Montaña de la Guardia Civil de Huesca, Pedro Garijo, "ya se han registrado unos 7 nuevos rescates", dos de los cuales entrañaron una gran dificultad para los equipos de montaña. Así, el 12 de mayo, seis ciudadanos franceses, entre ellos una niña de menos de 10 años, fueron rescatados en el barranco de Balced, en la Sierra de Guara, tras haber permanecido toda una noche atrapados a cincuenta metros de profundidad. El incidente más reciente se producía tan solo seis días después, cuando cinco barranquistas valencianos tuvieron que ser evacuados en los estrechos del Balcés, también en la Sierra de Guara y dentro del término municipal de Bierge, tras pasar la noche en el interior de la quebrada por la subida del nivel del agua. Con todo, Garijo asegura que no se está produciendo un número mucho mayor de accidentes en los barrancos, si bien reconoce que en el mismo periodo de 2007 "tuvimos alguno menos" y apunta que esta temporada están siendo bastante más complicados de solventar precisamente porque, a pesar de "las grandes lluvias, la gente está accediendo de igual manera".

Menos aglomeración

La situación en los ríos ha provocado que, a diferencia de otros años, los aficionados al barranquismo estén dejando su práctica "para más adelante, hacia el mes de junio", admite Lacau. Aunque, con todo, afirma que "se está trabajando con un cierto ritmo y las expectativas no son malas de todas formas porque, si bien ahora estamos hipotecados, eso significa que estos mismos ríos con una condiciones climatológicas normales estarán perfectamente realizables y con un gran atractivo durante la temporada alta que comienza en junio y se prolonga hasta mediados de septiembre". Asimismo, Lacau matiza que "los percances que está habiendo no son, en ningún caso, responsabilidad de las empresas" porque "es gente que va por libre y que no toma las precauciones necesarias".

De ahí que, aprovechando la reciente presentación del nuevo helicóptero de rescates de la Guardia Civil, el subdelegado del Gobierno en Huesca, Ramón Zapatero, reclamara "prudencia a todos aquellos que vienen a realizar algún tipo de actividad de ocio a la provincia de Huesca" porque las intervenciones "no son solo un problema muy serio para quienes los practican sino también para quienes deben realizar el rescate". En el marco del citado encuentro, Carlos Crespo, teniente jefe de la Comandancia de Huesca, aludió al "debate existente en torno a la regulación de los deportes de montaña" al igual que ocurre en otro tipo de deportes de riesgo que "obligan a contar con un seguro o a estar federado". Crespo manifestó que el control de la montaña es "inviable dado que es un medio totalmente distinto por el acceso e incluso la mentalidad de la gente que la practica", si bien admitió la "necesidad de empezar a hablar de ello y mentalizar sobre el tema".

En este sentido, el Parque Natural de la Sierra de Guara dispone de una normativa propia sobre el descenso de sus barrancos que estipula la obligación de portar un equipamiento correcto con un traje de neopreno, casco y arneses, una frecuencia mínima de 10 minutos para la entrada de cada grupo en los barrancos y un tamaño máximo de los mismos.

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