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Huesca provincia

Las chimeneas ya han provocado cerca de 40 incendios este invierno en el Pirineo

Los expertos piden más controles tanto de construcción como de mantenimiento.

R. D. Núñez A. Gayúbar 15/02/2018 a las 05:00
El incendio de la chimenea se extendió calcinando toda la cubierta del bloque de Benasque.SEISPC Ribagorza

El reciente incendio de Benasque, que calcinó cinco de los once apartamentos de un bloque y dejó serios destrozos en el resto, además de causar heridas a tres bomberos, ha vuelto a poner de relieve el peligro que pueden entrañar las chimeneas. Elementos casi decorativos en las viviendas de segunda residencia pero en los que un mal uso o un defecto de construcción puede acarrear graves consecuencias. En lo que va de invierno, los bomberos y personal de emergencias de las comarcas del Pirineo han tenido que intervenir ya en cerca de 40 fuegos, algunos de ellos con daños muy importantes.

Los expertos coinciden en pedir más controles tanto durante el proceso de construcción como posteriormente para garantizar un buen mantenimiento con el objetivo de evitar incendios que se pueden propagar luego a la cubierta de un edificio y dañar otras viviendas, como ocurrió en Benasque la semana pasada y de forma casi idéntica hace casi cuatro años en Linsoles, otra urbanización de la localidad ribagorzana donde cinco viviendas quedaron reducidas a cenizas y otros once inhabitables por daños de agua.

Este último caso lo conoce muy bien Cruz Isábal ya que es una de las 100 fincas que administra en todo el Pirineo. "Fue uno de los incendios más importantes de Aragón en esa década. Y tanto allí como en otros muchos casos que he padecido, los peritos han coincidido en que la mayoría se produjeron en los núcleos de las chimeneas. Allí convergen los tubos que vienen de cada apartamento y suelen estar mal resueltos a la altura de la cubierta ya que los planes urbanísticos de los municipios del Pirineo obligan a que esta sea de madera pero en un 90% de casos pasan vigas por el interior de esos núcleos y no se aíslan", explica.

A raíz de lo ocurrido en Linsoles, hizo revisar todos los núcleos de chimeneas de las comunidades que administra y recuerda que en una de ellas "de veinte, tuvimos que actuar en más de la mitad por grave riesgo".

Cruz Isábal cree, además, que falta "cultura de fuego" también entre los propietarios de segundas residencias "porque encienden las chimeneas cuando hace aire o queman cosas como cajas de fruta o pañales que luego generan depósitos en las paredes y las hacen más inflamables".

Para tratar de reducir al máximo el peligro de incendios, en su caso obliga a las comunidades a deshollinar periódicamente todas las chimeneas, "independientemente de si se usan o no". No obstante, cree que debería estar reglamentado "porque es un elemento de seguridad y tendría que pasar una inspección obligatoria como las calderas o los ascensores, que antes de ponerse en marcha pasan una revisión".

Cruz Isábal señala que muchos promotores se escudan en que aunque se usen como calefacción, no están diseñadas para ello "pero eso no lo pone en ningún lado", subraya. "¿Tenemos que esperar a que ocurran desgracias personales para regular de forma seria la construcción, inspección, el mantenimiento y el uso de las chimeneas? Ya estamos tentando demasiado a la suerte", alerta.

El gremio de deshollinadores también lamenta el "retraso" que lleva España en cuanto a la regulación del uso de chimeneas en comparación con otros países de Europa como Francia o Alemania "donde es obligatorio hacer una limpieza todos los años y una inspección cada cuatro", asegura Nacho García, de la empresa Deshollinados y Servicios Altoaragón, con sede en Jaca.

Reconoce que en los últimos años está aumentando la concienciación, "sobre todo de las propias administraciones, que le dan bastante importante a deshollinar todo el edificio en conjunto porque basta con que uno no lo haga y provoque el incendio".

"El hollín es el combustible..."

Por su experiencia, muchos de estos fuegos se originan por defectos de construcción o por un uso deficiente "ya que el hollín es el combustible pero un mal uso o una sobrecarga si no está bien construida o está hecha con materiales que no son ignífugos para abaratar costes, puede provocar un accidente", señala.

En su caso, además de cepillar las chimeneas, ofrece una inspección de los conductos con una cámara "para ver cómo está la instalación, si hay fugas, si el tubo llega bien al remate, si hay contacto con madera...". Un servicio con una tarifa entre 50 y 80 euros que aconseja contratar una vez al año si la chimenea se usa a diario, o cuando se hayan consumido entre 2.500 y 3.500 kilos de combustible si es esporádico.

En caso de incendio, este experto deshollinador recomienda cerrar el tiro si es posible o taponar la salida con alguna manta húmeda para ahogar el incendio.

Andrés Pociello, responsable del parque de Bomberos de Benabarre, asegura que las campañas de concienciación están surtiendo efecto, pero también coincide en que suele haber un problema técnico en el diseño y construcción de muchas chimeneas. Por ello, cree que la DGA debería promover la realización de una campaña de revisión de estas instalaciones. Aun con todo, sigue recomendando a los propietarios y usuarios la limpieza de las chimeneas al menos una vez al año y la revisión de las calderas y las rejillas para comprobar su óptimo funcionamiento.





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