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Heraldo del Campo

siniestralidad agraria

Seguros en tiempos de récords

La evolución del seguro agrario, con sus históricas indemnizaciones y contrataciones, es un claro reflejo de la huella del cambio climático en el sector agrario.

Los expertos califican este año como el de mayor siniestro de la historia del seguro agrario.
Los expertos califican este año como el de mayor siniestro de la historia del seguro agrario.
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Ya lo han calificado como el mayor siniestro de la historia del seguro agrario. La sequía que padece España en general y Aragón en particular está pulverizando récords. Y no solo en superficie afectada o en daños ocasionados, sino también en el volumen de indemnizaciones a las que tendrá que hacer frente Agroseguro. Ya se estima que la cuantía en todo el país ronda "de momento" los 300 millones de euros –de ellos unos 30 en Aragón– y queda por delante un verano que amenaza con temperaturas asfixiantes y en el que suelen ser habituales las dañinas tormentas de granizo –el fenómeno que siempre supone el mayor volumen en las indemnizaciones para el pool asegurador– que sumadas al resto de siniestros elevan elevan a 900 millones de euros los abonos que los responsables de Agroseguro prevén que tendrán que realizar en todo este 2023.

La cifra es de récord. Pero no es este año el único en el que se han batido marcas. Ya sucedió en 2021 cuanto esta cuantía sumó los 747, millones de euros, un montante que se quedó pequeño en 2022, ejercicio en el que la siniestralidad elevó los importes de las indemnizaciones hasta casi los 806 millones de euros. Y es que el número de siniestros en el campo y el volumen de las indemnizaciones se han intensificado en los últimos años al mismo ritmo que se ha ido haciendo cada vez más evidente el cambio climático y sus perniciosos efectos sobre las producciones agrícolas y ganaderas.

Lo cuentan los datos de Agroseguro, cuya evolución histórica es un fiel reflejo de un cambio climático que está provocando incremento (o brutal descenso) de las temperaturas, escasez (casi inexistencia) de lluvias, violentas tormentas (de agua o, peor, de granizo) o intempestivos (y heladores) temporales, fenómenos que cada vez son más recurrentes, se producen antes –en meses que no deberían corresponderles– y se alargan durante más tiempo –hasta estaciones en las que antes eran una rareza–.

La radiografía de la entidad no solo habla de siniestros. Sus cifras también dan cuenta de la cada vez mayor concienciación de los agricultores de la necesidad y utilidad de invertir en el aseguramiento de sus cosechas. De hecho, también son de récord las cifras de capital asegurado (más de 16.280 millones de euros) o las que cuantifican la producción asegurada (38,1 millones de euros).

Impacto del cambio climático en España

Dicen también como se están ‘reconvirtiendo’ el sector que avanza hacia una mayor dimensión de las explotaciones y un menor número de agricultores y ganaderos. La prueba es que hay a pesar de que se asegura más capital y más producción, el número de pólizas contratadas se reduce.

Todos estos detalles los han puesto esta semana sobre la mesa el presidente del pool asegurador, Ignacio Machetti; el nuevo director general, Sergio de Andrés, y los responsables del área técnica y de siniestro, Félix Novoa y José Carlos Sanz, durante una comparecencia informativa en Madrid, en la que analizaron la evolución del sistema nacional de seguros, su comportamiento actual en tan complicado escenario y la adaptación que exige un futuro marcado por la incertidumbre, especialmente la climática.

Sequías cada vez más severas

La sequía no es un fenómeno nuevo para los agricultores y ganaderos. El sector ha soportado los efectos de la ausencia de precipitaciones en más ocasiones que las que querría recordar, pero lo cierto es que se ha convertido en un fenómeno climático cada vez más habitual.

Lo demuestran las series históricas de Agroseguro, en las que se evidencia, como explica su director general Sergio de Andrés, que "las sequías son mucho más recurrentes en los últimos años, un claro indicador del cambio climático". Un argumento que justifica echando la vista atrás. Hubo a comienzos de los década de los 90 un periodo de gran escasez de precipitaciones, tras el cual las graves afecciones por falta de agua no volvieron a hacerse notar hasta el año 2005. Habían pasado unos diez años. Pero a partir de ahí los tiempos comenzaron a acortarse. Volvió a suceder en 2012 (siete años después) y cinco años después en 2017, las indemnizaciones abonadas por el pool asegurador evidenciaban el impacto de la falta de lluvias. "En el último lustro prácticamente ha estado presente un año sí y otro también. Hubo sequía en 2019, en 2022 y vuelve en este 2023, en el que la ausencia prácticamente total de precipitaciones está provocando el mayor siniestro de la historia del seguro agrario", explica Andrés.

"Las sequías son mucho más recurrentes en los últimos años, un claro indicador del cambio climático"

No solo se repiten con más frecuencia sino que, además, son más severas. Hasta ahora, detalla el director general, y en términos de indemnizaciones del seguro agrario, las sequías de 2012 y 2017 eran las que habían generado mayores pagos a los agricultores asegurados, con 210 y 190 millones de euros, respectivamente.

El pasado ejercicio resultó desigual, con fuertes periodos de altas temperaturas, golpes de calor y ausencia de precipitaciones, aunque la presencia de lluvias puntuales en marzo y abril redujo el impacto de la sequía. Aún así, Agroseguro abonó 117 millones a los productores asegurados. Todas estas cifras se quedan pequeñas para indemnizar los daños que se prevén este año. Se estima que esta cuantía alcanzará los 300 millones de euros. "Eso como mínimo porque, como nos dice nuestro director del área de siniestros, cada semana que no llueve son 20 millones más", añade el presidente de la entidad, Ignacio Machetti.

Preocupa que no llueva, pero también que las tormentas lleguen acompañadas de granizo. "El pedrisco es siempre una espada de Damocles", señala Machetti, que recuerda que este siniestro, el que provoca mayores indemnizaciones, "ahora no solo se produce en verano, llega mucho antes y se prolonga hasta el mes de noviembre".

Aunque no lo hacen al mismo ritmo que los siniestros también se ha producido un incremento progresivo de la prima de riesgo, esto es, la cantidad de dinero que se destina al pago de los daños. Y pese a ello, el cambio climático también deja huella en la evolución del ratio de siniestralidad. Prueba de ello es que mientras que si bien hasta 2010 lo gastado en indemnizaciones era inferior a lo destinado a la prima, en las dos últimas décadas la situación ha sido la contraria (ver cuadro inferior) hasta provocar que dicha ratio se elevará hasta el 121,5%, es decir los pagos para cubrir las pérdidas han superado en un 21% el dinero destinado a dichas indemnizaciones.

Evolución del ratio de siniestralidad

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Reaseguro público

"Estos datos son una clara demostración de lo que sucede con el cambio climático y de cómo las primas no se han adaptado a él porque la evolución es tan creciente que siempre vamos por detrás", explica el presidente de Agroseguro, cuya configuración y su "ejemplo único de colaboración público privada" permiten cubrir "estos agujeros". Para ello existe el reaseguro público "que se está haciendo cargo de este exceso de siniestralidad" y que se financia con primas que le han permitido disponer de una reserva que llegó a ser de 900 millones de euros. A ello se suma también la reservas de las 17 entidades privadas que forman parte del pool asegurador.

El reaseguro público se está haciendo cargo de este exceso de siniestralidad. Se financia con primas que le han permitido disponer de una reserva que llegó a ser de 900 millones de euros

Aumentan los siniestros y también la percepción de riegos de los agricultores y ganaderos. Lo prueba el incremento de la contratación y una implantación cada vez mayor en las principales líneas. Entre ellas, De Andres destaca la destinada a frutales, en la que sube un 7% el número de pólizas, crece un 6% el capital asegurado, un 2% la superficie asegurada y hay un 1% más de producción asegurada. Unas cifras en la que Aragón juega un papel protagonista, la Comunidad, junto con Castilla-La Mancha, en la que más se incrementa la superficie asegurada (un 10%).

"La implantación de este seguro en la pasada campaña se situó en el 84%, un porcentaje que se verá incrementado este año dado que a fecha de 8 de mayo, el número de pólizas suscritas ya supera la contratación total de la pasada campaña", matiza el director general de Agroseguro. Destaca también la importante implantación del seguro de sequía en herbáceos de secano, que alcanza un 70% en el conjunto del país. No es el caso de la Comunidad aragonesa, donde este porcentaje se desploma hasta el 30%. Sin embargo, y a pesar de que incluso desde la propia consejería de Agricultura se responsabiliza de tan escasa contratación a las carencias de la cobertura, desde la entidad aseguradora señalan a los agricultores a lo que achacan "una menor percepción de riesgo", asegura Machetti.

En su opinión, estas líneas son "difícilmente mejorables", aunque reconoce que también las hay todavía con recorrido, como los cítricos o el viñedo que van avanzando y ya están en un 50% de penetración. Otras, sin embargo, "no tienen remedio o sin inmejorables y no precisamente en el buen sentido". Se refiere Manchetti al seguro de sequía en pastos, que debido a la decisión de basarlo en mediciones satelitales "ni ha funcionado, ni funciona, ni funcionará jamás". También reconoce las dificultades para extender el seguro en el olivar, "a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años para mejorar su implantación".

En cualquier caso, los responsables de Agroseguro insisten en que las distintas líneas de seguro que ofrece el pool están siempre en "mejora continua", pero insisten –y suena a aviso a navegantes– que se darán las vueltas que hagan falta a los seguros pero hay que tener en cuenta que el conjunto de las primas tienen que cubrir el siniestro.

"No hay varita mágica, así que o se baja el riesgo, con otras prácticas de producción o cultivando en sitios donde el riesgo sea menor, poniendo medidas de protección... o se sube la prima"

"No hay varita mágica, así que o se baja el riesgo, con otras prácticas de producción o cultivando en sitios donde el riesgo sea menor, poniendo medidas de protección... o se sube la prima. O se bajan las coberturas, pero a mí esto no me gusta nada y lo intentamos evitar", afirma con contundencia Ignacio Machetti. Y considera que una de las líneas de trabajo a explorar es que la subvención pública alcance hasta ese 70% que las administraciones autonómicas puede agotar y otra línea es priorizar. "Tenemos absolutamente cubierto todo y de todo eso, que son 45 líneas de seguro, las seis primeras son el 85% del sistema, por eso igual hay que priorizar las producciones más importantes u casi olvidarnos de otras más marginales o menos profesionalizadas", añade.

Seguro de rentas, inviable

Muy contundente se muestra el presidente de Agroseguro al hablar de un posible seguro de rentas. "Eso es inviable", asegura al tiempo que recuerda que hace unos doce años se hicieron estudios muy centrados en algunas producciones, como cereal y frutales, en los que lo que se estaba planteando era un seguro de rentas al agricultor.

El problema, detalla, es que en España no hay información sobre los ingresos reales de lo agricultores que, entre otras cosas tributan a base de módulos, pero además se comprobó que la información estadística "es tan absolutamente errática, irregular y poco significativa, que se concluyó que hoy por hoy un seguro de rentas es absolutamente inviable", puntualiza.

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