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Purroy, director de Land Life: "No tenemos ningún miedo a que se depuren responsabilidades por el fuego de Ateca"

El portavoz de la empresa que trabajaba donde se inició el incendio que calcinó 14.000 hectáreas asegura que dio instrucciones "claras y concisas" de qué se podía y qué no se podía hacer tras el conato de junio.

Francisco Purroy, director de Land Life.
Francisco Purroy, director de Land Life.
José Miguel Marco

Dirige la empresa Land Life, que trabajaba en Bubierca, donde se inició el fuego de Ateca que ha calcinado 14.000 hectáreas en la comarca Comunidad de Calatayud. ¿A qué se dedican?

Somos una empresa de recuperación de tierras degradadas. Actuamos en zonas en las que se ve que el bosque y la naturaleza autóctona no está siendo capaz de recuperarse a buen ritmo por sí misma. Nos financiamos a través de mercados voluntarios, de empresa que lo hacen por razones de responsabilidad social corporativa, para poder decir que van a ser neutrales en carbono y en fechas cercanas. Están dispuestos a financiar este tipo de trabajos y van en serio porque si no no estarían trabajando en España, donde los inviernos son secos y con heladas, los veranos salvajes. Cada tonelada de CO2 sale muy cara.

¿Para quién estaban trabajando en Bubierca?

Nuestros clientes son confidenciales, pero son empresas que son del mundo tecnológico, del mundo 'ecommerce', de distribución… Son empresas que van en serio con esto.

Entonces no trabajaban para el Gobierno de Aragón. Eran trabajos para una empresa privada, en una finca privada.

Land Life encargó una investigación interna sobre lo que ocurrió en el foco del fuego. ¿Tienen ya las conclusiones?

Se está avanzando. Igual que avanza el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) y ahora la Administración (DGA). Hay un procedimiento civil y penal abierto y hay que avanzar en esas investigaciones, que se comience pronto a instruir el caso en Calatayud. Confiamos en la justicia y hay que dejarla actuar. Estamos tranquilos en que se juzgará.

¿Cree que se llegará a acreditar la responsabilidad de Land Life en lo ocurrido?

El Seprona y la DGA están en su capacidad, y consideran que tienen que estar en este procedimiento e investigar hasta el fondo. Nosotros no tenemos ningún miedo a que se depuren las responsabilidades. Lo que salga del juicio todos lo tenemos que asumir. Es lo que se tiene que hacer con la Justicia.

¿Han recibido alguna comunicación oficial por parte de la DGA o del Seprona para informarles de la apertura del proceso?

Por parte del Seprona, sí; por parte de la Administración, que yo sepa no hemos recibido todavía notificación. Conocemos que se abre ese procedimiento. Ahora no me consta que hayamos recibido una notificación.

Decía este martes el consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, que no se han puesto en contacto con él. 

 Con los servicios forestales hemos hablado desde el primer momento y también con los servicios de extinción. Siempre hemos ido de cara y hemos sido transparentes. Nos parece bastante injusto cómo, no sé si por esa transparencia y por ir de cara, en muchos medios se ha instalado un relato y un juicio inmediato y una culpabilización sin realmente conocer detalles de lo que sucedió.

¿Qué sucedió? ¿Cuántas personas trabajan en el lugar donde surgió el fuego?

Se contaba con todos los permisos, las autorizaciones. La contrata que estaba realizando la obra es gente local de la zona con 50 años de experiencia en reforestación, en extinción de incendios. Hay otra empresa que es el coordinador de seguridad que revisa todo. Hay contacto continuo con la Administración para revisar los procedimientos, las instrucciones. Ahora hay que ser cauteloso. Para mí es todo muy desconocido. Nunca nos hemos tenido que enfrentar a un procedimiento penal y civil por una catástrofe de este tipo. Cautela máxima y dejar que la investigación avance. Sí me parece injusto que se nos haya juzgado directamente. ¿Voy a juzgar a otros? No lo entiendo. En esta civilización esa presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario tiene que prevalecer.

Cuando se originó el fuego en Bubierca, ¿cuántas personas había trabajando y qué medidas de seguridad habían adoptado? ¿Cuándo vieron que la situación se les iba de las manos y decidieron llamar a los servicios de extinción?

La información que tenemos, que es la que publicamos, era la que nos transmite el contratista, que era que estando trabajando haciendo tareas de ahoyado con una retroaraña para preparar la tierra y poder plantar con éxito en zonas áridas en invierno, estaban trabajando y nos dicen que hubo una chispa que generó un fuego y avisaron al 112 y a los servicios de extinción.

¿Cuántas personas estaban trabajabando?

Eso es parte de la investigación.

¿Y qué medidas estaban tomando? ¿Tenían extintor?

Sí, sí. Cada máquina tiene su extintor. Hay una serie de procedimientos. Hubo un primer incendio hace un mes, y a raíz de ese primer incendio hubo un diálogo bien profundo con la Administración. Y otra revisión de todo con el coordinador de seguridad.

La DGA les remitió por escrito el 21 de junio una recomendación para que paralizaran el trabajo en situación de alto riesgo de incendio. ¿Por qué siguieron adelante?

Seguimos todas las recomendaciones, incluso las sobrepasamos, las que nos daba la Administración. No recuerdo si fue por correo o verbal. Conversaciones hubo bien profundas y extensas sobre lo que se debía o no hacer. En lo moral estamos bien tranquilos de que seguimos con todo lo que se nos pidió. A raíz del primer incendio hubo instrucciones claras y concisas de qué se podía y qué no se podía hacer.

Si la plantación se iba a realizar en invierno, ¿era imprescindible hacer esos trabajos de reforestación en ese momento del año, cuando había una alerta naranja y roja por incendios?

Nosotros tenemos una responsabilidad con el medio ambiente. Somos gente muy profesional, muy apasionada con el clima. Llevamos bastantes años plantando árboles, hemos plantado más de 2,5 millones de árboles en España en zonas degradadas. Haciendo un trabajo muy responsable. Trabajando con contratas siempre lo más profesionales y expertas que hemos podido encontrar. El momento de plantar árboles es invierno. El de preparar el terreno, de final de la primavera hasta el siguiente otoño. Lo que hay que hacer es seguir esas recomendaciones e instrucciones que nos dan. Y es lo que se ha hecho. Habiendo este procedimiento abierto se conocerá, y estoy tranquilo ahí, que seguro que se conocerá lo que pasó.

¿Y qué pasó? ¿Pidieron al contratista que paralizara el trabajo y siguió adelante?

Creo que conviene ser muy cautos. Para nosotros todo esto es terreno muy desconocido y habiendo estos procedimientos abiertos lo que tenemos que hacer es dejar a la Justicia que siga su curso. Que empiece la instrucción cuando antes en Calatayud, que tengamos después el juicio en Zaragoza, y ahí se va a hacer Justicia.

¿Ordenaron a la contrata que parara las tareas?

A raíz del primer incendio y de la revisión de los procedimientos y de los avisos que la DGA emite sobre riegos muy alto o riesgo extremo, hay que seguir estas instrucciones y tomar estas precauciones. Dimos instrucciones bien precisas y concisas de lo que se podía y no se podía hacer.

Entonces, ¿habían prohibido a la contrata que no trabajara en condiciones de alto riesgo de incendios?

Todo eso se conocerá. Dejemos que la Justicia haga su trabajo y los que tengamos que asumir responsabilidades en esto seguro que las asumiremos.

¿Debería el Gobierno de Aragón haber dictado una orden para prohibir ex profeso los trabajos de reforestación en una situación de alerta muy alta de incendios como hizo Navarra?

Igual que no nos gusta que nos hayan juzgado con esa inmediatez, juzgar al Gobierno de Aragón no es responsable.

¿Va a emprender Land Life alguna acción judicial contra la DGA o la contrata?

De momento estamos investigando, colaborando en lo que podemos con esta investigación y ese en nuestro deber. Después, en el procedimiento penal y civil que se está abriendo se depurarán responsabilidades. Os aseguro que la contrata contaba con todos los permisos y autorizaciones que eran necesarias para hacer ese trabajo. 

En el marco de su política ambiental, ¿no tiene cabida paralizar motu proprio temporalmente unas labores de este tipo en unas condiciones de alerta roja por riesgo de incendios?

Por supuesto que tiene cabida y lo repito, estoy seguro que se conocerá bien cómo se trabajó y qué instrucciones claras se dieron. Además, concurre este año una situación muy especial. No estamos ni siquiera en agosto y ya han ardido en España más de 207.000 hectáreas, cuando la media de los últimos años estaba entorno a las 90.000 en el año entero, en los 12 meses. Ha llovido la mitad, se dan condiciones muy extremas, y estoy convencido que todo esto también va a hacer cambiar muchas cosas a nivel normativo sobre cuándo realmente se puede y no se puede trabajar.

¿Han paralizado en alguna otra comunidad autónoma trabajos de reforestación que estuvieran llevando a cabo por las condiciones extremas?

Ahora tenemos parados todos los proyectos, eso es lo responsable y lo que hay que hacer de modo cautelar.

¿Cuándo decidieron paralizarlos, antes o después del incendio de Ateca?

En otros puntos de España habíamos parado proyectos antes voluntariamente.

Entonces, ¿por qué entonces seguían en Aragón con esas labores?

Repito, eso es lo que se tiene que investigar.

¿Es posible saber cuál es la contrata y la empresa de prevención de riesgos que trabajaban para ustedes?

No sé qué relevancia tendría ahora dar esos nombres. Quien lo tiene que conocer bien y lo conocen son la Guardia Civil, el Seprona, la Administración y todas las partes que están en la investigación. Ahora, señalar si es fulanito o menganito, no sé qué relevancia pueda tener. Es una empresa de dilatada experiencia.

Usted dice que se dieron instrucciones claras sobre cómo había que actuar, pero queda en el aire quién fue el que adoptó la decisión de seguir trabajando en la zona donde se originó el fuego.

Cada casuística es diferente y tiene poco que ver el trabajar en una región que otra, en unas condiciones u otras y en unos días u otros.

¿En qué comunidades paralizaron los trabajos antes del incendio de Ateca?

Cada comunidad tiene sus procedimientos y sus órdenes, sus prohibiciones y recomendaciones. Lo que nosotros intentamos es seguir siempre fielmente y al máximo todo eso y, si es posible, ir un punto más allá, con una cautela extra.

¿En Aragón estaban trabajando en algún lugar más?

No.

Ha dicho que piensa que con el cambio climático van a tener que cambiarse normativas.¿Deberían las comunidades emitir órdenes para prohibir las labores de reforestación en situaciones críticas?

Es probable, es posible. La crisis climática nos está haciendo cambiar a todos muchos paradigmas muy rápidamente. Lo que sería nefasto, pienso, es que no se siguiese con este impulso que podemos obtener de la financiación privada en restauración ambiental. Son acciones muy caras y en las que todos podemos contribuir, las administraciones y la iniciativa privada en un tema como la restauración de la naturaleza y la biodiversidad en el que no tenemos ni un solo segundo que perder. La crisis climática obviamente está cambiando reglas y paradigmas con bastante velocidad.

Así se podría contar con una normativa que estableciera cómo actuar en circunstancias como estas

Seguro que se puede tener un marco legal que establezca todo eso.

El fuego se expandió muy rápido, ¿piensa que faltaron medios?

Fue un desastre enorme, es una catástrofe. Estamos súper agradecidos de todo lo que hicieron los medios de extinción, de cómo trabajaron, de lo que se esforzaron.

Fue un momento muy complicado, coincidían varios grandes incendios en España. Contando con más efectivos, ¿se podría haber perimetrado antes y evitar que se extendiera más?

Todo suma. Son 207.000 hectáreas calcinadas en lo que llevamos de año, y una gran parte en julio. Es catastrófico. Aquí han hecho todo lo que han podido. Pero no lo sé, yo no soy director de extinción de incendios, ni un experto.

Se ha reunido con los alcaldes de Moros, Villalengua, Bubierca, Alhama, Castejón de las Armas, Ateca... ¿Qué les ha dicho a los alcaldes afectados?

Todo nuestro equipo está muy afectado por el tipo de personas que somos, comprometidas con la naturaleza. La gente de los pueblos ha perdido su forma de vida, su paisaje, la cosecha, los frutales. Es demoledor. Hay que entender que estén tan afectados y con ese duelo y esa rabia.

¿Qué les ha transmitido a los alcaldes, sobre todo a regidores como el de Moros?

Esto forma parte de las conversaciones privadas y lo principal era mostrar nuestro entendimiento, nuestro apoyo y que supiesen que compartimos su pena y su dolor. Lo demás entra dentro de la esfera privada y máxime con las cautelas que requieren los procedimientos judiciales abiertos.

¿El estado del monte y la orografía de la zona pudo contribuir a la propagación del fuego?

Aquel martes estuvimos todo el día en el puesto de control y era dantesco. Un viento, un calor, una velocidad del fuego, de las llamas. Fue horrible. Creo que en estas circunstancias de crisis climática las cosas están cambiando muy rápido y es difícil analizarlo para mí.

¿Estuvieron pues en Ateca en aquel momento?

Por supuesto, nosotros desde el primer momento hemos querido dar la cara y no escondernos y colaborar y contribuir en lo que hemos podido hacer.

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