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La sequía agota manantiales y obliga a los bomberos a llevar agua a algunos pueblos

La DPH suministra cubas a cinco núcleos y la DPZ a uno. Se prevé que la demanda se dispare en agosto. 

Los bomberos suministran agua a Campodarve desde hace unos días.
Los bomberos suministran agua a Campodarve desde hace unos días.
DPH

Los problemas con el suministro de agua en algunos pueblos, habituales en época estival, se han adelantado este verano. El estiaje ha secado manantiales en una época de mayor consumo al dispararse la población flotante. Desde hace unos días, los bomberos de la Diputación de Huesca están llevando agua a cinco núcleos rurales: Tiesas Altas (Jaca), Campodarve (Boltaña), Piedrafita (Bisaurri), Espierba (Bielsa) y Aguinaliu (Graus).

"El año pasado empezamos en agosto, en julio no realizábamos ningún suministro", explica el jefe de servicio de los bomberos de la Diputación de Huesca (Speis), Óscar Aguarta, quien espera que el próximo mes se dispare la demanda. "En agosto es cuando más población hay en los pueblos y por lo tanto el problema aumenta". De momento, la provincia oscense es la que presenta más dificultades. En la de Zaragoza, los bomberos de la DPZ solo han tenido que llevar agua a Pietas, una pequeña pedanía de El Frasno. Por su parte, en la provincial de Teruel no se ha presentado todavía ninguna necesidad de estas características, y solo se han tenido que llevar a cabo servicios en caso de averías.

Además de que la falta de lluvias ha secado las fuentes y pozos, otro factor añadido es que los publos aragoneses aumentan tanto su población en verano y principalmente en agosto, llegando a triplicar y mutiplicar por cuatro su número de habitantes habituales, que algunos no puedan hacer frente a la demanda de abastecimiento de agua potable, dada la capacidad de sus depósitos. Es una tónica que se repite en los meses estivales en el mundo rural y que este se verá agravada por la sequía.

En 2021, los bomberos de la DPH tuvieron que acudir con cubas a llenar los depósitos municipales de más de 15 núcleos, y teniendo en cuenta que este verano se ha anticipado, "las previsiones que manejamos es que serán más", precisa Aguarta, sobre todo en zonas del Pirineo y de la sierra. Paradójicamente los del sur, en áreas menos húmedas, tienen garantía de abastecimiento al estar conectados a los canales de riego. Según el alcalde de Jaca, municipio al que pertenece Tiesas Altas, con la ola de calor y la sequía se incrementan los problemas con los manantiales. El Ayuntamiento ha realizado inversiones en los últimos años y de hecho ha solucionado las carencias en otros núcleos, como Osia y Bernués, indica Juan Manuel Ramón, pero aún hay algunos, como Tiesas Altas, Tiesas Bajas y Fraginal con carencias. Por ahora, solo ha sido necesario recurrir a los bomberos en el primero, donde hay una posada.

"Es un año duro"

En Piedrafita, también existe un negocio turístico. "Es un año duro, con mucha sequía", dice la alcaldesa de Bisaurri, Pilar Saludes. En varias aldeas de la entidad menor de San Feliu de Veri, del mismo municipio, también "se va justo", aunque los vecinos, aclara, restringen al máximo el consumo.

A esta lista se incorporó la semana pasada Campodarve, donde los bomberos han empezado a llevar agua para cargar los depósitos. En el pueblo vive una familia y hay dos negocios rurales. Según el alcalde de Boltaña, José María Giménez, la sequía este año ha agotado antes la fuente, pues otras veces no se daba el problema hasta septiembre. Confía en disponer de un punto alternativo de suministro a través de un sondeo en unos días. En otros núcleos del municipio se ha conseguido garantizar el abastecimiento en los últimos años con nuevas captaciones.

Los efectivos de la DPH también han tenido que realizar un abastecimiento de urgencia temporal en una zona de acampada de 200 niños en el núcleo de La Muria por problemas en la captación.

Por su parte, los bomberos de la Diputación de Zaragoza llevaron a cabo durante 2021 hasta 130 suministros de agua urgente. Una situación excepcional se ha producido en Moros por el incendio de Ateca. Esta semana pasada, además de habilitar una tubería provisional de suministro al depósito municipal, llevaron 250.000 litros de agua para que los vecinos evacuados regresaran a sus hogares.

Garrafas casa por casa

El estiaje ocasiona asimismo numerosos inconvenientes en la comarca de la Hoya de Huesca, pero por la calidad. El alguacil del Ayuntamiento de La Sotonera vuelve a llevar periódicamente un remolque cargado de garrafas a los vecinos de Lierta, ya que la que sale del grifo no es potable. (Pasa a la página siguiente)(Viene de la página anterior)

Jorge Agustí, de Lierta, con garrafas que reparte el Ayuntamiento.
Jorge Agustí, de Lierta, con garrafas que reparte el Ayuntamiento.
H.A.

Ocurrió en 2021 y este verano el reparto se reanudó el 20 de junio, al comprobar que las mediciones de contaminación por nitratos superaban el límite legal de 50 mg/l. La Asociación Lierta Agua Potable pidió la intervención del Ayuntamiento para disponer de agua de boca a través del suministro semanal de garrafas. Según su portavoz, Bernardo Mas, "la situación no se va a revertir en todo el verano".

El depósito recibe agua de dos procedencias distintas: la fuente Romaldo, con un índice de nitratos superior a 100, y la del azud de riego del río Venia, con un valor mucho menor. La mezcla está habitualmente por debajo de los parámetros, pero con el estiaje se seca la fuente de más calidad y el agua resultante no es apta para el consumo. "No se prevé que la situación se revierta hasta el otoño", señala la asociación. Las últimas mediciones arrojan un índice de 75 mg/l.

"Se han hecho gestiones para una captación desde el manantial de Brañano con una conducción de algo más de un kilómetro", explica Mas, pero esta solución, promovida por el Ayuntamiento, dependía de la autorización de la Confederación Hidrográfica del Ebro. La buena noticia ha llegado hace solo unos días. El Ayuntamiento ha comunicado a los vecinos el permiso y ahora se prepara la licitación las obras. La previsión es que se haga antes de marzo del 2023. De momento, el alguacil, con la lista de los vecinos en la mano (viven unos 40, aunque en verano y los fines de semana aumenta la población), seguirá suministrando una garrafa por persona y semana, y otra por cada casa.   

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