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La segunda noche de heladas en abril remata los daños en zonas frutícolas de Aragón: "Ha sido aún peor; un desastre"

Los termómetros han marcado picos de hasta 7 bajo cero, dejando daños del 100% en algunas de las fincas del Bajo Cinca, La Litera o Cinca Medio. Las bajas temperaturas también han afectado a explotaciones frutícolas del valle de la comarca de Calatayud y en la comarca de Valdejalón, así como los almendros del Bajo Aragón Histórico.

Frutales en Morata de Jiloca rociados con agua para salvarlos precisamente de la helada porque así se protegen sus tejidos vegetales.
Frutales en Morata de Jiloca rociados con agua para salvarlos precisamente de la helada porque así se protegen sus tejidos vegetales.
David García

Por segunda noche consecutiva, los termómetros se han situado por debajo de los cero grados en algunas de las principales zonas frutícolas de Aragón, como el Bajo Cinca, La Litera o Cinca Medio. También el valle de la comarca de Calatayud se ha visto afectado por las bajas temperaturas, inusuales en este inicio del mes de abril.  El desánimo cunde entre los profesionales del sector, extenuados tras otra madrugada en vela y sabedores de haber perdido "casi todo" en tan solo 48 horas.  

"Ha sido todavía peor; un desastre. Hay fincas con afecciones del 100%", resume el alcalde y productor de Belver de Cinca, Javier Carrasquer. En esta localidad, se alcanzaron picos de -7 grados. "Ha hecho más frío que la noche anterior y encima, durante más horas. Los termómetros empezaron a bajar sobre la una de la madrugada y no se han recuperado hasta las nueve", explica.

"Sin fruta volveremos a tener que prescindir de trabajadores y la actividad en cooperativas, almacenes y fincas será mínima"

El abatimiento es comprensible. El pasado año otra helada redujo a la mitad la cosecha en el Bajo Cinca, lo que traducido a números significó 150 millones de kilos perdidos y más de 2.000 empleos destruidos. "Habrá quién ya no lo pueda superar. Más de un agricultor tirará la toalla. Se venderá las fincas o las alquilará. El año anterior ya tuvimos que tirar de créditos blandos", dice otro de los afectados, el concejal y productor de Zaidín Joaquín Casadas. Al igual que la mayoría de los productores, acumula dos noches sin dormir y en total, ha recorrido casi 250 kilómetros, yendo de una a otra de sus fincas, con el fin de activar sus sistemas antiheladas. "Hemos hecho todo lo posible: pulsadores, aspersores, ventiladores, humo… Aún es pronto para dar porcentajes, pero han sido muchas horas y el daño será enorme, llegando a superar incluso el del pasado año", confirma Casadas. "Ha pillado al fruto muy desprotegido, especialmente al albaricoque o las variedades más tempranas de nectarina, melocotón o paraguayo", añade.

Joaquín Casadas, concejal y productor de Zaidín, comprobando los daños en una finca, este lunes.
Joaquín Casadas, concejal y productor de Zaidín, comprobando los daños en una finca, este lunes.
Digital Fraga TV.

Las heladas han sido generalizadas en el valle del Cinca. También en la Litera, la única zona de la provincia oscense que se libró en 2021. "Ha sido un desastre. De momento, las impresiones son muy malas", insiste el responsable de Uaga en el Bajo Cinca, Óscar Moret, que este martes ha promovido una reunión con sus afiliados con el fin de analizar la situación y canalizar sus reivindicaciones.

"La desilusión es enorme y la preocupación, también. El agricultor profesional no quiere vivir de los seguros"

En el Bajo Cinca, las localidades más afectadas son Fraga, Zaidín, Osso o Belver. Allí las temperaturas han oscilado entre los 2 y los 7 bajo cero y de media, han bajado un grado más que durante la madrugada del sábado al domingo. «Nunca había visto algo así. Dos heladas tan fuertes seguidas», señala el presidente de la Cooperativa de Osso de Cinca, José Poy. "Aún es pronto para dar porcentajes exactos, pero los daños serán como mínimo similares a los de la campaña anterior", añade. Y eso significa que faltarán kilos y sin ellos, bajará la necesidad de mano de obra y la actividad se reducirá al mínimo. "La desilusión es enorme y la preocupación, también. El agricultor profesional no quiere vivir de los seguros; quiere vivir de su trabajo, es decir, recoger los frutos de una labor desarrollada durante todo el año", indica. 

"Sin fruta volveremos a tener que prescindir de trabajadores y la actividad en cooperativas, almacenes y fincas será mínima", señala Poy, que ya vaticina graves consecuencias para la comarca del Bajo Cinca. "Si el agricultor no coge fruta toda la zona se resiente: comercio, servicios, transportes… Será un desastre", añade.

Poy pone el acento en la necesidad de mejorar las coberturas de los seguros actuales. "Las administraciones tienen que interceder y abaratar los costes actuales, ya que son imposibles de asumir por el agricultor", señala. "O mete mano la administración o el sector está abocado a desaparecer. Todo son penurias", concluye. Y es que con la referencia de los históricos, la imposibilidad de cubrir el 100% de la producción y la franquicia en un 30%, los profesionales creen imposible que les salgan las cuentas.

Preocupación e incertidumbre en los valles de la comarca de Calatayud

En el valle del Manubles, Fina Martínez resumía la situación con un "muy mala pinta". "Llevamos tres noches, especialmente la del viernes al sábado y del sábado al domingo con cinco y más de seis grados bajo cero, por lo que, aunque es pronto para cuantificar el daño, va a ser muy importante", desgranaba. En este sentido recuerda que "acabas con una sensación de agotamiento e impotencia, porque nos hemos pegado todas estas noches sin dormir prácticamente, pasando el calentador de gasolina haciendo un circuito con el tractor".

"En la vega del Perejiles la afección es alta, especialmente en almendro, cerezo y ciruelo" 

En el Jalón, en la zona entre Sabiñán y Morés, Tarsicio Viejo, apuntaba a "mucha incertidumbre", pero ya reconocía daños en cereza, ciruela y albaricoque. "Todavía es pronto –coincidía- pero la sensación no es buena", confesaba. Por lo que respecta a la vega del Perejiles, en Miedes, José Lorente explicaba que "la afección es alta, especialmente en almendro, cerezo y ciruelo". "Los riegos para proteger parece que sí han funcionado, pero las velas de parafina, no. Ha sido una helada de unas cinco o seis horas, muy continua, y eso es mucho", asumía calculando daños del 80 o 90%.

Paradójicamente, los agricultores rocían de agua los frutales de forma preventiva para salvarlos de la helada porque asi´se protegen sus tejidos vegetales, como se puede observar en la imagen tomada en Morata de Jiloca por David García. Y es que la helada blanca se forma en condición de frío y humedad y no suele casusar daños importantes, mientras que la helada negra produce daños graves en los brotes y los capullos florales, dejándolos ennegrecidos como si los hubiera quemado el propio frío. Estas heladas se producen cuando no hay humedad ambiental suficiente para que el agua pueda condensarse y formar la capa de hielo o escarcha que protege a los tejidos vegetales. 

Según datos de la Aemet, recogidos en la cabecera bilbilitana por Meteo Calatayud, la mínima de la madrugada de domingo a lunes (-4,8) ha "pulverizado" el dato de temperatura mínima en abril, con casi dos grados por debajo de la anterior marca y con una estimación de helada de más de nueve horas.  

No hay sistemas antiheladas entre las zonas frutícolas de La Almunia, porque como asegura el agricultor, José Ramón Nerín, no es esta una zona en la que se produzcan heladas. Pero esta madrugada, con el paso de la borrasca Ciril, los termométros se han desplomado sobre los frutales de la comarca de Valdejalón. "Hasta 8 grados bajo se registraban a las 6.00", señala Nerín, que aunque asegura que los daños se conocerán en toda su extensión con el paso de los días, lamenta con desolación que "esto ya no tiene vuelta atrás, lo tenemos perdido".

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