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Sostenibilidad

Tecnologías de fertirriego para sustituir fertilizantes sintéticos por purín

Desde el CITA se trabaja por una mejor gestión del purín como fertilizante de cultivos que permita reciclar sus nutrientes y reducir el uso de fertilizantes sintéticos.

Fertirrigando con purin en La Melusa
Fertirrigando con purín en La Melusa
Life Arimeda

Nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, azufre, hierro, zinc... Son algunos de los nutrientes que aportan los estiércoles y purines aplicados a los cultivos como fertilizantes. Desde el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) se trabaja para encontrar soluciones que mejoren el reciclaje de los nutrientes que contiene el purín cuando se usa como fertilizante de los cultivos y se reduzcan las emisiones. Buscan técnicas innovadoras que lleven a maximizar la sustitución de los fertilizantes sintéticos por purín, con un enfoque de economía circular. Contribuyen a obtener unas pautas de manejo que reduzcan el impacto ambiental de su gestión y aplicación agrícola, evitando el exceso de nitrógeno en los suelos. Y, con ensayos de campo e informes técnicos en la mano, intentan mejorar las normativas y regulaciones existentes.

Menos emisiones de amoniaco

La aplicación de fertilizantes nitrogenados, tanto sintéticos como estiércoles y purines, sobre la superficie del suelo lleva asociada unas altas emisiones de amoniaco a la atmósfera nocivas para la salud. El proyecto Life Arimeda que lidera el CITA pretende contribuir al desarrollo de nuevas estrategias de reducción de estas emisiones cuando el purín es aplicado a los cultivos. Participan también en este proyecto Asociación de Defensa Sanitaria Comarcal nº 2 del porcino de Ejea de los Caballeros, Mecaniques Segalés y Riegos Iberia Regaber, en España; y desde Italia, la Universidad de Milán, la Asociación Regional Ganadera de Lombardía, Agriter servizi SRL y Acquafert SRL; colabora la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Mediante tecnologías de fertirriego, a baja presión, “es posible aplicar la fase líquida del purín a lo largo de todo el ciclo de desarrollo de los cultivos y sincronizar la aplicación del nitrógeno y las necesidades del cultivo”, explica la investigadora del CITA Eva Herrero. Dentro del proyecto, se están desarrollando prototipos de separación del purín, que eliminan gran parte del sólido y que evitan el riesgo de obturación de los emisores de riego. Respecto a las prácticas tradicionales de fertilización combinando purín y fertilizante sintético, “las emisiones de amoniaco se han reducido el 60%, en el caso de fertirriego en pívots, y en más del 95%, en el caso de la inyección en riego por goteo enterrado, manteniendo el rendimiento del cultivo”. La reducción de las emisiones de amoniaco “no es solo un valor ambiental, sino que además contribuye al mantenimiento del valor fertilizante de los purines”, destaca Herrero.

Asimismo, se ha visto que “mediante el fertirriego se pueden aplicar cantidades de purín superando el límite de 210 kg de nitrato por hectárea sin aumentar el riesgo de lavado de nitratos, que se controló mediante cápsulas cerámicas instaladas en el suelo”, indica Dolores Quílez, investigadora de la Unidad de Suelos y Riegos del CITA.

Otro proyecto, Purín C+C - Reciclaje de nutrientes mediante la aplicación de purín en doble cultivo, coordinado por el centro gestor de estiércoles de Tauste, trabaja para que “el purín no tenga un trato desfavorable respecto a los fertilizantes sintéticos en las normativas”, señala Quílez. Para poder contribuir a mejorar las regulaciones y normativas en el uso del purín porcino como fertilizante de los cultivos, “es necesario demostrar que se pueden aplicar dosis más elevadas de purín que las establecidas en las normativas sin aumentar el riesgo de contaminación de las aguas por nitrato con ensayos de campo rigurosos y con informes técnicos que lo avalen”. Los resultados de este trabajo han mostrado que, en los suelos profundos, de fondo de valle, se pueden aplicar en forma de purín dosis superiores a 210 kg de nitrato por hectárea sin aumentar el riesgo de lavado de nitrato.

Por otro lado, el CITA participa en el Grupo Operativo supraautonómico Imeco, en el que se están evaluando comparativamente sistemas de aplicación de tubos colgantes que aplican el purín en bandas, equipos de discos que aplican el purín de forma localizada y semienterrado en el suelo y la acidificación de los purines en el momento de su aplicación, que favorece el mantenimiento del nitrógeno en forma de amonio frente a su transformación a amoniaco y su emisión a la atmósfera.

Centros gestores pioneros

“Los agricultores que fertilizan con purín repiten”. Lo ven desde el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA). Arturo Daudén señala que “el coste más barato de la fertilización con purín y la mayor facilidad de la gestión del mismo a través de los centros gestores distribuidos por el territorio aragonés, que son pioneros en España, ha hecho que en los últimos años cada vez más agricultores se decanten por este tipo de fertilización”.

Se obtienen rendimientos iguales o mayores que con fertilizante sintético, debido a que “con el purín, además de los macronutrientes esenciales, se aplican otros micronutrientes también esenciales, como calcio, magnesio o zinc o materia orgánica que mejora la calidad del suelo”. Aunque sin duda, “la mayor ventaja que tiene el uso del purín como fertilizante orgánico es su coste: aplicar en una hectárea una dosis de 150 kg de nitrógeno puede costar unos 60 euros en el caso del purín y unos 150 en el caso del fertilizante sintético más barato, la urea, y esto sin contar que, aplicando purín, se aporta también el fósforo y el potasio requeridos por el cultivo”.

Pero, el purín “no viene con una etiqueta de los nutrientes que contiene y existe una alta variabilidad en la composición entre granjas”, advierte Dolores Quílez. Es necesario analizarlo. Esta es una de las labores de los centros gestores del purín: que su aplicación como fertilizante orgánico se realice de forma adecuada, basada en el conocimiento de su composición, y asesorar en las cantidades de fertilizantes sintéticos con las que es necesario complementar el purín aplicado para que no haya excesos de nutrientes en el suelo.

A la hora de aplicarlo, mientras el fertilizante sintético se aplica sobre campos con el cultivo algo crecido, “no es posible entrar en ellos con cubas de purín, salvo en algunos casos como las coberteras de los cereales de invierno o los pastos”, advierte Quílez.

Desde este año 2021, recuerda que “la aplicación del purín con los equipos tradicionales de abanico no está permitida, y es necesario contar con equipos de aplicación más eficientes, como los tubos colgantes”. En general. “los agricultores y en muchos casos los ganaderos no disponen de este tipo de equipos, a pesar de la moratoria dada por el Gobierno de Aragón para la aplicación de esta regulación, y las ayudas convocadas para su adquisición; la inversión es alta y es algo que no todos se pueden permitir”.

Con proyectos como Life Arimeda o Purín C+C, se trabaja para conseguir una mejor gestión del purín en zonas con alta concentración de explotaciones ganaderas -en Aragón se concentra el 27% de la cabaña porcina española, con un censo superior a 8,7 millones de plazas- , favorecer un mejor reciclaje de los nutrientes, no solo del nitrógeno, sino también del fósforo y potasio, y un menor uso de fertilizantes sintéticos.

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