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Guadalupe Caireta: "Aquí se educa a los niños para la vida"

Alumna de la Universidad de Navarra, Guadalupe Caireta realiza sus prácticas de Educación Primaria en el CEIP Ramón y Cajal de Alpartir (Zaragoza)

Guadalupe Caireta, alumna de la Universidad de Navarra, en el CEIP Ramón y Cajal de Alpartir (Zaragoza)
Guadalupe Caireta, alumna de la Universidad de Navarra, en el CEIP Ramón y Cajal de Alpartir (Zaragoza)
Universidad de Navarra

Se llama Guadalupe Caireta, es de Gerona y, desde hace dos meses, realiza sus prácticas como profesora y pedagoga en el CEIP Ramón y Cajal de Alpartir (Zaragoza), una escuela rural aragonesa reconocida con prestigiosos galardones a nivel nacional por su metodología educativa innovadora.

La futura maestra estudia el doble grado en Pedagogía y Educación Primaria de la Universidad de Navarra y ha llegado hasta Alpartir gracias a la beca ‘Generación Docentes’ de la Fundación Princesa de Gerona. Uno de los requisitos del programa es que el Trabajo de Fin de Grado (TFG) esté relacionado con la escuela rural. Guadalupe realizará dos trabajos: «uno, centrado en la atención a la diversidad en la escuela rural, y otro sobre las distintas dinámicas educativas que se generan», comenta la estudiante en prácticas, que ya se siente parte de algunos de los proyectos que se desarrollan en Alpartir, como ‘Filosofía para niños’, en el que semanalmente trata con los alumnos cuestiones fundamentales para que reflexionen, o ‘Aprendiendo a Emprender’, el programa apoyado por Fundación Ibercaja, en el que los estudiantes de 6º de primaria crean y gestionan su propia cooperativa, trabajando de manera multidisciplinar entre distintas asignaturas.

Desde el consenso y el respeto

"El modelo de enseñanza de esta escuela es diferente al de otros centros educativos. Los niños no trabajan con libros de texto, sino con proyectos que integran varias materias", explica Guadalupe. "Por ejemplo –continúa–, los alumnos recogen datos, como las precipitaciones o temperaturas, y posteriormente los usan para hacer problemas matemáticos o tratar cuestiones de geografía o ciencias naturales. Aquí, se educa a los niños para la vida, trabajando mucho el consenso entre ellos, el respeto hacia los demás".

Es habitual escuchar que las escuelas rurales deben compensar las desigualdades que se generan para los alumnos por vivir en un pueblo en vez de en una ciudad, pero "este modelo tiene muchas cosas que pueden enriquecer si se integra con otros modelos educativos", añade la estudiante de Pedagogía y Educación Primaria, que incide en que le gustaría poder incorporar en su futuro profesional todo lo que está aprendiendo durante su estancia en Alpartir.

La estudiante recuerda su llegada al CEIP Ramón y Cajal como "algo caótica, aunque bonita", ya que "aterricé en medio de la nevada de la borrasca Filomena e inmediatamente comencé a trabajar con los alumnos". Y se siente realmente satisfecha de su experiencia, porque "el mensaje que he recibido desde el primer día –concluye– ha sido que esta escuela somos todos y que lo más importante es que los niños sean felices".

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