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memoria historica 

Los hermanos Lapeña podrán ser exhumados del valle de los Caídos

El Gobierno aprueba 650.000 euros para las labores de recuperación de 50 víctimas, entre ellas ocho aragoneses

Purificación Lapeña, nieta y sobrina de los dos hermanos de Calatayud en el Valle de los Caídos
Purificación Lapeña, nieta y sobrina de los dos hermanos de Calatayud en el Valle de los Caídos
Enrique Cidoncha

Los hermanos aragoneses Manuel y Antonio Lapeña Altabás, de Villarroya de la Sierra, que fueron fusilados por las tropas franquistas en 1936 y enterrados en Calatayud, pero trasladados en 1959 al Valle de los Caídos, podrán ser exhumados de este recinto funerario.

El Gobierno aprobó ayer en Consejo de Ministros una partida de 650.000 euros para exhumar e identificar a víctimas de la Guerra Civi enterradas en el Valle de los Caídos y cuyas familias reclaman desde hace años.

«Estamos un poco más cerca de poder exhumar a los hermanos Lapeña para cumplir la sentencia y trasladar a los ocho aragoneses al cementerio de Calatayud. Están en nueve cajas del tercer nivel de la capilla del Santo Sepulcro», aseguró ayer Miguel Ángel Capapé, miembro de la Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (Arico), y pareja de Pura Lapeña, nieta y sobrina nieta de los hermanos Lapeña. «Nos piden paciencia y discreción en el Gobierno, pero llevamos doce años con esta batalla y cinco para tener el reconocimiento judicial».

Un juzgado de San Lorenzo de El Escorial admitió en 2016 a la familia de los Lapeña el derecho a recuperar sus cadáveres enterrados en el Valle para trasladarlos a su localidad natal, aunque los trámites para cumplir el fallo se han demorado desde entonces.

Los familiares se han sorprendido de que el Gobierno haya aprobado la subvención a través de Patrimonio Nacional con la asociación de lo montes benedictinos del valle de los Caídos y no con las de las víctimas.

Según el censo del Ministerio de Justicia, en el Valle de los Caídos yacen los restos de 33.833 personas (la mitad están sin identificar) de ambos bandos de la Guerra Civil, que fueron llevados allí entre 1959 y 1983 desde fosas y cementerios de todo el país.

Una larga espera 

Los miembros de Arico, procedentes de ocho familias de los fallecidos en Calatayud, Ateca y Munébrega, han mostrado su satisfacción de que se produzca «un avance» en un proceso que, para ellos, «va muy despacio». Esperan ver pronto a los antropólogos dentro y sacando las cajas.

«Sacar a Franco fue muy rápido y nosotros llevamos muchos años esperando recuperar a los nuestros. Se nos hace muy larga», lamentó Capapé. «Ya le hemos dicho al Gobierno que deberían sacar a todos de allí porque no puede decirse que era un cementerio en las condiciones donde han estado», concluyó.

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