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Aragón

cooperativismo

Con la vista puesta en las próximas décadas

La Cooperativa Niño Jesús de Aniñón vive un proceso de modernización para convertirse en el centro de la comercialización agraria de la zona.

Producción de almendra de la Cooperativa Niño Jesús de Aniñón (Zaragoza).
Producción de almendra de la Cooperativa Niño Jesús de Aniñón (Zaragoza).
Cooperativa Niño Jesús

Convertir la Cooperativa Niño Jesús de Aniñón (Zaragoza) en una gran central de compras que aglutine a los productores de todos los pueblos de la zona. Este es el objetivo con el que la cooperativa puso en marcha hace ya algo más de dos años un proceso de modernización y reorientación de su actividad. "Quisimos recuperar los últimos 20 años, en los que no había un proyecto definido y funcionaba casi por inercia, y poner la mirada en las próximas dos décadas", apunta su gerente Jesús Abad.

Un futuro que desde la cooperativa ven "emocionante" y en el que se van a consolidar cambios que ya se están desarrollando. "La figura del agricultor que por su cuenta trata de vender cuatro u ocho mil kilos de fruta está abocada a desaparecer. La demanda se está concentrando, por lo que la oferta también tendrá que concentrarse", aseguran. "Queremos que la cooperativa sea también el canal de comunicación entre los pequeños agricultores y la gran distribución".

Es, precisamente, la gran distribución una de las principales apuestas de la cooperativa para la comercialización de sus productos. "Este tipo de clientes pagan precios más altos, eso sí, tienen enormes requisitos de calidad y trazabilidad", afirma Abad.

Para cumplir con dichos requisitos, la Cooperativa Niño Jesús de Aniñón ha realizado un gran esfuerzo inversor que se ha destinado al aumento tanto de la superficie de las naves como al de los metros de almacenamiento en frío, así como a la adquisición de nuevas máquinas para la selección y clasificación de las frutas.

"Las nuevas máquinas permiten incluso detectar errores en el interior de cada fruto, esto nos otorga una mayor capacidad de trabajo y comercialización y facilita enviar fruta a otros países con plenas garantías de que va a llegar en perfecto estado", apuntan desde la cooperativa. "Además, esto nos ha permitido reducir a prácticamente cero las reclamaciones de los clientes en lo que se refiere a la calidad del producto", añaden.

Cambio de mentalidad

Todas estas innovaciones en la comercialización y distribución no serían posibles sin un cambio en la mentalidad de los productores. "Tienen que pasar de dar importancia a cuántos kilos por hectárea a cuántos euros por hectárea pueden producir. Hay que apostar por la calidad, que es lo que nos permite llegar a ciertos clientes y mercados", incide el gerente.

Para ello, desde esta organización han optado por cambiar algunos procesos. "Los agricultores nos traen los productos a granel y somos nosotros, por medio de nuestras máquinas, quienes calibramos y seleccionamos cada fruto en función de su calidad", explican desde la cooperativa. Esto supone, añaden, un trabajo más eficiente para los productores, que no tienen que preocuparse de calibrar la fruta, algo que además hacía cada uno según su criterio y sistema, «por lo que además garantizamos que a cada agricultor se le paga exactamente por lo que entrega, evitando cualquier tipo de suspicacia».

La Cooperativa Niño Jesús de Aniñón es, desde su nacimiento en 1978, probablemente, la principal razón por la que la localidad zaragozana sigue viva. "Ha habido épocas muy buenas y otras no tan buenas, pero seguimos siendo parte importante del futuro de la zona. El ejemplo evidente es que muchos jóvenes que se forman en estudios agrarios de todo tipo se quedan en el pueblo. Y así queremos que siga siendo", señalan.

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