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El ‘efecto cosecha’ deja en Aragón seis semanas con menos muertes de lo habitual

Tras dispararse el número de fallecimientos durante los peores meses de la pandemia, desde principios de junio se registran menos decesos de los esperados.

El día a día del cementerio de Torrero durante la pandemia del coronavirus.
Imagen del tanatorio de Torrero, en Zaragoza, durante la época más dura del coronavirus.
José Miguel Marco

La mortalidad se disparó en Aragón durante los meses más duros de la pandemia. Las estadísticas dicen que durante poco más de un mes, entre el 23 de marzo y el 29 de abril, hubo 831 fallecimientos más de los habituales. Ahora, pasado ese enorme desfase entre las muertes reales y las esperables, llega el conocido como ‘efecto cosecha’.

Este consiste en el descenso de los fallecimientos habituales que llega tras un importante pico epidémico. En el caso de la pandemia del coronavirus, la enfermedad se ha llevado por delante a un buen número de personas a las que “aún no les tocaba morirse”, como señala el epidemiólogo veterinario y profesor de la Universidad de Zaragoza Nacho de Blas.

“Ha habido personas que tenían alguna enfermedad, pero que podrían haber muerto en dos o tres meses, pero el coronavirus les ha dado el empujón un tiempo antes”, añade. Ahora, cuando hubiera llegado su hora, se percibe en los datos un descenso en el número de fallecimientos previstos.

Al estudiar la media de los fallecimientos de los últimos años semana por semana, las autoridades sanitarias estiman cuál va a ser la mortandad en Aragón en cada momento del año. A partir del 16 de marzo, las muertes reales empezaron a superar la estimación más alta prevista. A finales de ese mes se registró la mayor desviación, con 466 muertes en Aragón, casi el doble de lo habitual. Poco a poco, esta diferencia fue reduciéndose, aunque las muertes reales fueron superiores a las estimadas durante un total de ocho semanas.

A mediados de mayo la tendencia se invirtió, y los decesos semanales comenzaron a estar por debajo de los pronósticos con menos muertes estimadas. Entonces hubo una semana con 159 muertes en Aragón, casi la tercera parte que durante la época más dura de la pandemia. Desde entonces, la curva de muertes reales ha estado por debajo de las estimaciones o en los umbrales más bajos de las mismas.

Esta situación no es nueva para los epidemiólogos, ya que suele ocurrir cuando viene un pico alto de mortandad por algún motivo. Por ejemplo, con alguna campaña de la gripe especialmente agresiva. “Siempre que hay un pico epidémico los primeros que mueren son los más débiles y quedan los más resistentes, por lo que luego hay semanas con menos muertes”, señala De Blas.

¿Cuál será la tendencia en las próximas semanas? Es difícil de prever, pero dependerá fundamentalmente de la profundidad de los rebrotes. De Blas cree que ahora entraremos “en otro pico”, por lo que próximamente podría crearse “el mismo efecto”.

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