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El desarrollo rural se analiza en Zaragoza

Más de 35 expertos de una decena de países se han reunido en Zaragoza para analizar las claves de la innovación social en el medio rural. Conocieron el ejemplo de Artieda.

Participantes en el curso avanzado del IAMZ en el municipio de Artieda.
Participantes en el curso avanzado del IAMZ en el municipio de Artieda.
IAMZ

Desarrollar y revitalizar el medio rural para evitar su total despoblación es uno de los asuntos que marca la agenda social de los últimos tiempos. Un asunto que, si bien ha de abordarse en claves políticas y económicas, no puede dejar de lado la implicación de la propia ciudadanía que, por iniciativa propia decide construir su proyecto vital en un pueblo.

Uno de los ejemplos más elocuentes en Aragón es la localidad de Artieda. Este pequeño núcleo de la Jacetania, de apenas 80 habitantes ha visto nacer y crecer diversos proyectos de desarrollo rural y fijación de territorio, que se aglutinan en la iniciativa Empenta Artieda. Allí se han ubicado en dos años, desde una empresa social, denominada Senderos de Teja, hasta las iniciativas de autoempleo de Cima Norte y Sociolochía. Además, se ha revitalizado la vivienda ya que se han abierto tres viviendas en alquiler y hay dos en fase de reforma.

En el ámbito de la socialización ha permitido la realización de decenas de encuentros y actividades locales. Además, se ha trabajado en los cuidados con el proyecto de participación adolescente ‘Empenta Chovenalla’ y los servicios de ‘Envejece en tu pueblo’, de acompañamiento a personas mayores.

Curso avanzado

El de Artieda fue uno de los múltiples casos de éxito que pudieron conocer los asistentes al curso avanzado en innovación que organizó el Instituto Agronómico del Mediterráneo. Esta iniciativa reunió en Zaragoza a 35 expertos de diversos ámbitos de la innovación social, desde investigadores, hasta responsables de proyectos pasando por representantes de instituciones, de más de una decena de países. «Queremos analizar todas las claves que, pese a las dificultades, llevan al éxito de la innovación social», explica David Miller, coordinador del proyecto europeo Simra en el que se enmarca este curso. Unas claves que, a su juicio pasan por que haya en las zonas rurales «gente motivada y con capacidad para entender los retos y encontrar las soluciones y gente a la que se reconozca, en cierto modo, su autoridad». En la misma línea se expresa Laura Gascón, técnica de desarrollo rural de la Diputación de Teruel: «Es necesario implicar no solo a las personas que viven en los pueblos, sino también a las personas vinculadas, es decir, quienes vuelven, por ejemplo, en verano, para que tomen conciencia de los problemas del medio rural», asegura.

Pero, el desarrollo rural se enfrenta a diversas barreras que obstaculizan su avance. Uno de los más importantes es «la falta de fondos» explica Miller, quien, no obstante, matiza que no es tanto una cuestión de cantidad monetaria, sino de «falta conocimiento de los trámites para acceder a ellos», añade. Por eso, desde Simra buscan proporcionar asesoría a las comunidades rurales en este aspecto ya que «se pueden hacer muchas cosas con no mucho dinero». A estos problemas, hay que añadir el de las infraestructuras, que a estas alturas del siglo XXI «no son tanto un problema de malas carreteras como de malas conexiones a internet, que ahora es esencial para que un proyecto pueda no solo darse a conocer, sino también perdurar», apunta Laura Gascón.

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