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Investigación

Aragón trabaja en un termómetro que mida la temperatura interior de la célula

La nueva tecnología permitirá hacer mediciones con alta resolución espacial y en objetos más pequeños de una micra.

Parte del equipo que trabaja en esta nueva tecnología.
Parte del equipo que trabaja en esta nueva tecnología.
Guillermo Mestre

La temperatura es uno de los principales parámetros que se mide en la ciencia al ser indicador de cambios e incluso enfermedades. Pero, ¿qué pasaría si supiéramos hasta que punto exacto hay que elevar la temperatura de una célula cancerígena para conseguir su autodestrucción?

La tecnología actual de las cámaras de infrarrojo no permiten averiguarlo, porque solo puede medir la temperatura de objetos mayores de 100 micras y las propias células son normalmente más pequeñas (un glóbulo rojo tiene unas 7 micras).

Un equipo multidisciplinar del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (ICMA) lleva más de 10 años trabajando con la Universidad de Aveiro (Portugal) en un sistema nuevo de termometría que no requiera contacto y pueda medir con "alta resolución espacial" objetos más pequeños de una micra. "Nosotros en particular estamos interesados en medir la temperatura dentro de una célula. ¿A qué temperatura está una mitocondria o un liposoma dentro de una célula? Saber qué está pasando en la célula", explica el científico del ICMA Ángel Millán.

Esta tecnología, que en un futuro podría usarse en terapias contra el cáncer, utiliza compuestos de lantánidos o también conocidos como tierras raras. Estos elementos, según explica el científico Ángel Millán del ICMA, cuentan con propiedades de emisión de luz muy interesantes. "Son fluorescentes, cuando los iluminas emiten luz", especifica.

Esta investigación persigue meter estos compuestos raros en nanopartículas, e introducir estas en las células para observar su comportamiento con la cámara de un microscopio. "Tenemos una cámara que transforma esta emisión fluorescente en otra imagen paralela de pseudocolores que se corresponde con la imagen de la temperatura que estás observando. La idea es poder medir la temperatura de las propias nanopartículas. Si estas las colocamos junto a una mitocondria, sabremos la temperatura de la mitocondria. Estas son como las centrales térmicas de una célula", asegura Millán, que recuerda que medir la temperatura de las mitocondrias te da una idea de su actividad. "Si están funcionando, si no lo hacen, si funcionan mucho o poco", añade. El próximo mes se empezarán a hacer los experimentos con células vivas.

Una de las principales indicaciones de este nuevo sistema de termometría sería poder aplicarla en el desarrollo de terapias del cáncer. En concreto, en terapias de hipertermia. «Consiste en curar calentando. Con este termómetro sabremos la temperatura que tiene que alcanzar la nanopartícula para que la célula cancerígena muera», explica.

La investigación consiguió en febrero de 2018 financiación europea a través de un proyecto FET-OPEN, dotado con 3 millones de euros. Participan nueve socios de siete países. En Zaragoza, el socio principal es el ICMA. En este proyecto participan además de Ángel Millán, otros investigadores del ICMA, como Valeria Grazu, Jesús Martínez de la Fuente y Rafael Cases. Pero también de otros departamentos, como Patricio Fernández Silva y Raquel Moreno, de Bioquímica, o Abelardo Martínez, de Ingeniería Electrónica. «Pero la lista es muy amplía, dependemos de muchos departamentos», afirma Millán. La investigación también se hace con apoyo del Servicio General de Apoyo a la Investigación de la Universidad de Zaragoza (SAI).

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