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Trastorno obsesivo compulsivo: mucho más que simples manías

Familiares y pacientes de afectados por esta enfermedad piden más profesionales especializados y a medio-largo plazo una unidad multidisciplinar para atenderlos.

Miembros de TOC Zaragoza y Aurelio López, de TOC Granada, en el centro cívico de las Esquinas.
Miembros de TOC Zaragoza y Aurelio López, de TOC Granada, en el centro cívico de las Esquinas.
Toni Galán

Tener que esperar a que pasen tres tranvías para coger finalmente uno, lavarse las manos de manera repetida decenas de veces cada día o poder ducharse solo una vez a la semana por la cantidad de rituales que esto implica: incluso abrir y cerrar hasta 50 veces cada grifo. Pueden parecer manías, pero los familiares y pacientes con trastorno obsesivo compulsivo (TOC) saben que detrás hay mucho más. Una enfermedad desconocida por muchos, que sufre entre un 2% y un 3% de la población. Sus pensamientos obsesivos e ideas fijas y recurrentes les generan inquietud, ansiedad o aprensión.

"Mi hijo tenía varios TOC, por ejemplo, el de comprobación o de perfección máxima. Si compraba una camisa, tenía que comprar dos o tres más para tenerlas en su armario, precintadas, con plástico y sin que nadie pudiera tocarlas", recuerda Aurelio López, padre de un afectado. "Me di cuenta de que podía ser grave porque esquivaba a la gente por la calle para que no le rozaran. Un día me dijo que prefería morirse antes de que alguien le estropeara la camisa", explica.

Desgraciadamente su hijo falleció tras años de lucha contra la enfermedad, pero Aurelio decidió impulsar una asociación contra el trastorno obsesivo compulsivo en Granada. Este sábado, él estuvo en Zaragoza para contar su experiencia a través del libro que ha escrito, ‘Señales de vida’, y ofrecer su apoyo a la asociación Toc Zaragoza, que pese a su reciente creación ya la forman 49 socios.

"Queremos visibilizar el TOC, eliminar el estigma que existe e informar a la sociedad. Que los afectados sepan que no están solos", asegura la presidenta de la entidad, Pilar Monreal, cuyo hijo sufre esta patología. "Su obsesión era repasar mentalmente una y otra vez un mismo episodio de su vida, tenía un pensamiento intrusivo, invalidándolo en su vida diaria", señala la representante.

Uno de los principales objetivos de la entidad es formar y conseguir contar con profesionales que se especialicen en la atención a este trastorno. La entidad ya ha firmado un convenio con la Universidad de Zaragoza para que se cree una línea de investigación del TOC e incluso se forme a los futuros profesores para que puedan detectar de forma temprana estos trastornos en los centros educativos. "Cuanto antes se diagnostique, más posibilidades de mejoría tienen los enfermos", apunta.

Además, Toc Zaragoza solicita al Salud la creación a medio-largo plazo de una unidad para atender de manera multidisciplinar a estos pacientes, como ya existen en Barcelona o Granada (esta última impulsada por la asociación de la ciudad andaluza).

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