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"Poner invernaderos de flores en Belchite fue todo un ‘boom’"

Jesús Juste lleva al frente de Torrecampas desde su fundación, en 2001. La crisis les obligó a cambiar las flores por las plantas, y ha sido un éxito.

Jesús Juste, en su finca de Belchite.
Jesús Juste, en su finca de Belchite.
J. J.

"Aragonés de pura cepa". Así se define a sí mismo Jesús Juste, un emprendedor panicense de 52 años que, en 2001, eligió Belchite para extender su negocio de importación y distribución de flor cortada, Gradyflor, con el que empezó su carrera como empresario. "Era joven y me gustaba hacer cosas diferentes, y esto supuso toda una novedad. Poner invernaderos en Belchite fue un ‘boom’", señala Juste.

"En aquel momento, no tenía ninguna vinculación con el municipio. Compré aquí la finca porque era una zona donde todavía existían extensiones grandes de terreno", indica el empresario sobre su aterrizaje en la localidad zaragozana. "Pensar en Belchite para esto es muy complicado. Dentro de Aragón, puede que sea uno de los sitios con el clima más árido y seco", remarca. "Mi primera idea fue plantar algo de flor para no tener que importarla –continúa Juste–. En los invernaderos producíamos lilium, que es una variedad muy buscada y cotizada, y lo hicimos hasta el año 2008, cuando apareció la crisis y los precios cayeron". Lejos de desanimarse, el empresario y fundador de Torrecampas decidió cambiar al protagonista: "Dejamos de producir flor y nos metimos con las plantas. Desde entonces, estamos especializándonos cada vez más".

"Hacemos dos campañas: la de la flor de Pascua –Pointsetia–, que se planta a mediados de julio y se saca en diciembre, y la de hortensia, que empezamos en diciembre y terminamos en mayo. Debido a sus periodos de producción, evitamos el momento de mayor frío en invierno y el de más calor en verano", cuenta Juste. Gracias a la buena acogida de estas plantas tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales –en Alemania, Suiza, Polonia o Francia, principalmente–, en la actualidad, Torrecampas emplea a 12 personas, una plantilla que se amplía durante las campañas y que da trabajo a gente de la zona, una de las comarcas más despobladas de Aragón.

"Cuando empecé tenía 25 años. Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Ahora, además de mi mujer, Elena, dos de mis tres hijos también están en el negocio conmigo. Ellos han estudiado, terminado la universidad, y han decidido quedarse", recalca Juste. Sobre su vocación, el empresario señala: "Yo soy de Paniza y en mi familia se han dedicado a la agricultura toda la vida, sobre todo a la viticultura".

"Usamos tecnología de última generación y hemos demostrado que es una realidad que se puede desarrollar también este tipo de agricultura industrializada en Aragón, a pesar de que el clima no es el más apto", concluye Juste.

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