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Aragón

Aragón, un país de montañas

Excursiones por montaña

Cinco planes para una visita a Ordesa

Rutas y propuestas sencillas para disfrutar del aire libre y la naturaleza en el entorno privilegiado de este Parque Nacional y sus alrededores  

El valle de Bujaruelo es la cuna del Ara, el último río salvaje del Pirineo aragonés.
El valle de Bujaruelo es la cuna del Ara, el último río salvaje del Pirineo aragonés.
Pedro Etura

Siempre es un buen momento para acercarse a Ordesa. Su naturaleza pura y sus paisajes increíbles nos ofrecen la ocasión de vivir multitud de jornadas de aventura y de ocio al aire libre. Proponemos cinco planes para realizar al ritmo que deseemos y que no exigen un gran estado físico ni una pericia especial en la montaña

1. Torla-Ordesa, el portal del parque

La pequeña villa de Torla-Ordesa está ubicada a 1.033 m de altitud, en la entrada al valle de Ordesa. Sus calles ofrecen el encanto de una arquitectura popular cuidada, de evocaciones medievales, entre la que sobresale la iglesia de San Salvador, de origen románico, con sus retablos. El castillo convertido en abadía, el museo etnológico con bellas pinturas del siglo XVI, la cripta de San Jorge, la plaza Mayor medieval o la casa consistorial son otros elementos de interés de su patrimonio. Más información aquí. 

2. Centro de Visitantes de Torla

A la entrada de Torla, encontraremos un amplio aparcamiento junto al Centro de Visitantes y punto de información del parque nacional. Centrado en la montaña, cuenta con tres ámbitos expositivos diferenciados, sala de proyección y una sala dedicada al bucardo. Allí encontraremos información sobre rutas y excursiones. En invierno está abierto los fines de semana y festivos (9 a 14 y de 15.15 a 18), operando los laborables solo como punto de información (de 8 a 15). Teléfono: 974 486 472.

3. Ruta del centenario

En el valle de Ordesa, esta sería la ruta quizá más emblemática, recoge el recorrido que realizaron las autoridades el día de la inauguración del parque. Se parte de centro de visitantes de Torla. Desde allí se baja al puente de la Glera que cruza el río Ara. Se sigue el cauce por la margen izquierda a través de una pista de tierra. Hay que abandonarla, ya que asciende a la sierra de las Cutas, y tomar una bifurcación a la izquierda que pronto se transforma en senda. Se enlaza con el camino del GR 11 en dirección a Ordesa y Góriz, entrando en el Parque Nacional. Tras el mirador de la cascada de Molinieto, se pasa por bosques de pinos silvestres que dan paso a un húmedo hayedo-abetal. Cabe perder un poco de tiempo en los desvíos a ver la cascada de Tamborrotera y la de Abetos, justo después de la cual aparecerá el monumento al pirineísta Lucien Briet, otro punto muy conmemorativo de esta marcha. Se sigue el río hasta llegar hasta el puente de la Senda de los Cazadores y, tras cruzarlo, alcanzar la pradera de Ordesa. Hasta aquí llevaremos 2 h de camino, y salvado un desnivel de 300 m. Cerca quedará Casa Oliván, mítico lugar de alojamiento para todos los visitantes que llegaban a Ordesa hace un siglo y que, ahora, se ha convertido en un centro sensorial. Pero queda en dirección contraria de lo que sería nuestro objetivo, la cascada de los Estrechos del Araza, hasta la que llegó la expedición en la jornada inaugural. Para ello, seguiremos una hora más por el curso del río, pasando también por la cascada de Arripas y la cascada de la Cueva. 

4. Valle de Bujaruelo, cuna del Ara

Junto al valle de Ordesa se encuentra el valle de Bujaruelo, otro espacio natural de gran belleza en el que pueden realizarse numerosas rutas senderistas y montañeras. Pertenece también al municipio de Torla-Ordesa. De unos 20 km de longitud, en él nace el río Ara, el único río de los Pirineos que mantiene todo su curso natural, sin represar. Muy transitado en otros tiempos como camino de paso hacia Francia, donde estuvo un antiguo hospital de peregrinos y luego mesón encontramos hoy el refugio de Bujaruelo. Allí podremos comer y alojarnos. Información y contacto, aquí.

5. Broto, un pueblo con encanto

Al regreso de Torla pasaremos por Broto, otra población emblemática de esta parte del Pirineo oscense. En su patrimonio destacan las ermitas de San Blas (siglo XII) y de San Clemente (XVI), la iglesia de San Pedro (XVI) y la torre cárcel, convertida en centro de interpretación que atesora interesantísimos grabados realizados por los presos y datados en diferentes épocas. Para visitarla fuera de la temporada de verano hay que contactar previamente con el Ayuntamiento en el teléfono 974 486 306.

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