Aragón

Alcaine, pequeña gran familia entre las montañas

La cuna del tenor Pascual Albero cuenta con la familia Gil y Gil (nada que ver con el de Burgo de Osma) y un puñado de vecinos de diferentes edades que pelean por el pueblo con una sonrisa.

Espectacular vista de Alcaine desde la Solana.
Espectacular vista de Alcaine desde la Solana.
Laura Uranga

Lo de encontrar gente singular y entrañable en los pueblos de Aragón es algo normal; esta tierra alumbra mucha gente maja. No obstante, de vez en cuando aparece uno que rompe el molde, y hay que llamarlo por su nombre. Un fenómeno. El calificativo le vale a Cipriano Gil y Gil como un guante; hijo de María y Cipriano, pastor en los años mozos, albañil en la edad adulta, 24 años de alcalde, juez de paz y alguacil ahora para el ayuntamiento que dirige otro entusiasta, Juan Ignacio Val, y, sobre todo, un tipo de humanidad desbordante. En su pueblo, que antes de la presa y el cierre de las minas superó los 1.000 habitantes, quedan apenas sesenta en el censo. Una gran familia. "Aquí estamos para ayudarnos todos; tenemos un pueblo muy bonito, lo cuidamos y nos gusta vivir en él. Yo soy Gil y Gil, me hacían una rima con perejil candil en la escuela, y lo único que tengo en común con el del Atleti además de los apellidos es que le vi una vez en el Camp Nou".

Cipriano nació en 1966; fue uno de los cuatro chavales que vieron la primera luz en este enclave encajado entre montes aquél año en el que Severino Reija y Carlos Lapetra jugaron el Mundial de fútbol de Inglaterra con España. "La gente se marchaba aquellos años sobre todo a Barcelona, también a Francia y a Zaragoza. Vivir aquí era duro, con estas cuestas y las tierras lejos, así que los de Alcaine llegaban a donde fuera buen preparados para la vida. El director general de los tractores Pascuali era de aquí, también el padre del escritor Javier Tomeo, el empresario de jardinería Joaquín Gil que le llamaban Calistro, el tenor Pascual Albero… varios".

Alcaine: el auténtico espíritu imperioso

En 1974 se cerró la escuela en Alcaine. "Solo quedábamos 3 de los 21 que empezamos; estuve 9 años interno en Teruel, allí acabé la primaria y estudié dos años de formación profesional. A los 17 volví, para coger el ganado de mi familia; ocho años después me hicieron alcalde, pasé a la albañilería y ahí siempre he estado muy contento, he levantado casas y he cavado nichos, he recibido al presidente de la DGA y a una eminencia como don Arturo Beltrán, que es hijo adoptivo de Alcaine e hizo muchísimo por nosotros. Mi mejor año de alcalde fue en 1995, cuando se restauró la iglesia que se caía, y el suministro de agua se regularizó con unas bombas desde la fuente de abajo para dar servicio a todas las casas en verano".

De casta le viene al galgo. Emi, de la casa rural El Perche, recuerda a la madre de Cipriano, fallecida hace tres años. "Doña María era increíble. Cuando la emigración se fue, ella se encargaba de todo; tenía la carnicería, y al mismo tiempo ponía las inyecciones, tomaba la tensión, prestaba el teléfono para emergencias porque tenían el único, guardaba todas las llaves del pueblo para cualquier necesidad… la gente la quería mucho". Cipriano padre, octogenario reciente, es un hombre afable hasta decir basta; sigue trabajando su huerto, y tiene la habilidad de tallar flautas con huesos de ala de buitre. Su hijo, además de todo lo que hace, ha cogido una gran afición la fotografía; tiene imágenes expuestas en la parte baja del ayuntamiento.

Alcaine está muy arreglado; hay una antigua nevera que se cedió al ayuntamiento y que está preparada para acoger en un futuro cualquier tipo de interés cultural. También se consolidaron dos torres del antiguo recinto amurallado en el paraje de la Solana. "Con una –­recuerda Cipriano, casado con una sabadellense que está muy feliz en Alcaine– hubo que emplear helicópteros para acarrear material; también se arregló la torre de la iglesia en 1976 cuando mi padre era alcalde, fíjate que se inclinó un metro y diez centímetros y amenazaba derrumbe, pero se afianzó y ahora tenemos una torre inclinada". "Decimos que los de Pisa nos han imitado", bromea Emi.

Alcaine también tiene un importante abrigo de pinturas rupestres. El apoyo de Antonio Beltrán fue básico a la hora de catalogarlos y cuidarlos. "Las descubrió mi mejor amigo –apunta Cipriano– y cuando vino don Antonio fue muy emocionante, yo le oía hablar por la radio siendo pastor. Ahí se empezó a hablar de hacer un parque cultural aquí, y yo me dije: si sale con barba, San Antón. Miel sobre hojuelas. Ha sido un gran avance para toda la zona, que incluyó fondos para mejorar la carretera y que pudiera llegar un autobús hasta aquí".

En datos

Comarca: Cuencas Mineras.

Población: 62.

Distancia a Teruel, su capital de provincia: 105 km.

Los imprescindibles

Las fiestas

Son en honor a San Agustín, se celebran a mitad de agosto y otra vez en su día, el 28 de ese mes. En Semana Santa, desde hace seis años, la asociación de mujeres La Solana y la juventud local organiza una fiesta de artesanía (foto).

El tenor Pascual Albero

Orgullo de Alcaine, es una de las voces más admiradas de toda la provincia, tanto en el bel canto como en la jota. Su nieto Mauro es actualmente docente musical y miembro (entre otros grupos) de The Fractal Sound.

La carrera de montaña

Lleva catorce ediciones; la próxima será el 12 de mayo. La fundó Carlos Serra como maratón, con corredores estelares, y ahora es una fantástica carrera popular de 12 kilómetros en la que todo el mundo aporta su granito de arena.


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