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Aragón

Montanuy: la ignorada llave al Parque del Posets-Maladeta

Diecisiete núcleos, que llegaron a constituir tres municipios independientes, conforman hoy el extenso término municipal de Montanuy, el más nororiental y uno de los más despoblados de Aragón.

Llara, Adrián, Catalina y Lluís en Castanesa con una de las pastoras (vestida de naranja) que estos días se encuentran en la zona.
Llara, Adrián, Catalina y Lluís en Castanesa con una de las pastoras (vestida de naranja) que estos días se encuentran en la zona.
A. G.

Ribereño del Noguera Ribagorzana y del Baliera, fronterizo con Francia y Cataluña, el municipio de Montanuy encierra múltiples facetas que se abren al viajero inquieto para descubrir uno de los territorios más desconocidos de nuestra región, pese a que por sus múltiples encantos merece una visita.

Montanuy, que le da el nombre global, Aneto, Ardanuy, Benifons, Bono, Castanesa, Castarné, Escané, Estet, Fonchanina, Forcat, Ginaste, Noales, Ribera, Señiu, Viñal y Erbera conforman un término municipal cuyos núcleos mantiene en buena medida su arquitectura tradicional de origen popular, conservan un buen puñado de edificios religiosos y civiles de notable valor arquitectónico y disfrutan de uno de los espacios naturales de montaña más vírgenes y espectaculares de Aragón.

El municipio se ofrece en una miríada de pequeños pueblos y caseríos aislados que se desparraman por montañas de un verde intenso, punteadas estos días de otoño de notas de color, de densos bosques y feraces prados desde donde bajan ahora enormes rebaños de vacas que han estado disfrutando de los pastos veraniegos.

"Este sábado se celebró la tría del ganado con la bajada de las vacas y se llegaron a juntar más de 2.000 cabezas", comentan José Torrente y Álvaro Alins, habitantes del municipio, mientras hacen tiempo a primeras horas del domingo para bajar a la vecina localidad ilerdense de El Pont de Suert y disfrutar de la feria de la ‘girella’, como se llama por estas tierras al embutido de cordero y arroz que en otras zonas altoaragonesas se conoce como ‘chireta’.

Los dos agradecen los piropos sobre la belleza de la zona, pero José recuerda que los viajeros vienen, disfrutan del entorno, "pero no se quedan". "Del paisaje –sentencia– no se vive, aunque peor sería que fuera un sitio feo".

Frente a la despoblación, Álvaro, su esposa Pepita y su vecina Montserrat, de casa Sarrado, recuerdan que en la escuela de Castanesa llegaron a ver a setenta y cinco alumnos; en Benifons había otra escuela y en el primero de estos pueblos tuvieron seiscientos habitantes. "Ahora –apunta Montserrat– llevamos una vida tranquila, no nos molesta nadie, pero en invierno quedamos en pueblos como el nuestro escasamente una docena de personas".

No obstante, el municipio está asistiendo en los últimos años a la recuperación de la ilusión colectiva gracias a la puesta en marcha de proyectos empresariales que abren unas interesantes vías de futuro, como Pirenaicum Turismo de Observación, de Lara Ramos y su marido Adrián González, centrado en la promoción turística responsable del territorio. Madrileña ella, navarro él, estos dos jóvenes han pasado por varios valles pirenaicos hasta caer aquí "en un territorio que nos encantó desde el primer momento". "Es el valle más desconocido y menos masificado del Pirineo, con un entorno singular, y eso es algo que valoran especialmente muchos de nuestros clientes, alguno de los cuales nos ha llegado a decir que lo que más le ha gustado ha sido no cruzarse con nadie durante toda la jornada", comenta Adrián.

Sobre la realidad del municipio, Lara entiende que "estamos infrautilizando los recursos existentes", cree que hay muchas potencialidades por explotar y, aunque denuncia trabas administrativas a muchas iniciativas también pone el dedo en la llaga al subrayar que estas trabas también proceden "de una falta de autoconvencimiento de que esto tiene futuro".

La idea está calando en Montanuy, donde se asiste a un insólito –por lo que tiene de ir contracorriente– rejuvenecimiento en el sector ganadero; un puñado de jóvenes han dado el paso y la zona, según Adrián, es "la más ganadera del Pirineo, con diferencia".

Catalina Ballarín y Lluís, su pareja, han montado un establecimiento mielero en Noales, donde realizan catas, investigan nuevas propuestas, analizan en el laboratorio las variedades y sus características y reciben visitas procedentes de los más variados puntos, haciendo así efectiva su apuesta por el territorio. Así lo hace desde el año 1940 la familia de Asunción Coyo, la panadera de Noales que durante mucho tiempo fue la única empresaria no ganadera del valle; ha dado ejemplo de perseverancia y valentía, y es una activa promotora desde Instagram de las bondades de su pan y de su firma –Farré de l’Aigua–, que se ha ganado fama a ambos lados del Noguera Ribagorzana.

"Estamos en un territorio, en cierta medida, ignorado, pero también muy mal indicado y señalizado porque, por ejemplo, no hay una sola señal carretera que indique nuestra pertenencia al Parque Natural Posets-Maladeta", denuncian Catalina, Lara, Lluís y Adrián quienes apuestan por "focalizar y aplicar medidas concretas para cada territorio en función de sus características y necesidades". Montanuy las merece y las necesita para que ese horizonte de futuro que se le adivina sea una realidad en el más breve espacio de tiempo posible.

El nuevo refugio de Cap de Llauset, una moderna y altísima puerta para poder descubrir lo mejor del Pirineo

Después de seis años de trabajos y 2,5 millones de euros de inversión, hace unas semanas se inauguró oficialmente la puesta en marcha de la segunda y definitiva fase del refugio de Cap de Llauset, primero de la zona oriental de la provincia y, a sus cerca de 2.500 metros, el más alto guardado del espacio pirenaico. Realizado con una novedosa técnica de montaje con módulos prefabricados, es una instalación bioclimática y diferente a todas los existentes hasta el momento, al estar realizada con sistemas y materiales modernos y acorde a los últimos refugios de este tipo construidos en países como Suiza o Austria. Oferta 86 plazas, con habitaciones para 6 personas con baño y otros servicios; su emplazamiento, en una localización envidiable dentro del parque Posets-Maladeta, rodeado de cumbres de 3.000 metros y en plena ruta transpirenaica del GR-11 –uno de los senderos más transitados de Aragón– se ha convertido ya en catalizador de una importante corriente turística entre los aficionados al montañismo y el senderismo, y en un innegable motor de desarrollo para el municipio de Montanuy.

El Museo Etnográfico de Montanuy recuerda el modo de vida tradicional de sus gentes

La antigua iglesia desacralizada de San Martín, en Castanesa, acoge desde hace poco más de un año las dependencias del Museo Etnográfico de Montanuy, centro que exhibe objetos antiguos y material audiovisual que recrean el modo de vida tradicional de las gentes de estos valles y sus costumbres ancestrales, como las de las Fallas que se corren en las localidades de Montanuy, Noales, Castanesa, Aneto y Ginaste, y que han obtenido el reconocimiento de la Unesco como patrimonio Intangible de la Humanidad.

El Museo muestra la tradición de los pueblos de la zona, exponiendo numerosos objetos y las distintas fallas –cada una con su característica especial– de los pueblos de su entorno, además de paneles interpretativos sobre el municipio y el valle de Castanesa, y proyecta vídeos sobre la trashumancia. También dispone de zona infantil y tres ‘tablets’ que muestran a los más pequeños aspectos de la cultura pastoril, la fiesta de las fallas y el valle. Los apartados temáticos se centran en el municipio de Montanuy, el valle de Castanesa, la vida cotidiana de la montaña, el agro, el pastoreo y la cultura pastoril, incluidas sus construcciones (las bordas) y las tradiciones en el valle.

Los imprescindibles

Castillo de Castarné

Fue construido en el XI y ampliamente reformado en el XVII por la familia de los Azcón y Oliver, barones de Castarné. Es de planta rectangular tres alturas en origen, con dos torreones circulares en sus ángulos de este y oeste.

Parque Posets-Maladeta

En Aneto existe un Centro de Interpretación del Parque Posets-Maladeta, excelente punto de partida para conocer uno de los parajes naturales más majestuosos del Pirineo que se extiende, en buena medida, por el término municipal de Montanuy.

Patrimonio arquitectónico

Iglesias y ermitas románicas, como las de Santa Eulalia de Forcat, Nuestra Señora de Vigüerri en Escarné o Santa María la Nova de Castanesa conviven con casonas fortificadas como la de Llivernal en Noales o la de Corredor en Montanuy.

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