Aragón

Aínsa, laboratorio de emociones y nudo de iniciativas

La fértil actividad emprendedora del pueblo parte de la historia y la naturaleza (castillo, Ecomuseo, deporte) y cristaliza en un sólido telar de ideas llevadas a cabo con singular éxito.

Muro transitable del Castillo de Aínsa, con las montañas al fondo.
Laura Uranga

Las razones para que Aínsa-Sobrarbe (el municipio) y Aínsa (la localidad) estén tan de moda son muchas. En la localidad del Sobrarbe se han unido factores como la posición estratégica en el valle, como paso obligado desde Barbastro hacia Francia, hasta un casco viejo muy bonito y bien conservado, pasando por la consolidación de comercios tradicionales y el surgimiento de un núcleo emprendedor joven que ha sacado adelante pequeñas empresas, quizá con una densidad más alta que en otros puntos del Pirineo. Es un paradigma del causa-efecto llevado al desarrollo urbano sin perder de vista los riesgos del crecimiento excesivo; como hay actividad, la gente se queda; hay freno eficaz a la emigración, e incluso efecto llamada.

El restaurante Callizo es objetivo primordial para los visitantes que disfrutan con el toque gourmet en medio de un entorno congelado en el tiempo, esa plaza Mayor (La Carrasca y Brasería Alberto son otras dos excelentes opciones culinarias) ocho o nueve siglos atrás, por todo el casco viejo es una gozada para el paseante, se llegue por el castillo (hay un amplio aparcamiento) o ejercitando las piernas en las escaleras desde la parte nueva, donde los coquetos hoteles Dos Ríos y Sánchez guardan las esquinas de uno de los cruces viarios más populosos de todo el Pirineo.

Sabores de Pueblo es uno de los negocios emblemáticos del pueblo. Nació en 1968 en el cruce de carreteras situado frente a la iglesia, donde mantiene un local; desde hace una década tiene otro establecimiento en la plaza Mayor de Aínsa. "Ángela Sierco, madre de cinco hijos, empezó la aventura para apoyar la economía familiar, su esposo también trabajaba de sol a sol. Ahí sigue, más fuerte que tú y que yo –apunta Mari Carmen Pérez, que atiende el establecimiento del casco viejo– y hay que recordar que tuvo que pedir permiso al arzobispado para abrir los domingos, día de mayor afluencia de los turistas franceses; lo consiguió. Vendemos producto gourmet de todo el Pirineo, incluyendo el Paté de L’ Aínsa".

Además de los negocios tradicionales, han aparecido nuevos esforzados; por ejemplo, el ganadero Luis Fes produce ternera ecológica de vaca pirenaica y ha puesto un restaurante junto a su tienda. Una pareja del pueblo produce miel de gran calidad bajo la etiqueta Casa Montalbán; hay varias empresas de turismo de aventura con hechuras clásicas, como las pioneras Sarratillo o Aguas Blancas, junto a otras más orientados a la naturaleza, a los para paseos interpretativos con raquetas de nieve u observación de aves; Senderos Ordesa es un buen ejemplo. La sombra del Castillo de Aínsa refresca conciencias con su vis cultural, que se materializa cada verano en un festival musical diverso y que el primer fin de semana de octubre albergará el Rock To Beer Aínsa Fest, donde se aúnan los decibelios con una feria cervecera artesana. Hay museo de Oficios y Artes Tradicionales desde 2012 y, por último (pero en absoluto menos importante) el Ecomuseo; una ‘rara avis’ con dos décadas de actividad.

El Ecomuseo

Óscar Díez dirige el museo, situado en la antigua Torre del Homenaje del castillo y regido por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, que data de 1995. "En 1997, el espacio estaba en ruinas y solicitamos su cesión para dar cuerpo a esta idea. Abrimos en 1998 con fondos propios y una pequeña sala; era un proyecto de crecimiento sostenido. En 2005 obtuvimos una ayuda de la antigua CAI, hoy integrada en Ibercaja, y conseguimos una cesión administrativa de uso para invertir en obra civil, consolidación y equipamiento expositivo. Desde 2006 está la exposición actual. Nuestro museo lo visitan anualmente entre 15.000 y 17.000 personas, y a las visitas guiadas en julio y agosto vienen unas 1.500 personas cada año".

En el museo hay un área zoológica con especies irrecuperables para la vida salvaje; ahí vive una pareja de búhos reales y también Huesos, quebrantahuesos ‘humanizado’ que espera la llegada de una hembra para que la pareja críe quebrantahuesos hábiles para regresar a la naturaleza. "Es una especie esteta –dice Óscar–  que siempre vive en un entorno bonito; se extinguió en todas partes menos en el Pirineo, y se ha ido recuperando; que el Pirineo haya sido su refugio es un orgullo, un sello de calidad. Ellos se protegen, viven en grandes paredes rocosas donde es complicado que nadie llegue a molestarles".

La visita al museo cuesta cuatro euros, y sus visitas guiadas, diez. "Mucha gente combina la visita al museo con el paso por el muladar y los miradores, y comentamos las curiosas sinergias  que se generan. Por ejemplo, recogemos 15.000 kilos de despojos del matadero de Aínsa al año para los buitres, con lo que ahorramos a los ganaderos unos 6.000 euros; por otro lado, los buitres atraen al turismo, que consume en el pueblo. Todos remamos hacia el mismo sitio", concluye Óscar.

La Zona Zero BTT y el retorno de las Enduro World Series con una semana electrizante

La Zona Zero Pirineos, con sede central en Aínsa, se define como una territorio abierto, de uso libre para todo el mundo, centrado principalmente (que no exclusivamente) en la bicicleta de montaña. La filosofía que lo motoriza es la economía circular; se oferta una amplia variedad de rutas de bici, servicios especializados para ciclistas, actividades alternativas y más rutas para senderistas. La idea del disfrute cíclico es simple: disfruta del territorio y devuélvelo al territorio. Utilizando un símil del Tenorio, que no quede amarga memoria de ti y tu paso por estos terrenos. La idea es que quien venga detrás lo disfrute igual.

En esta semana, la Zona Zero vive días emocionantes, ya que Aínsa alberga las Enduro World Series de descenso de montaña en bici; es la segunda vez que esta competición guiña el ojo al Sobrarbe, ya que también se disputó una prueba en Aínsa hace tres años. En estos primeros días hay reconocimientos del circuito por parte de los medios (mañana) y entrenamientos oficiales el jueves; por la noche habrá fiesta de bienvenida. El viernes por la mañana se dará la salida a la prueba ‘challenger’ para corredores aficionados, además de celebrarse una segunda jornada de entrenamientos oficiales para los profesionales. El viernes, sábado y domingo, en la zona del Castillo habrá conciertos, mercadillo, actividades infantiles, parrilla gigante de longaniza de Graus con cerveza Tronzadora.  La carrera grande se repartirá en dos días, sábado y domingo, con jornadas maratonianas que pondrán a prueba la pericia y resistencia de los corredores.

LOS IMPRESCINDIBLES

Joaquín Pardinilla

El músico y docente ainsetano ha tocado en infinidad de proyectos relacionados con el folclor (aragonés y de otras tierras), el jazz y el rock. Actualmente está centrado en su Sexteto, que ha publicado varios discos.

El Callizo

El restaurante más conocido del Sobrarbe trabaja la llamada cocina ‘tecno–emocional’ de montaña; allí se pone la técnica al servicio del producto autóctono, con tres premisas fundamentales; actualidad, evolución y reflexión.

La Morisma

Cada dos años, la plaza Mayor porticada se convierte en el escenario de la Morisma, que rememora la batalla entre moros y cristianos en el siglo VIII durante el reinado de Garci Ximénez. Este año fue el 1 de septiembre.


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