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Aragón

Cañada de Benatanduz: un aula congelada en el tiempo, para recordar a gusto

Cañada de Benatanduz ha convertido su antigua escuela en un modesto y resultón museo, con una lección sobre el cultivo de la patata en la pizarra y el siglo XIX en los mapas políticos de las paredes.

Israel Monterde, Ángel López y César Buj, en los pupitres del museo que recuerda a la escuela del pueblo.
Israel Monterde, Ángel López y César Buj, en los pupitres del museo que recuerda a la escuela del pueblo.
Laura Uranga

Es complicado no emocionarse al entrar en el museo que recrea la antigua escuela de Cañada de Benatanduz, el pueblo más alto del Maestrazgo, enclavado desde hace nada en la nueva iniciativa turística bautizada como ‘The Silent Route’, 63 kilómetros de carreteras con vistas entre el Maestrazgo y la comarca vecina de Andorra-Sierra de Arcos. Los pupitres de madera, la pizarra con lección escrita y la fecha a tiza del 31 de octubre de 1965 (la escuela duró algo más, ojo), las láminas educativas de diversas épocas (incluida una sobre las formas de evitar la tuberculosis, con consejos prácticos) y, sobre todo, un gran mapa de España fechado en 1888; es una litografía de la casa Faustino Palucie de Barcelona, y en él figuran territorios de ultramar como Filipinas, Palaos, las Carolinas y las Marianas en el sudeste asiático o Cuba y Puerto Rico en el Caribe. "Estaba enronado en un montón de leña, lo encontramos de casualidad y enseguida vimos que tenía un gran valor sentimental", apunta el alcalde del municipio, Juan Antonio Monserrate.

Este verano se dejó caer por la escuela Israel Monterde, nacido en Cañada y que salió del aula hace 55 años. Le acompañaban César Buj y Ángel López, dos de los jóvenes que han optado por quedarse en el pueblo a trabajar en la construcción y el campo. Israel estaba impresionado. "Todas estas cosas me traen muchos recuerdos, aunque sé que se ha aportado algún objeto de otros sitios –apuntaba, bajo la mirada curiosa de César y Ángel– y recuerdo cómo el último año que estuve, de octubre de 1962 a la Semana Santa de 1963, nos juntaron a chicos y chicos y dio clase doña Mariví, una profesora navarra".

Ismael está jubilado. De niño fue pastor de ovejas en el pueblo, donde vivió hasta los 13 años, y luego pasó otros 10 en la masía de Palomita, sita en la vecina Villarluengo. El resto de su vida ha transcurrido en Castellón de la Plana, donde fue panadero y trabajó en una fábrica de azulejos. "Vengo unos días cada año, mi hijo también aprovecha nuestra casa, que hemos arreglado mis hermanos y yo; ello también han ido viniendo con sus familias. Los años de la infancia nos marcaron al cariño al pueblo. Estábamos 25 niños en el colegio por entonces, recuerdo los bidones de 300 litros de leche cuando el plan Marshall, nos daban un vaso a media mañana y otro por la tarde".

Una zona dura y espectacular

César se dedica principalmente a la construcción, pero también ayuda a la familia en el campo. "Mi padre tiene tierra y ovejas, le ayudo los fines de semana. Jóvenes quedamos media docena, pero si te gusta el sitio, que es el caso, vale la pena. Me encanta pasear por la zona, hay lugares muy bonitos como el nacimiento del río Pitarque o las pasarelas de Montoro; aquí, en el municipio, se suele hacer caminata y bici en una pista circular alrededor de nuestro barranco. Este marzo se organizó una marcha, y vino muchísima gente". César alude a la IX Marcha Senderista de Primavera del Maestrazgo, que fue realmente gélida: en la salida había dos bajo cero, aunque lucía el sol. Unos 100 participantes se fueron por la ruta larga de 24 kilómetros, mientras que el resto optó por la corta, de 12.

Juan Antonio, el primer edil, nació en Cantavieja y se casó el Cañada de Benatanduz, donde montó una granja de cerdos. "Ahí seguimos en la pelea; es complicado trabajar y llevar la alcaldía al mismo tiempo, por los desplazamientos que incluye y las horas que se acaban metiendo. Llegué al puesto tras la dimisión del anterior, pero ya llevo 16 años, y algunas cosas hemos hecho, creo –César y Ángel lo corroboran con gestos– como el cambio de toda la red de agua, de todo el alumbrado público, el arreglo de las calles, el polideportivo… estamos contentos con la DGA y la DPT, porque la verdad es que nos han apoyado, aunque siempre se tienen nuevas ilusiones".

Ángel recuerda que Cañada de Benatanduz estaba originalmente en la zona del Monjuí, más baja. "Poco a poco, se fue subiendo la gente a la parte alta. Ahora mismo el pueblo está hecho de varias masías juntas: cada una tiene casa con falsa, como le llamamos a la buhardilla, tiñada y corral. Aclara lo de tiñada, que es cosa de aquí, se le llama así al pajar. En el Horno, sede social del pueblo, se reúne la asociación local de cazadores".

El pueblo sigue viviendo del campo. "Antes, cada casa tenía ovejas –apunta Israel– pero ahora la cosa se ha concentrado en unos pocos". "Quedan tres ganaderos de ovino, que sumarán unas 3.000 cabezas –aclara Juan Antonio– y está subiendo el vacuno por el aporte de la gente joven. Somos pocos, es verdad, y tenemos temperaturas extremas, estamos un poco lejos de todo, pero nosotros hemos elegido Cañada porque nos gusta, y aquí seguiremos buscándonos la vida, en nuestro pueblo".

LOS IMPRESCINDIBLES

El accidente del F-16

El 25 de junio de 1984, un F-16 estadounidense de la base de Torrejón de Ardoz se estrelló en las inmediaciones del pueblo, con la muerte instantánea del piloto Scott Trapp. El impacto causó un incendio de consideración en el monte.

Ermita de San Cristóbal

La villa se asentó originariamente sobre una hoz del río Cañada, en Monjuí, espolón rocoso de fácil defensa. Luego se formaron otros tres barrios: La Villa, San Cristóbal (que tiene la ermita del mismo nombre) y Santa Bárbara.

Las fiestas

Las patronales por la Virgen de la Asunción, a la que está consagrada la parroquia, son el 15 de agosto; en el pueblo también se le tiene cariño a la caminata al monte con parrillada posterior que se arma para San Antonio en junio.

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