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Aragón

Obón: de La Marisica al Horno, pasando por Centenales

Rubén Martín ha insuflado nuevo espíritu al albergue de Obón, como Maribel Serra a la gastronomía local y el alcalde José Luis Molina a la gestión; en las huellas de los saurios está el futuro.

Pasarela del río Cabra en las cercanías del albergue
Pasarela del río Cabra en las cercanías del albergue
Laura Uranga

Viene de Zaragoza, pero salió de Obón. Rubén Martín es un hijo de las Cuencas Mineras que, una vez probada y asimilada la vida citadina, decidió volver a la tierra de su familia para vivir el pueblo con una perspectiva de ilusión; además de llevar el Albergue La Marisica, arrima el hombro aquí y allá dentro de un pueblo que no tiene alguacil. Las cargas ‘a vecinales’ se reparten en función de las fuerzas y las ganas en Obón, y a este guía de montaña le sobran ambos factores.

"Es mi sexto verano en La Marisica; al albergue le llamamos así en honor a mi hermana, que fue la última en nacer de Obón", explica Rubén. "Abrimos todo el año, pero no somos un destino turístico al uso; estamos al final de una carretera y la gente no pasa por casualidad. Muchos de los que vienen ahora ya habían estado: saben lo que hay, y les gusta".

Rubén no para. Este mes ha organizado campamento en La Marisica, con la piscina en funcionamiento, y se encarga de todas las tareas allá: la ayuda la busca en función del momento y la circunstancia. "Normalmente llevo esto solo, pero en verano y puentes vienen dos o tres personas de refuerzo. Viviendo todo el año en el pueblo somos cuatro más jóvenes, y nos organizamos para ayudar a los mayores. Aquí no hay muchos servicios, así que tampoco gastas más allá de la gasolina y cuatro cafés. Para las compras vamos a Montalbán y Utrillas, antes también se tenía a Muniesa como referencia, pero ellos también ha bajado de población".

Obón: caminata rica del Horno a la Marisica

El guía abunda un poco la historia local. "En este pueblo el terreno es algo abrupto para la agricultura, y tras dos heladas seguidas del olivo muchos se fue a Cataluña hace medio siglo, porque la vida aquí era subsistir; luego, ya jubilados, han vuelto los que se ocuparon de arreglar sus casas; para los hijos y nietos, Obón es el paraíso en vacaciones".

Rubén heredó el cariño de sus padres por el pueblo, y nunca dejó de venir desde Zaragoza, donde residía la familia. Sin embargo, el trabajo le llevó a la otra punta de Aragón; se hizo guía de montaña en Benasque. "Cuando los primeros que llevaron este albergue decidieron dejarlo, José Luis –el alcalde, aclara Rubén rápidamente– me llamó y me dijo lo que había. Me animó para que agarrase el reto y levantase esto a mi estilo. Su abuelo y mi padre eran primos hermanos, nos conocemos de siempre. Lo pensé un poco y me dije ‘vamos, es el pueblo’; si no fuera mi pueblo me hubiera quedado en el Pirineo, mucho más rentable. Pasé tres años con lo comido por lo servido, ya ves que no hay joyas ni cochazos –ríe– pero mi aldea me compensa por muchas otras cosas".

El alcalde, José Luis Molina, lleva seis años en el puesto y tiene una pequeña empresa de construcción. "Quería trabajar por el pueblo, y ahí sigo; la idea es ir mejorando cosas poco a poco, cuando vaya apareciendo el dinero necesario, y enseñar a la gente lo bueno que tenemos y podemos ofrecer. El nuevo aliciente de los fósiles ha sido tremendo, el apoyo del Parque Cultural Río Martín con los abrigos de las pinturas rupestres, el trabajo de la Universidad de Zaragoza... a ver si conseguimos las subvenciones necesarias para ir haciendo más".

Dentro de los servicios del pueblo hay uno que brilla con luz propia: el bar El Horno, con la excelente mano cocinera de Maribel Serra. También hay unos barceloneses que vienen los fines de semana y los veranos para poner en marcha un pequeño asador de pollos.

Otro regreso feliz

Los abuelos de Maribel Serra eran de Obón, y se fueron hace un siglo a Barcelona. "Allí se juntaban los del pueblo; nunca se les fue de la cabeza. Mi abuelo quería que mi madre y mi tío conocieran Obón; con los años llegaron mis hermanos, luego yo y siempre nos pasábamos los tres meses de verano aquí. Lloraba cuando me iba. Yo quería volver, y mira: llevo cinco años de vuelta. Vivía en Mataró, la empresa en la que trabajaba estaba haciendo reducción de plantilla, mis dos hijos andaban sin trabajo; lo hablamos los tres y decidimos venir. Yo pensaba en una tienda, pero José Luis me dijo que podía optar a la concesión del bar, me animé y aquí estoy. Tardó un poco más de lo previsto en salir, y mis hijos de han buscado la vida en Zaragoza, pero me ayudan los fines de semana y las fiestas. Abro a las 8.30 y cierro cuando se va el último, todos los días, hasta en Navidad. Si me avisas preparo menú: por ejemplo, tengo albañiles a diario, me dicen lo que les gusta y lo que no". Le gusta cocinar, y se nota: sus alubias son de matrícula de honor.

Cuando uno se solaza en el buen comer, no está de más quemar alguna caloría después. El deporte y el espíritu aventurero tienen hueco en Obón, y Rubén es un entusiasta de ambas cosas;; de hecho, quería que su pasión deportiva tuviese un reflejo concreto en el pueblo, y a través de la Asociación Cultural Villa de Obón se ha organizado un duatlón en el pueblo durante los últimos cuatro años. "Considero –señala– que el deporte y el monte son la razón de ser del albergue. Además de correr, andamos, y aquí tenemos senderos espectaculares, además de todo lo que ha ido sustentando el Parque Cultural del Río Martín. Cuando trabajo con ellos como guía, también muestro las pinturas rupestres., o instalo sirgas en los barrancos, señalizo antiguos caminos de pastoreo y los subo a la red por Wikiloc... hay mucho por hacer, incluyendo descansar. La naturaleza nos acompaña".

LOS IMPRESCINDIBLES

Juanjo Giménez Peña

El director catalán tiene línea genética directa con Obón por vía materna. Su corto ‘Timecode’ (2016) ganó el Goya, fue finalista en los premios Óscar y hace medio año recibió el reconocimiento al mejor corto europeo en Berlín.

Torre de la iglesia

De base románica, tiene una notable huella mudéjar, hecho no demasiado común en esta zona de la provincia de Teruel. La muestra más relevante del citado dato diferenciador es la torre adosada, datada en el último tercio del siglo XV.

Laura Martín

Bicampeona de Aragón del Premio Extraordinario del Certamen Oficial de Jota de Zaragoza, esta cantadora también ha destacado en la docencia. Su voz se escuchaba en el documental de Carlos Saura con Berna en la Expo 2008.

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