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Aragón

Poca gente, y poco triste: Bagüés sabe cómo conquistar

El Hortal de Bruno y el Mirador ofrecen alternativas de alojamiento en un municipio pequeño que albergó un gran tesoro pictórico (en Jaca desde 1966) y quiere mostrar sus poderes.

Cuando se enfila desde Undués la carretera que otea desde arriba la Bal D’Onsera, se llega a Bagüés, último municipio de las Cinco Villas por esa arista. Un rincón privilegiado en cuanto al paisaje y la belleza natural, con río, manantial, puente y fuente, una iglesia cuya historia atrae a los románticos del románico y un par de alojamientos rurales complementarios, con filosofías dispares y una excelente comunión de intereses. Aunque hubo sus tiempos de tensión, las aguas volvieron (metafóricamente) a su cauce y ahora se vive una convivencia pacífica en el municipio. Más vale, que diría aquel, habiendo apenas ocho vecinos en él durante todo el año, que se elevan a una treintena en las fechas veraniegas.

Alberto Pérez –el actual alcalde– es agricultor, aunque también tuvo ovejas en su día. Hay 11 personas en el padrón de esta localidad cincovillesa mugante con la Jacetania, apenas a 11 kilómetros del Larués natal de Ángel Orensanz o 15 de Bailo, el pueblo donde vende su pan de a kilo Lesmes Abreu. "El médico ya no viene aquí, hay que ir a Pintano una vez a la semana, o ya a Jaca, eso según cada cual. Hubo unos años revueltos en el pueblo, que ya quedaron atrás. Nos hemos implicado mucho en la Asociación La Paruela: en verano abrimos el club social y ahora vamos a marcar rutas, hay una muy bonita camino de Mianos".

Bagüés: románico romanticismo

Los accesos

Bagüés tiene un problema: llegar allá desde Bailo implica sufrir un mal tramo de carretera por el paso frecuente de camiones desde una cantera cercana, hecho que machaca sistemáticamente el firme. "Además, el turismo de nieve no nos llega porque caemos un poco a desmano, y es verdad que la carretera a Larués y Bailo no está en las mejores condiciones; por el otro lado, hacia Los Pîntanos, se arregló más gracias a que llegó dinero de la Confederación por lo del recrecimiento de Yesa, pero aún hay un trozo malo", explica Alberto.

María Ángeles Navarro, nacida en Bagüés y ya jubilada, pasa largas temporadas en el pueblo con su marido José Gervasio, nacido en Olocau del Rey (Castellón), en la linde con Teruel, a apenas 10 kilómetros de Bordón. Ambos sienten los problemas de Bagüés como propios, y se implican en la vida del pueblo, además de disfrutar mucho con lo que ofrece la localidad. "Nos gusta la tranquilidad y el clima de aquí, menos extremo que en otros sitios. Con el grupo que se ha formado en La Paruela hacemos romería el 15 de agosto a la ermita del mismo nombre: hay comida en el centro social después". El matrimonio tienen un huerto bien cuidado que les da fresas, paraguayos, patatas, cebollas o tomates. Además, hacen conservas diversas. Se reparten el tiempo durante el año con su residencia en Vilanova i la Geltrú, pero nunca pasan demasiado lejos de Bagüés: no quieren desatender sus frutas y verduras.

Una pica en Flandes

Bagüés ha registrado nuevos pobladores en los últimos años. Dos de ellos son Pilar Pérez y Joaquín Ventura; la pareja compró la casa que albergaba el establecimiento El Hortal de Bruno en marzo del año pasado, acondicionó el espacio a su gusto y abrió su propia vivienda de turismo rural en julio del año pasado, conservando el nombre previo. Los dos gastan un carácter afable y, aunque parezca paradójico dado su formato de acogida, nada invasivo. Gente maja que sabe estar, vamos, en una casa que cuida los detalles.

"Siempre me había atraído trabajar en un pueblo pequeño –comenta Joaquín– y hemos adoptado un sistema de alojamiento compartido que está funcionando muy bien. Tenemos nuestra vivienda delimitada dentro de la casa, alquilamos las otras cuatro habitaciones y damos tanto el desayuno como un servicio de cenas en las áreas comunes. Queríamos recuperar el viejo espíritu de las casas rurales y por eso cenamos junto a los clientes. Se montan unas tertulias fantásticas; muchas veces los huéspedes acaban haciéndose amigos y compartiendo excursiones".

"En el pueblo –recuerda Pilar– hay otra casa rural: Aquí hay otra casa, se llama El Mirador de Bagüés y la lleva Pedro Rodríguez. Es del alquiler completo: tiene tres apartamentos y una habitación con literas, además de una bodega enorme y zonas adaptadas para minusválidos".

LOS IMPRESCINDIBLES

‘Historias de Bagüés’

El libro del escritor y editor baguesino Javier Lafuente salió hace veinte años y repasa particularidades del pueblo. Javier nació en Jaca, pero se siente de Bagüés, localidad natal de su padre. Fue redactor de HERALDO y director de ‘Equipo’.

Esther Lafuente

La familia Lafuente tiene en Esther a otra figura distinguida. Filóloga, profesora de música desde hace 25 años y batería experimentada de la escena local, escribió ‘Guía para entender la música moderna’ (Doce Robles, 2014).

Cocina de calidad

Juan José Acero y su hija Sara llevan La Zarola, exitosa escuela de cocina en la calle San Miguel de Zaragoza. Las raíces familiares de los Acero están en Bagüés, y para la Virgen de agosto se va a organizar un curso de cocina en el pueblo.

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