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Aragón
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Cerrar el círculo (social)

Por
  • Pau Marí-Klose
OPINIÓNACTUALIZADA 20/06/2018 A LAS 05:00
El Gobierno de Aragón debe ocuparse también del 10% más pobre.
El Gobierno de Aragón debe ocuparse también del 10% más pobre.

La legislatura llega a su fin y el Gobierno de Aragón se afana en desplegar sus últimas propuestas. Por una parte, Javier Lambán ha alcanzado un acuerdo con Ciudadanos para rebajar el impuesto de sucesiones. Como es bien sabido, ese impuesto es pagado casi exclusivamente por las familias más acaudaladas de Aragón. Lo acredita un interesante trabajo de investigación de Miguel Ángel Barberán y Carmen Trueba, de la Universidad de Zaragoza.

Según dijo Lambán en las Cortes: "Como presidente de todos los aragoneses, no me parece justo que ninguna clase social pague más impuestos en Aragón que en el resto de España". Ninguna es ninguna, incluso en esos tramos de mayor renta que concentran el grueso de la cuota tributaria, y que no suelen ser muy proclives a votar al PSOE.

En segundo lugar, el Gobierno de Aragón se propone apoyar los estudios universitarios de los jóvenes aragoneses rebajando los costes de matrícula para estudiantes con un logro aceptable. Es una iniciativa de la que se beneficiarían principalmente el grueso de las familias de clase media que envían a sus hijos a la universidad y no suelen tener acceso a becas que alivien los costes de los estudios.

Lambán toma estas decisiones con el viento de cola. La economía aragonesa va muy bien. Ciertamente, los ingresos que se dejen de recaudar pueden mermar la capacidad de gasto social, como denuncia alguno de sus adversarios políticos en relación a la rebaja del impuesto de sucesiones, pero el agujero seguramente será compensado por las aportaciones fiscales derivadas de un crecimiento de la economía superior a la media española.

Este contexto de crecimiento debería permitirle también acometer con determinación uno de los principales proyectos con los que el PSOE de Aragón concurrió a las elecciones: la renta social básica. Tras ocuparse del 10 por ciento más rico y de las clases medias, es imperioso que dedique esfuerzos al 10 por ciento más pobre.

Fácil no lo tendrá. Podemos e Izquierda Unida parecen empeñados en que el PSOE no se apunte este tanto, aunque con ello se malogre una mejora sustancial de la vida de los ciudadanos que han quedado más rezagados en la crisis, y a los que les está costando más recuperarse a la salida de ella. Es una actitud política difícil de comprender a la vista de que existe un consenso bastante amplio entre los expertos académicos nacionales sobre rentas mínimas (reunidos recientemente en Pamplona) acerca de la bondad y presumible eficacia del proyecto presentado por los socialistas para afrontar la vulnerabilidad de los colectivos en mayor riesgo de pobreza y exclusión.

Confiemos en que al final impere la cordura, se llegue a un acuerdo y el 10 por ciento más pobre pueda también salir beneficiado de los réditos de la recuperación económica en Aragón. Aragón debe cerrar el círculo.

Pau Marí-Klose es profesor de Sociología de la Universidad de Zaragoza

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