Aragón

Piedratajada: nos vemos (o intuimos) en la Noche de las Ánimas

Piedratajada recuerda su pasión por las representaciones teatrales (a las que se sumaba en su juventud el propio alcalde) y recupera este año una lúgubre tradición en la noche del 1 de noviembre.

Jesús Cazo, junto a la Virgen del Pilar situada en el altar mayor de la iglesia de San Sebastián.
Jesús Cazo, junto a la Virgen del Pilar situada en el altar mayor de la iglesia de San Sebastián.
Laura Uranga

El alcalde de Piedratajada, José Antonio De Sus, lleva tres años en el cargo, pero es sobradamente ducho en las lides del gobierno municipal, ya que su primera experiencia como concejal data de hace treinta años ; pasó cuatro legislaturas en la tarea antes de aparcar la política (es agricultor) y, por una cuestión de responsabilidad, volver a postularse en los últimos comicios para liderar la nave. Ha tenido trances complicados; el problema del lindano en el Gállego hizo que a día de hoy, los habitantes del pueblo sigan desconfiando de lo que sale del grifo como agua de boca, aunque el problema esté ‘controlado’. Además, lo acaecido a inicios de 2017 –el suicidio del secretario municipal tras descubrirse un agujero en las cuentas públicas– dio en la línea de flotación al pueblo, que intenta pasar página.

"La población envejece, no llegamos ya a los cien habitantes censados –apunta José Antonio– y no podemos ofrecer trabajo en el campo, porque los seis o siete que seguimos en el afán ya nos bastamos. Las reuniones en la comarca siempre tienen este problema en el orden del día: qué hacer para fijar población, cada cual con lo que tiene o puede ofrecer. Este era un pueblo con todos los servicios, pero ahora necesitamos un empujón y apenas hay un par de jóvenes que se han quedado a trabajar aquí la tierra. No hay escuela: tenemos tres chavales que van a Erla y Ejea".

Piedratajada: nos vemos (o intuimos) en la Noche de las Ánimas

El arrojo del alcalde es innegable, y su vecino Jesús Gazo lo corrobora. "Es un artista, literalmente hablando. Cuando era chaval hacía obras de teatro con el consejo de Manolo Viamonte. Siete u ocho hicieron. Además, José Antonio siempre fue muy bromista: un par de días de fiestas se vestía con trajes de su abuelo, bastón incluido". "De eso hace ya bastante más de treinta años –replica el alcalde– pero la verdad es que le echábamos ganas. Recuerdo que antes de las fiestas ensayábamos todos los días después de cenar. Yo era de los mayores, tendría 18 años y llevaba el libreto con pinzas en el tractor, para repasar el papel: otros mozos eran estudiantes y tenían más tiempo. El último año que se hicieron, yo tenia 27 años; quise recuperarlo, pero no me siguieron". "Pues ya toca –responde Jesús– que nos reíamos mucho, y hace falta".

El libro

Jesús Cazo (trabajó más de tres décadas en el Clínico de Zaragoza con el doctor José Ramón Morandeira, el médico de los himalayistas) y su sobrino Juan Pablo Luna han escrito un libro de usos y costumbres del pueblo, iniciativa de Juan Pablo secundada con entusiasmo por su tío. "Lo autofinanciamos, salió hace un par de años y hemos vendido algo más de la mitad de la tirada, que fue de 250 ejemplares, los vecinos lo han comprado y me siguen pidiendo de Zaragoza y otros sitios".

Jesús y Juan Pablo se pasaron muchas tardes visitando vecinos y recogiendo sus testimonios, desde historias a costumbres, recopilación de fotos... juntaron casi 5.000 imágenes para la selección final, todas datadas, con las que se organizó una exposición en el pueblo. El libro puede pedirse en el teléfono 639 332 420. "También incluye un diccionario con términos locales, efemérides, anécdotas o remedios naturales. Por ejemplo, los tallos de cardo setero para las escoceduras, son infalibles".

Las ánimas en canción

Jesús Cazo destaca una tradición local muy popular hace más e medio siglo, que se recuperó ocho años atrás, paró y van a retomar este otoño: las canciones lúgubres en la muy becqueriana ‘Noche de las Ánimas’. "Cuando empezó la madrugada del 1 al 2 de noviembre hace ocho años, las campanas tocaron a muerto; salimos con capas y boinas negras. El mayoral golpeaba el suelo con un bordón mientras se cantaba una canción, y se tocaba los picaportes de las casas para rezar un padrenuestro y un avemaría. Parecíamos A Santa Compaña, rogando por las almas de los difuntos".

José Antonio comenta la jugada de aquella noche. "Miré por la ventana y asustaban: casi no se les veía, y con esas canciones y toques daban respeto". Al año siguiente cambiaron el color de los ropajes y capas de negro a blanco con la cruz roja templaria, bordada por un amigo utebano del pueblo. "Luego se desmadró un poco la idea y paramos, aunque este año convocaremos en fiestas a todo el que quiera sumarse... pero eso sí, haciéndolo con seriedad y ensayos".

Mientras tanto, el pueblo sigue presumiendo del monumento de Semana Santa en la iglesia, que desde el Concilio Vaticano II estuvo más de cincuenta años sin montarse. Se guardó y hace diez años, los vecinos pudieron disfrutarlo de nuevo gracias al impulso de varios entusiastas y la ayuda del carpintero Pepe Ornat: está hecho en tela, con bastidores de madera y escaleras de acero inoxidable revestidas de madera".

Manuel Viamonte, el médico artista, ilustre piedratajadano

Manuel Viamonte es, por aclamación, el vecino más apreciado de Piedratajada en el último siglo. Nacido en 1924, hijo de un artesano de la madera, era ‘Manolo el carpintero’ para los de Piedratajada, y ‘El médico de Orna’ para los habitantes de la galliguera serrablesa (y de media Huesca) debido a su dedicación como galeno en la zona, donde llegó a atender a más de cuarenta localidades; de exquisita formación académica, aplicó siempre arrojo y capacidad de improvisación a las situaciones más peliagudas. Estudió en Zaragoza el bachillerato y la carrera, y allí hizo sus pinitos en el área teatral, específicamente en la comedia, su gran pasión fuera de la medicina; llegó a actuar en el Teatro Principal, y era famosa su devoción por el gracejo y los modos de Paco Martínez Soria. Inspirado en el turiasonense, preparó un buen puñado de obras teatrales para que los mozos de su pueblo las representaran en fiestas, con el alcalde actual como miembro de los repartos en los papeles principales. "Manolo tenía una gracia tremenda, empalmaba los chistes uno detrás de otro", recuerda José Antonio.

Viamonte estudió en el colegio de los Labordeta en Zaragoza, Santo Tomás de Aquino, y era muy amigo de los hermanos Miguel y José Antonio; allá trabajó en la cocina y se pagó sus estudios. En 1982 participó como actor de reparto en la popular serie televisiva sobre Ramón y Cajal que protagonizó Adolfo Marsillach. Vivió muchos años en Orna, y en Sabiñánigo dio continuidad a su amor por el teatro, participando en varias labores formativas y creativas con textos de sus admirados Lope, Calderón, Jardiel Poncela o Arniches. También protagonizó el corto ‘El tión Estebané’. Tiene una plaza en la localidad serrablesa, junto al auditorio La Colina. Falleció en Benidorm de manera súbita, en medio de unas vacaciones.

LOS IMPRESCINDIBLES

Las bodegas y el pozo

En la parte superior del pueblo, el Ayuntamiento recuperó una serie de bodegas abovedadas donde se trabajaba la vid, con lagares y toneles incluidos. También hay un pozo de hielo muy cuidado a las afueras.

Iglesia de San Sebastián

Expoliada por Erik el Belga en 1975 (robó una tabla del santo, recuperada en 2013 y que está en el museo de Jaca), tiene una Virgen del Pilar sobre un rulo de piedra circular y un magnífico monumento de Semana Santa.

Peirón de San Isidro

Este peirón, cercano al pozo de hielo, no tenía imagen y había sido tiroteado en la guerra. Hace diez años se puso a San Isidro Labrador por iniciativa de un vecino muy pío: se eligió el santo por votación popular, y se pagó a escote.

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