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Aragón

Mesones de Isuela: ganar el juego de Cronos

El gran tesoro turístico de Mesones de Isuela no goza del reconocimiento popular de otros ‘parientes’ aragoneses, pero este pueblo y la comarca del Aranda están dispuestos a cambiar eso.

Mari Carmen Molinero –en primer término– y su vecina Pilar Huera viven en el Barrio Verde de Mesones de Isuela.
Mari Carmen Molinero –en primer término– y su vecina Pilar Huera viven en el Barrio Verde de Mesones de Isuela.
Laura Uranga

En la plaza de Mesones de Isuela, un grupo de vecinos espera la llegada del empleado de Ibercaja para hacer sus gestiones. Uno de los extremos desemboca en la angosta calle de entrada a la antigua judería, el actual Barrio Verde. Allí vive el alcalde, José Antonio Gómez; también Ignacio Sánchez y Mari Carmen Molinero, y enfrente de ellos, Pilar Huera. Mari Carmen y Pilar comentan la jugada de ventana a balcón y viceversa. "Antes estábamos muchos aquí, en esta parte; ahora hay como trece casas vacías, pero nosotros seguimos muy a gusto". Pilar dice que el mejor teléfono es charlar con la vecina así, a viva voz. Ignacio apremia a Mari Carmen. "Anda, lo que tengas que decirle a estos chicos se lo digo yo, que ha llegado el de Ibercaja. Lo más importante es la escuela; yo era del consejo escolar y entonces teníamos 44 chavales, ahora no llegan a 15. Eso es lo primero".

El gran motor de desarrollo para Mesones está en la parte más alta del pueblo; el castillo gótico de los Luna asombra a quien se acerca por la carretera y, aunque lo vean todos los días, también a los habitantes de Mesones de Isuela. "Más habría que valorarlo, que parece que lo damos como algo normal porque estamos acostumbrados, y no hay más que salir de aquí para darse cuenta de lo valioso que es tenerlo –apunta el alcalde– así que nos toca hacer todo lo posible para que se conozca más".

Mesones de Isuela: ganar el juego de Cronos

José Antonio es soriano, pero se casó con una mesonera y lleva cuatro décadas en el pueblo. Desde luego, el presente y el futuro Mesones le ‘duele’, lo lleva muy adentro. "El castillo es nuestro único bien cultural con el peso suficiente para atraer visitas. Me asombra que no tenga el tirón de otros castillos aragoneses, viendo cómo está y lo que ofrece, a la altura de otros magníficos como el de Valderrobres o Peracense, por ejemplo. Es curioso, porque hay gente en los pueblos de al lado que nunca ha entrado. Las carreteras no ayudan, pero hay que reconocer que desde la comarca del Aranda se han puesto las pilas con audiovisuales, folletos y visitas teatralizadas, como ahora que se combina la feria del calzado en Brea del próximo fin de semana o las compras de zapatillas y zapatos en Illueca con el paso por nuestro castillo. Es municipal, pero a nosotros nos costaba 10.000 euros tener un guía, y con lo que sacas no daba ni para pagarle. Además, es Bien de Interés Cultural y cualquier actuación debe pasar por Patrimonio".

La techumbre mudéjar

El castillo es una edificación militar, mide 68 por 35 metros y está construida en piedra caliza; la flanquean seis torres de planta circular. Lo mandó edificar don Lope Fernández de Luna, arzobispo de Zaragoza, en 1370, y los trabajos de construcción duraron 12 años. La ermita-capilla de Nuestra Señora de Los Ángeles, situada en su interior y adosada al torreón, tiene una particularidad que la hace única: una techumbre mudéjar de madera, recientemente restaurada. José Antonio quiere resaltar también el exterior, y que se pueda admirar desde lejos –su silueta, al menos– a cualquier hora. "Quiero iluminar el castillo de manera permanente y más poderosa; ahora se aplican cinco focos los tres meses de verano, de mitad de junio a mitad de septiembre, pero la idea es una iluminación más completa con regulación automática y posibilidad de apagado en días de menos incidencia de visitas. Hemos calculado que con unos 50.000 euros se puede hacer, el Ayuntamiento asumirá una parte y esperamos que las instituciones nos apoyen con el resto. Las gestiones están avanzadas y confío en que prosperen".

Más servicios

Al alcalde, una vez aprobado –hace apenas dos meses– el nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Mesones, le preocupan los servicios adicionales. "El ayuntamiento tiene el edificio donde está el bar Leonat, donde se dan comidas por encargo, y se va a habilitar un local para dar servicio a los ciclistas que hagan la ruta BTT impulsada por la comarca. También contamos con otros servicios municipales, incluyendo la panadería. Solamente hay una tienda particular en el pueblo".

A diferencia de otros ‘primos’ almenados en todo Aragón, el castillo de Mesones no ha sido plató del séptimo arte, pero las ideas van apareciendo. "Cine no hemos tenido, pero el año pasado nos llegó una propuesta para hacer ‘Hamlet’ en el entorno del castillo, la intención esta hacerlo en junio; no se ha concretado, pero creo que estaría muy bien. Y solo es un ejemplo de todo lo que se puede hacer".

Ganadería, agricultura y autoabastecimiento

Mesones de Isuela es tierra frutera. La cereza es típica de toda la zona, pero también hay manzana, pera, uva... en el terreno del fruto seco, la almendra reina sobre el resto, aunque la tendencia alcista del pistacho (común a muchos terrenos de toda la Comunidad) es notoria. Sin embargo, y con excepciones muy puntuales, la mayor parte de estos cultivos son para autoconsumo, parcelas pequeñas. La oliva (que se comercializa a través de la cooperativa de La Almunia) y la vid (que se dedica sobre todo a surtir de materia prima a bodegas riojanas) sí tienen una salida comercial directa desde los campos de Mesones, que también produce vino, aunque mucho menos que antes, según manifiestan varios productores locales.

En cuanto a las tradiciones, la fiesta de la matacía (el popular Mondongo) se rescató hace veinte años, pero actualmente se celebra con ciertas restricciones debido a las estrictas normativas acerca de los sacrificios públicos de animales. Entre los negocios alternativos a los renglones clásicos, destaca la habilitación de una zona para caravanas impulsada por dos barceloneses junto al propio ayuntamiento, que pretende convertirse en centro de referencia para excursiones por la zona.

Las visitas al castillo, por cierto, son accesibles para todos los bolsillos: 3,5 euros en tarifa general, con reducciones para diversos grupos de edad y abonos con otros atractivos del Aranda. El número del teléfono de contacto es el 626 345 202.

LOS IMPRESCINDIBLES

Signum Naturalis

La firma aceitera y artesana que dirige Iván Saldaña tiene sus raíces en Sabiñán, y tradición dulcera (trabajan la cereza y hacen pasteles), pero la almazara está en Mesones de Isuela; también comercializan olivas negrales.

La torre

Se adosa a los pies de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora y es mudéjar; fue construida durante el segundo tercio del siglo XVI. Desde el siglo XIII, Mesones tenía era una población de mayoría mudéjar.

El tío Peña

Mesones tuvo a su estrella atlética en Pedro Martínez Flores, el ‘tío Peña’, en los años veinte y treinta. Uno de los mejores aragoneses de la época en las famosas carreras de pollos. Mesones organiza una prueba en su memoria.

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