Aragón

Pozuelo de Aragón: el reloj escondido tras un santo

El Reloj de Pozuelo –también llamado ‘relox viejo de Veruela’– tiene seis siglos de historia; se descubrió en 2011 bajo una pintura de San Antón restaurada por la Diputación Provincial de Zaragoza.

Echar más horas que un reloj es una frase muy gráfica, y define perfectamente el trabajo infatigable. Los Panchos, currantes de la música, le pedían al reloj que no marcase las horas. En Pozuelo de Aragón, desde hace siete años, hay un Reloj con mayúscula que se apellida como el pueblo (aunque también se le ha llamado el ‘relox viejo de Veruela’) y que ha encontrado asiento definitivo en la parroquia de la Asunción, después de ser descubierto y restaurado. Se trata de una tabla con veinticuatro horas pintadas (la maquinaria desapareció) originaria del monasterio de Veruela.

Jerónimo Gracia, ganadero local y alcalde de Pozuelo, recuerda que el descubrimiento fue una verdadera sorpresa para todos. "En 2011 vinieron de la Escuela Taller de la DPZ –la Juan Arnaldín– para restaurar un cuadro de San Antón del siglo XVI. El lienzo estaba pegado a una tabla, tenía algún desperfecto que dejaba ver algo en la tabla y venía de Veruela, pero desde la desamortización de Mendizábal había vuelto al pueblo".

Pozuelo de Aragón: el reloj escondido tras un santo

El párroco José María Sánchez, que también ejerce como tal en Tabuenca y Fuendejalón, explica que los jóvenes restauradores encontraron muy atractivo el reto de descubrir lo que había bajo el lienzo y recuperar las dos cosas, cuadro y tabla. "Se veía la luna en un hueco bajo el lienzo. Cuando se pasó el cuadro por rayos X vieron el reloj y se concluyó que lo de abajo era más valioso que la pintura. El lienzo actual de San Antón tiene más de restaurado que de pintura original, pero es un trabajo muy fino;se dividió en más de noventa trozos y luego se volvió a unir". Tabla y cuadro están hoy expuestos por separado en la misma capilla de la iglesia desde hace tres años, por petición expresa de Pozuelo y bajo un estricto sistema de seguridad; la intención inicial de los restauradores era que permaneciese en Zaragoza.

Las investigaciones posteriores determinaron que el reloj se encargó en 1475, y se desmontó en 1510 al construirse la torre de San Miguel, quedando por tanto en desuso su función de marcar las horas. José María Sánchez aporta un detalle llamativo sobre su origen. "Tabuenca dependía de las monjas de Trasobares y Pozuelo de Veruela, esto es, Císter en ambos casos. Los dos enclaves han albergado objetos de procedencia centroeuropea, caso de este reloj y de una bandeja que hay en Tabuenca y que tiene una inscripción en alemán, cuando lo habitual en la época es que las leyendas viniesen en latín".

Del ayer al hoy

Aunque Pozuelo no es una localidad que atraiga muchos visitantes de forma expresa, su alineación espiritual con Tabuenca y Borja hace que entren en juego una serie de sinergias que comprende la gastronomía y la enología, así como políticas de desarrollo a medio plazo, especialmente en el agro y la ganadería. De la mirada al pasado se saca además una jornada de ambientación medieval en la que se celebra la concesión de la Carta Puebla a la villa, con recreación histórica de oficios, mercado, gigantes y músicos de los pueblos cercanos... una fiesta grande. Allí se involucran todos los pozueleros, incluido uno que vino de muy lejos y que actualmente ejerce de alguacil; José Rodolfo, rosarino (paisano del futbolista Lionel Messi y del músico Fito Páez) y vecino del pueblo desde hace dieciocho años.

José y sus esposa Patricia vinieron a España con sus cinco hijos (el más pequeño tenía un año por aquel entonces) con el cambio de milenio. Se ubicaron inicialmente en Magallón, donde vivía un hermano de José. "Trabajé de chófer de autobús en Argentina, pero me quedé sin trabajo y decidimos probar aquí. Empecé de soldador en Zaragoza, yendo y viniendo desde Magallón; luego mi hermano supo de la posibilidad de trabajar en Pozuelo. Al principio no había casa para nosotros y se complicaba el asunto, pero el Ayuntamiento arregló una casa vieja y nos ofreció hacernos cargo del bar; aquí seguimos, con la ayuda del pequeño de mis hijos, los otros estudian o trabajan fuera. Desde luego, yo estoy muy feliz acá, Pozuelo nos dio una vida mejor; me toca desde pintar armarios en el colegio a entrenar futuros futbolistas o reparar una avería de agua ya sea lunes o domingo. Lo que haga falta: soy pozuelero".

El pueblo de María Domínguez, la primera alcaldesa de la historia de España

María Domínguez tiene una calle en Pozuelo de Aragón, donde nació en 1882. Los 22 chavales del colegio le dedicaron hace poco una obra de teatro, en la que recreaban su vida. Esta maestra procedente de una familia campesina apenas pudo ir a la escuela, pero se formó de manera autodidacta y desde el inicio de su vida mostró una voluntad inquebrantable a la hora de ir contra los tópicos de la época, empezando por esquivar todo tipo de sojuzgamiento. De hecho, se casó a los dieciocho años y siete años después, cansada de humillaciones y malos tratos, huyó a Barcelona para trabajó como sirvienta, ahorrar y volver a Pozuelo; compró una máquina de hacer medias que dio un modo de ganarse la vida y dedicó muchas horas a la lectura, hasta formarse lo suficiente para atreverse a escribir artículos periodísticos de manea regular. En 1917 trabajó como maestra durante unos meses en una escuela de Mendiola, en el valle del Baztán; sacó tiempo para presentarse a los exámenes de la Escuela de Magisterio de Pamplona y aprobar. En 1922 quedó viuda y contrajo segundas nupcias, instalándose con su marido en Gallur. Ambos participaron en la constitución de la UGT a finales de la ‘dictablanda’ de Primo de Rivera; colaboró en el semanario socialista Vida Nueva de Zaragoza y en la II República hizo una intensa labor de propaganda feminista y republicana. En el verano de 1932 fue designada por el Gobernador de la provincia como alcaldesa de Gallur, y permaneció en el cargo casi un año antes de retirarse para ejercer como docente y columnista. Tras el inicio de la guerra se refugió en casa de su hermana en Pozuelo, pero fue detenida y fusilada el 7 de septiembre de 1936 en las tapias del cementerio de Fuendejalón.

LOS IMPRESCINDIBLES

El ‘lumbrerón’

Esta caseta de piedra está considerada como un ejemplo básico de la arquitectura popular en esta zona. Tras diversos hundimientos, continúa en pie gracias al tesón y esfuerzo que desplegaron sus propietarios, Pilar y Martín.

El albergue

Abierto desde hace tres años y medio, tiene doce plazas entre literas y camas individuales, en tres habitaciones separadas con zona común. En breve se inaugurará también el nuevo Ayuntamiento, en la antigua casa de los monjes.

El ‘géiser’ local

En las afueras del pueblo llama la atención un chorro de agua caliente que brota de la tierra. Surgió hace cuatro décadas tras unos sondeos a gran profundidad, cimentados después;el agua brota sin bombeo.

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