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Aragón

Pertusa: reposo para el caminante a la sombra de una torre única

La visita a Pertusa suele combinar el interés histórico con el reposo de los peregrinos del camino catalán en el albergue.

Cartel con el nombre de la Plaza Padre Wladislao Gielec Janikowski.
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Laura Uranga

Como todos lo caminos conducían a Roma, no es raro que Pertusa (equidistante entre Huesca y Monzón, en plena vía romana hasta Ilerda) tenga una huella romana; en este caso, el vestigio radica en las pilastras a ambos lados del Alcanadre que soportaban el antiguo puente romano. Muy cerca se yergue el acueducto del Canal del Cinca sobre el Alcanadre, realizado por el sistema de lanzadera a finales de los setenta. Al entrar al pueblo, los ojos se van a la esbelta torre herreriana erigida en el siglo XVI (1575), la pieza clave del conjunto formado junto a la iglesia de Santa María y su cripta; todo un Monumento Nacional e imán para el turismo histórico. Pertusa, no obstante, recibe el grueso de sus visitas gracias al camino catalán de los peregrinos santiagueros. La atención del Albergue –fundado hace una década– es hoy tarea de José Manuel Trallero, también alguacil de Pertusa. Tiene ocho plazas, unas instalaciones modernas y, por ello, figura con letras de oro en los planes de viaje de los caminantes más píos. "Llevo –explica José Manuel– dos años atendiéndolo: vienen, te cuentan de sus andadas... hay gente que repite, como un bombero jubilado del País Vasco que se queda cada año a la ida y a la vuelta de Barcelona. Está en forma; un día me avisó que salía de Bolea para llegar a dormir, y son más de 50 kilómetros".

Juan Latorre lleva muchos años residiendo en Jaca, pero es de Pertusa y ha dedicado muchas horas a investigar sobre su pueblo. "Como se perdió archivo en las distintas guerras, trato de buscar documentación y dejar constancia de cosas que se perderían. Estoy preparando un libro sobre Pertusa: llevo novecientas páginas escritas". Un dato curioso hallado por Juan alude al puente romano, objeto de un intento de restauración a finales de XIX tras una riada; el proyecto costaba 6.000 pesetas de entonces.

Pertusa: reposo para el caminante a la sombra de una torre única

Sobre la torre hexagonal, Juan recuerda las teorías de Áurea Lucinda Javierre. "Hizo un estudio biográfico sobre Juan de Herrera en 1918 y habla de la torre; al haber elementos inusuales y, al mismo tiempo, evidenciarse muestras de su estilo, ella creía que la traza era de Herrera y la ejecución, de otro. Es una obra excepcional y merece más eco". Juan recuerda que la torre no se terminó en un primer impulso, y que el chapitel que puede verse actualmente (inconcluso) lo hizo Francisco Rodrigo en 1795. "Me he animado a bocetar un posible remate en forma de cúpula".

Juan también ha confeccionado un callejero de Pertusa, con dibujos de cada casa. Hay una plaza cuyo nombre llama la atención: Padre Ladislao Gielec Jankowski. "Fue un sacerdote polaco que llegó aquí a mitad de los años cuarenta. Pusieron su nombre a la antigua plaza de la Escuela el 8 de mayo de 1949; fue una decisión unánime del concejo y aplaudida por todos los vecinos. Yo tenía once años y lo recuerdo. Había estado en Francia, luego de capellán en Lérida y Sijena. Aquí pasó seis años y luego fue párroco de Osso de Cinca, donde murió. Hizo de todo: cambió los tejados de la torre, restauró los claustros y los destinó a dispensario médico y salón de actos para el pueblo, promovió el cine y comedor social de mediodía para los críos pobres del pueblo, que éramos casi todos; por las tardes nos llevaba a merendar al río y a jugar. Me ayudó a estudiar en un colegio de Barbastro, y luego hice Magisterio; varios chavales le debemos mucho".

El padre Foncillas y la cripta de Santa Engracia

El 14 de agosto de 1814 tuvo lugar en Zaragoza la celebración de la primera piedra de la nueva cripta de Santa Engracia, después de su destrucción en 1808. En la primera piedra se depositaron dos tubos de plomo; uno de ellos tenía tres medallas de plomo, bronce y plata. En el anverso de las medallas aparecía una inscripción que, traducida del latín, decía: ‘Inaugurado el año séptimo del Rey Deseado Felipe VII y segundo de la liberación de Zaragoza’. La del reverso decía, también traducida: ‘Destruido desde los cimientos por una mina de las impías tropas de Napoleón momentos antes de huir del Sitio de Zaragoza el 14 de agosto de 1808. Restaurado por el Ayuntamiento y el Pueblo el mismo día de 1814’. Estos textos son atribuidos al Padre Camilo Foncillas de Santa Teresa, nacido en Pertusa en 1752. Fue rector del colegio de Zaragoza, héroe de los Sitios y prestigioso predicador.

LOS IMPRESCINDIBLES

La cripta de Santa María

El exterior del templo románico de Santa María sufrió una considerable y controvertida reforma en el sigloXVIII. La cripta, de gran altura, está bajo su cabecera y es la parte mejor conservada del templo original.

La Virgen de la Victoria

Esta ermita es la ‘superviviente’ de las seis que llegó a tener Pertusa. Está en lo alto de un cerro, al otro lado del Alcanadre y ofrece unas magníficas vistas del pueblo y su entorno. Se acude allá en romería el tercer lunes de Pascua.

Jemansa

Fundada por Jesús Mancho Solana en 1975; su actual director es José Antonio Mancho Trallero. Esta firma local es puntera a nivel nacional en sondeos y perforaciones de agua; también hacen voladuras, movimientos de tierras...

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