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La Mata de los Olmos

La Mata de los Olmos: la reconversión minera con un toque 'gourmet'

Silvia Gimeno desde la alcaldía y Emilio Gastro Grill desde el mundo culinario son dos ejemplos del espíritu proactivo que gobierna La Mata de los Olmos en su esperanzadora realidad actual.

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Emilio Belenguer es de Los Olmos, pueblo situado a cuatro kilómetros de La Mata. Publicista de profesión y residente en Teruel durante muchos años, se quedó en el paro tras un ERE en su empresa. Ante la perspectiva de seguir a toda costa en la capital de provincia o regresar al entorno rural para dar un golpe de timón a su vida, eligió lo segundo. "Había que buscarse otra cosa; trabajo de lo mío sí aparecía, pero muy mal pagado, así que pensé en volver a mi pueblo. Surgió la oportunidad de coger La Estrella y me lancé. Llevo más de cuatro años, y estoy muy contento".

En La Mata de los Olmos había otro bar hasta hace nada, el Idefix, local que honraba en nombre e iconografía al perrillo de Obélix, y que cerró hace un par de años; La Estrella se ha ido reinventando poco a poco, cambio de nombre incluido (actualmente está en plena transición de letreros y fijación de nueva identidad corporativa); su situación a pie de carretera ha favorecido la llegada de visitantes ocasionales (o recurrentes) más allá de los habituales del pueblo. "Al principio nos basábamos en cuatro tapas y almuerzos, pero luego metimos brasa y empezamos con los chuletones, y también hemos ido variando la carta en entrantes y pinchos. Vamos creciendo, con las limitaciones lógicas que marca el tamaño del pueblo, pero mientras no lleguen las variantes, la carretera seguirá trayendo gente".

Aunque sea del pueblo de al lado, la presencia de Emilio no despierta las habituales reticencias entre territorios vecinos. Más bien al contrario; ayuda el hecho de que sea un tipo afable, con la sonrisa siempre colgada de la cara. "Como nombre, a La Estrella le queda poco, o nada; ya estamos empezando a funcionar como Emilio Gastro Grill, el letrero estará en breve. Aquí estamos dos que cocinamos, atendemos barra y mesas: Fina Gascón y yo, ella es de aquí. En momentos de más gente, como Semana Santa, verano o diciembre, ampliamos plantilla con gente de apoyo".

Emilio es autodidacta en los fogones. "Siempre me ha gustado, y he ido experimentando, además de muchas horas de Canal Cocina cuando vivía solo en Teruel –ríe– y ganas de probar cosas, de conocer las técnicas más modernas además de las clásicas. Aquí lo más pedido es el rabo de toro, me dice el que me lo trae que soy el que más salida le da en todo el Bajo Aragón. También el rabito de cerdo, las papas bravas de la casa, el morro… también gusta mucho la sepia. En verano nos lo montamos a lo donostiarra, la barra llena de pinchos, y funciona. Hacemos nuestras cenas maridadas invitando a alguna bodega, cosas de ‘catering’ para el pueblo... un poco de todo".

Presente y bases de futuro

En La Mata hay matadero (Aragón, que suplió a Agroalimentaria de Teruel tras concurso de acreedores y liquidación), de propiedad alemana, y dos secaderos de jamones, Pabsa y El Sabinar; también una empresa de abonos naturales, albañiles, un taller mecánico, dos casas rurales (Fuentevieja y Millán, siempre llenas los fines de semana), guardería y tres tiendas: el paro es casi inexistente. Hay muchas granjas porcinas, casi todas de engorde y una de cría… como en todos los pueblos de la zona, la minería era la actividad capital hasta hace poco, pero sigue bien surtido en cuanto a núcleos de actividad económica.

Silvia Gimeno cumple su tercera legislatura de alcaldesa; estuvo otros cuatro de teniente de alcalde. Su padre, Fernando, fue el primer alcalde de La Mata tras la dictadura franquista; un edil moderno, que animó a la gente joven a emprender y convenció a muchos de que en el pueblo se podía vivir bien. "Su ejemplo me animó en su día, y su recuerdo lo sigue haciendo. No sé si me postularé otra vez, quizá es hora de que aparezca el relevo; cuando me presenté lo hice por el impulso de servir a mi pueblo, un compromiso de ayudar. Estuve mucho tiempo fuera, estudiando Económicas en Zaragoza y aprendiendo inglés en Irlanda; después de los años de formación volví al pueblo y me casé aquí con un chico del pueblo. Somos cinco hermanos, todos hicimos carrera universitaria y tres estamos aquí, otro en Alcorisa y otro en Zaragoza. Las palabras de nuestro padre fueron una semilla en nuestro ánimo, y me alegro de haber podido criar a mis hijos en donde lo hice yo".

La Mata perdió nueve habitantes el año pasado, pero tiene a veinticuatro niños en la escuela. "Nunca ha sido un pueblo grande, pero sí se ha mantenido bastante estable la población, ahora estamos sobre los 270. Hay bastante iniciativa privada: Emilio a dinamizado mucho la vida social y gastronómica con su negocio, estamos muy contentos. La Mata, por otra parte, hizo antes que muchos otros la famosa reconversión minera, de la que tanto se ha hablado en los últimos años. En los noventa ya empezamos a hacerla, sin esperar a que cerraran las minas; ahora somos un pueblo agroalimentario que, sin ir más lejos, tiene el ciclo del cerdo completo. Es muy difícil fijar la población, pero aquí no hay quien se vaya por falta de servicios, ni será por ofertas de suelo industrial. La vivienda es el nuevo reto".

El Trinquete, símbolo de pasión por la cultura

La Asociación El Trinquete vehicula y promueve buena parte de las inquietudes culturales de los matinos, prepara la Semana Cultural y una publicación homónima con noticias comarcales dos veces al año. De entre las iniciativas ubicadas bajo ese paraguas conceptual destaca la banda de música, formada en 1985 desde el armazón de la charanga. El impulso de Víctor Nuez y José Nuez Buj, más la dirección de Miguel Medina –y el apoyo de gente como José Miguel Lecina y Gabriel Blesa– cristalizaron en una trayectoria entusiasta que, entre otros hitos, cuenta con la organización del Encuentro de Bandas en La Mata de 1992 y la actuación en el Centro Aragonés de la Juventud de Barcelona en 1993.

 

LOS IMPRESCINDIBLES

Pedro Joaquín Soler

Pedagogo, jurista y sacerdote de La Mata. Estudió Magisterio en Zaragoza y ejerció como tal en el Bajo Aragón. En Zaragoza regentó 22 años una escuela en la calle que lleva ahora su nombre. Murió en 1903.

San Bartolomé

Es un edificio barroco, construido en el siglo XVII en mampostería y sillería. La planta es basilical, de tres naves de cuatro tramos. Está adosada en ángulo recto al Ayuntamiento, edificación que data de 1588.

El Sabinar

Aunque la oficina de pedidos de la empresa está en Monreal del Campo, el secadero de El Sabinar se ubica en La Mata. Venden ‘online’ a toda España (jamoneselsabinar.es) y también dan servicio a numerosas granjas de la zona.

 

 

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