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Aragón

Aragón, un país de montañas

Dos pequeñas joyas en las faldas del Moncayo

Añón y Alcalá de Moncayo son dos pequeñas poblaciones que ofrecen encanto al visitante y un entorno natural que puede recorrerse en una ruta senderista que discurre entre ambas. Una buena opción si, al llegar al Moncayo, la nevada nos impide pasar.

En el casco urbano de Añón de Moncayo podemos encontrar buenos ejemplos de casas nobles de estilo aragonés.
En el casco urbano de Añón de Moncayo podemos encontrar buenos ejemplos de casas nobles de estilo aragonés.
Laura Uranga

Las nieves cercan el parque natural del Moncayo pero en su entorno existen otros puntos de interés para el visitante que merodea por los dominios de esta mítica montaña zaragozana. En el piedemonte de este pico, situados en su vertiente más occidental, se encuentran dos de los pueblos más pintorescos de la comarca de Tarazona y el Moncayo: Añón y Alcalá, colocados airosamente en lo alto de dos pequeños pueyos en torno al río Huecha.

Las precarias condiciones de las vías de conexión entre estas dos poblaciones y Tarazona, la cabecera de comarca, desarrollaron entre los vecinos un orgullo especial por conservar el encanto de ambos pueblos pese a esas dificultades, encanto que se mantiene ahora que las comunicaciones han mejorado y que tanto el turismo de interior como la llegada de algunos urbanitas cansados de la gran ciudad han añadido recursos a la economía agroalimentaria de la zona.

Son dos lugares en los que pasar una entretenida y apacible jornada de fin de semana y, si somos andarines o aficionados a la bicicleta, podemos comenzar nuestra visita por Alcalá y a continuación, acercarnos a visitar Añón por la senda que los une, y que luego detallamos.

Alcalá ofrece recursos para quien busca el turismo de aventura, mientras que para los apasionados por el patrimonio conserva las huellas de su antiguo castillo musulmán, una fortaleza donada por Ramón Berenguer IV al Monasterio de Veruela, que fue su propietario hasta el año 1835. Hoy en día se utiliza como albergue municipal, y mantiene elementos importantes de la fortificación, como la muralla, y un torreón circular.

Su iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción es de origen románico, aunque lo que se conserva pertenece ya a las remodelaciones que se hicieron al templo en el siglo XVI. Cuenta también en su casco urbano con importantes casas nobles de estilo aragonés.

El Moncayo visto desde Añón.

A solo cinco kilómetros se encuentra Añón de Moncayo, un caserío que combina piedra y fachadas de colores de aspecto singular, con casonas nobles de de arquitectura tradicional aragonesa. La localidad fue una importante plaza militar, bajo el señorío templario de la orden de San Juan, y constituía un primer frente defensivo para frenar los ataques de Castilla, por lo que en tiempos contó con una muralla de mampostería, con grandes torreones rectangulares coronados por almenas, de las que se conserva un último vestigio, que es la puerta de la Virgen del Río.

Sobre todo este conjunto se alza el castillo-palacio de los Comendadores, de propiedad particular, y la iglesia de Santa María. Ambas construcciones formaban parte también del conjunto defensivo. Añón, además, puede presumir de un espectacular mirador natural: el llamado Balcón del Huecha. Y saliendo de la población por el arco medieval hacia el Huecha, se llega las cuevas de Añón

Camino entre Alcalá y Añón

Existe una ruta que une ambas poblaciones, que puede recorrerse a pie o en bicicleta. El recorrido parte de Alcalá, desde la calle Justicia de Aragón. Tras atravesar una urbanización, el itinerario sigue por una pista, durante la que el caminante o ciclista disfrutará de bonitas vistas. Pasados cinco kilómetros, se llega a unos corrales superados los cuales, se gira a la izquierda hasta llegar al corral de Las Landas.

El camino sigue y nos obliga a cruzar hasta atravesando el río Huecha por un vado para llegar a la central eléctrica de Morana. Se debe entonces retroceder en el camino hasta un corral cercano para coger la senda que se abre debajo. Continuando por ella un rato nos llevará hasta el momento en que aparecerá un camino a la izquierda, que deberemos tomar, por este desvío pronto llegaremos hasta una fuente y un monolito dedicado al Marqués de Santillana. Se regresa al camino principal y continuamos para coger un camino a la izquierda, que nos conduce hasta cruzar el río Huecha por un puente medieval. Lo atravesamos y, un poco más adelante, llegamos a Las Cuevas de Huecha y Añón. Fin de la ruta.

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