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El derbi más polémico que provocó la desaparición del Huesca Fútbol Club

Uno de los derbis más polémicos entre el Huesca y el Zaragoza ocurrió hace 90 años. La agresión al árbitro por parte de varios espectadores oscenses provocó la suspensión del partido, el cierre del campo, la retirada del campeonato y la posterior desaparición del club.

Recorte de una de las noticias publicadas en HERALDO

El 23 de octubre de 1927, el Huesca Fútbol Club y el Real Zaragoza Club Deportivo se enfrentaron en el campo de Villa Isabel de Huesca, en un choque del Campeonato Regional de Fútbol. El partido tuvo que ser suspendido diecisiete minutos antes del tiempo reglamentario, dado que Arribas, árbitro del encuentro, fue agredido por varios espectadores locales tras invalidar un tanto del jugador Feliú por unas claras manos previas. El propio Feliú había logrado el tanto válido del Huesca con un tiro raso, y Peyro había igualado para los zaragozanos.

Aunque Larrosa, delantero del Huesca, tuvo que dejar el encuentro poco después de comenzar el partido, puesto que fue trasladado al Hospital con un brazo fracturado, su equipo dominó el primer tiempo y se adelantó en el marcador con el gol de Feliú. En el segundo tiempo, la falta del jugador lesionado y el empuje del equipo visitante cambiaron el signo del partido, que vivió un dominio manifiesto del Zaragoza. Llegó el gol del empate de Peyro y un nuevo tanto poco después. Acto seguido ocurriría el incidente referido, la agresión al árbitro y la consiguiente suspensión del partido.

Ahí comenzó la pelea fuera del terreno de juego. El Huesca presentó una protesta a la Federación de Fútbol por la invalidación de su segundo gol en el partido. En la reunión federativa se aceptó la protesta y se acordó pedir informes al Colegio Regional sobre la actuación de Arribas. El Huesca pedía la repetición total del encuentro suspendido y afirmaba que de no ser atendida su petición, podría disolverse la entidad. Por su parte, el Zaragoza estaba dispuesto a jugar los diecisiete minutos que faltaban con los mismos jugadores (diez en el Huesca, sin Larrosa). La Federación se inclinó por esta solución, lo que provocó la retirada provisional del campeonato por parte del Huesca, que decidió separarse de la Federación hasta que el asunto se resolviera del todo.

El 29 de octubre se supo el dictamen de la Federación, de conformidad con el Colegio Regional de Árbitros. Se determinó la validez del resultado de dos a uno a favor del Zaragoza, y se suspendió por el plazo de tres meses el uso del campo del Huesca para cualquier tipo de partidos. Como consecuencia de ello, el Huesca F. C. celebrará los partidos de campeonato en un campo neutral de Zaragoza, dejando a su favor el total de los ingresos, corriendo a su cargo los gastos, pudiendo entrar gratis los socios de la entidad y negando este privilegio a los del club propietario del terreno. Con este acuerdo el Comité no quiso dañar al club sino al público de Villa Isabel privándole de presenciar por un tiempo nuevos partidos.

Por otra parte, el día 30, el Huesca no se presenta a jugar contra el Patria en el campo del Arrabal de Zaragoza, a pesar de las múltiples gestiones que se hicieron para convencerlo de lo contrario. La Federación se reúne de nuevo, con representantes de todos los clubes, menos del Huesca. Se da por celebrado el Patria-Huesca, con victoria de los locales, y se impone al Huesca una multa de cien pesetas por la incomparecencia voluntaria; además, se le obliga a pagar al Patria una indemnización de seis mil pesetas por los gastos ocasionados en la preparación de campo y partido, más otras  pérdidas experimentadas.

Estas cantidades debían ser depositadas en la Federación antes de las doce de la noche del día 4 de noviembre, debiéndose depositar a la vez algunas deudas que aún tenía el Huesca, como la liquidación de los derechos devengados por Arribas, árbitro del partido de los incidentes; también se debían 170 pesetas al Colegio Regional Aragonés, los recibos pendientes en la Federación, que ascienden a cerca de cuatrocientas pesetas, las correspondientes a la liquidación de los derechos federativos y de atletismo de los partidos Huesca-Iberia y Huesca-Zaragoza, y 500 pesetas de indemnización al jugador Costa, cuyo contrato se rescindió, alzándose éste ante el Comité Nacional y fallando ésta en este sentido. Caso de que antes de cumplirse el plazo dicho, el Huesca no hiciera el depósito a que se alude, el club sería dado de baja en la Federación Aragonesa y su campo inhabilitado a perpetuidad, sin que pudiera jugar allí nunca ningún equipo federado. No hubo respuesta por parte del club oscense.

El presidente de la Federación Aragonesa de Clubes de Fútbol, José María Muniesa, hace pública el 7 de diciembre una amplia nota aclaratoria detallando cada paso del incidente. Recalca la rebeldía del Huesca para no seguir el camino al reclamar este caso ante el Comité Nacional y preferir la desaparición del club por su falta de respuesta ante los numerosos requerimientos y aplazamientos propuestos por la Federación Aragonesa de Fútbol para resolver los distintos frentes abiertos.





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