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Unos 2.800 aragoneses sufren al año un ictus

El plan de atención al paciente con ictus, puesto en marcha en el 2009, ha conseguido reducir la mortalidad más de un 30%

En la carpa instalada en la plaza de San Francisco se hacen pruebas a los ciudadanos
En la carpa instalada en la plaza de San Francisco se hacen pruebas a los ciudadanos
José Miguel Marco

Aproximadamente 2.800 personas sufren al año un ictus en la Comunidad aragonesa. El plan de atención al paciente con ictus, que se puso en marcha en el año 2009, ha conseguido reducir la mortalidad un 34% en los varones y un 39% en las mujeres. No obstante, profesionales sanitarios y afectados reconocen que todavía hay un largo camino por recorrer, sobre todo en la prevención de esta enfermedad, ya que todavía sigue siendo la segunda causa de muerte entre los aragoneses.

El consejero de Sanidad, Sebastián Celaya, ha visitado este miércoles la carpa que la Asociación Ictus de Aragón (AIDA) ha instalado en la plaza de San Francisco de Zaragoza con motivo del día mundial de la enfermedad el día 29 y en la que colaboran profesionales del centro de salud Fernando el Católico de la capital aragonesa. En esta se practican diferentes pruebas a los ciudadanos. Celaya ha insistido en la necesidad de que todos los ciudadanos se conciencien de que esta patología se puede evitar en la mayoría de los casos con una vida saludable, ejercicio y evitando el alcohol y el tabaco.

Celaya ha recordado que en Aragón se han implantado medidas "muy eficaces" para la atención al paciente con ictus, como la utilización de la fibrinolisis, que permite la aplicación de una medicación que disuelve el trombo en un breve periodo de tiempo. En ese sentido, ha insistido en que en el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad el tiempo es fundamental y, por ello, es "importante" que todos los hospitales formen parte del código ictus. "Alcañiz era el único sector que estaba fuera. Desde el año pasado está incluido y se están teniendo resultados muy favorables", ha asegurado Celaya, que ha explicado que además este año se ha incluido en la cartera de servicios la técnica del neurointervencionismo. "Los radiólogos intervencionistas introducen un catéter en las arterias con el que consiguen destrozar el trombo. Este año ya se han beneficiado de esta técnica 113 pacientes", ha destacado.

La Asociación Ictus de Aragón (AIDA) trabaja desde hace años en acciones encaminadas a prevenir y dar a conocer la enfermedad. "Entendemos que Aragón tiene una población dispersa y tenemos que llegar a todos los pueblos para explicar qué es un ictus y cómo se debe actuar", ha resaltado el presidente de AIDA, Miguel Lierta, que ha recordado que los síntomas más evidentes de un ictus son la pérdida de fuerza en media parte del cuerpo, la pérdida de visión en uno o los dos ojos, visión doble, la incapacidad de pronunciar una frase sencilla o la deformación de la comisura de la boca. Cuando el afectado o algún familiar se den cuenta de alguno de estos síntomas, se debe "acudir lo más rápido posible a un hospital o llamar al 061 o el 112", ha aconsejado Lierta, que sufrió un ictus hace 17 años.  Este miércoles por la mañana, la entidad ha leído un manifiesto en la que ha pedido que se mejore el acceso de los pacientes a los tratamientos de rehabilitación y la detección precoz de las secuelas cognitivas.

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