Aragón

Mozota: Edu Baos, música desde el cariño para todo el orbe

El músico zaragozano es el bajista de León Benavente, una de las bandas más exitosas de España en la actualidad, y músico de Nacho Vegas: eligió Mozota para instalar su estudio de grabación.

Edu Baos, sentado, en la mesa de su estudio El Cariño de Mozota.
Laura Uranga

Cuando se popularizó el dicho cartesiano ‘cogito, ergo sum’ quedó abierta la veda para acuñar frases lapidarias con el mismo formato: verbo, coma, conclusión. Al músico Edu Baos (Zaragoza, 1976) se le podría aplicar la fórmula con los siguiente parámetros: sonrío, luego soy feliz. Su vida cuenta con elementos importantes para que el contexto de la felicidad le siente como un guante: amor, trabajo que le llena, salud, tranquilidad. El que nos ocupa hoy es el refugio que ha elegido como marco vital y profesional: Mozota.

Edu tocó en El Polaco, fue miembro fundador de Tachenko, es guitarrista habitual de Nacho Vegas y, desde hace cuatro años, bajista de una de las bandas más exitosas de España en la actualidad: León Benavente. Tanto Vegas como su actual grupo han grabado en Mozota con Edu: el estudio responde al magnético nombre de El Cariño. "Aquí vivimos Rosana y yo –apunta Edu, en referencia a su pareja– con dos perros. Yo siempre tuve esto en la cabeza: hasta los 16 viví en Movera, cuando estaba menos pegado a Zaragoza. Y el primer estudio lo monté con David Díaz a los 18, cuando estábamos en El Polaco. El seguido fue con Cristian Barros en Miralbueno. El de ahora es el tercero. Estos dos ayudan –comenta, en alusión a sus canes–: al grandote lo trajimos de Cádiz, y a la otra la iban a atropellar, la recogimos esta primavera".

Edu ama el ruido, y en Mozota puede hacerlo sin molestar a nadie: su casa está a suficiente distancia del centro del pueblo. "Aquí es cuestión de ponerse una rutina. La mía, cuando no estoy de gira, es sencilla: me levanto a las ocho de la mañana, hago el jardín, desayuno... y al estudio, un mínimo de siete horas diarias en trabajo de producción y practicar con todos los instrumentos, sobre todo la batería: el bajo y la guitarra los tengo más trillados. Llevamos aquí cinco años: León Benavente empezó poco después y la carga de trabajo subió, claro. Al principio ensayábamos en Madrid, pero era una odisea. Rosana es ingeniera industrial y necesitaba un espacio de trabajo amplio, a mí me pasaba un poco lo mismo y cuando encontramos este lugar, enseguida lo tuvimos claro. Miramos unas 20 casas por los alrededores de Zaragoza y ninguna cuadraba con lo que queríamos. Además, nos gusta que Mozota no sea un pueblo dormitorio, aquí no hay adosados: en invierno hay apenas 60 personas".

Afinar en sol abierto

En El Cariño siempre hay trasiego de músicos, ya sea por trabajo o por las estupendas veladas de carne a la brasa que han hecho de Edu y Rosana dos anfitriones modélicos. "Para el último disco de León Benavente, los chicos estuvieron cuatro meses en casa. Hay sitio, cada uno tenía su espacio para aislarse, y la convivencia fue sencilla. Aquí hay gente conocida de nuestra edad relacionada con la música: Iván y su hermano David, el de La Lata de Bombillas ya estaban con la familia. Lugo vino Borja, de Big City, con María, que bromeaban con quedarse en las cenas que hacíamos y al final acabaron haciéndolo. Está Octavio Benito... y hay más, una docena".

Rosana y Edu hacen mucha más vida en Mozota de la que hacían en Zaragoza. "Yo ya estaba convencido de antes, pero a ella le ha conquistado del todo. La gente es majísima, además, aprendes cosas todos los días. ¿Habéis visto a mi vecino de huerto? Más de ochenta años, con las muletas, viene despacio por el camino todos los días desde el centro del pueblo a cuidar su parcela, poda las parras como un campeón. Y Charo, en el bar de la plaza, nos alimenta de cine cuando viene gente a grabar o ensayar. Ahora vienen a grabar Señoras y Bedeles, con Libi, Borja y Guillermo... no los había oído antes de venir aquí, ya han grabado tres canciones y hay una, sobre todo, que me encanta".

Charo Monzón, en el bar, aclara que Edu se ha integrado a fondo en el pueblo. "A nosotros nos ha ayudado, qué menos que darles de comer bien; siempre trae a gente y se preocupa de hablar bien del pueblo. Mozota es un sitio para visitar: en los alrededores tiene una excursión muy maja al monte de San Borombón, puedes ir a los karts, la vista del palacio en la plaza también es muy bonita, aunque no se haya podido restaurar mucho... y en Zaragoza nos tenéis al lado".

Libertad y cercanía

Edu Baos se entusiasma al reiterar lo feliz que está por haberse hecho mozotino. "Para cualquier músico es una buena idea venirse a vivir a un pueblo, pero es que además estamos a menos de media hora de Zaragoza. Quique Mavilla está en Muel, por ejemplo, el parque allí es una maravilla, con la presa romana, y la cerámica, claro. Hay muchos otros. Aquí hay menos gente y menos ayudas para hacer cosas, no hemos conseguido que asfalten el último tramo de camino hasta casa, pero no está tan mal... y tampoco buscamos que se masifique –ríe– así estamos bien".

La banda sonora de Mozota no necesita de épica: es costumbrista, luminosa y alinea las endorfinas. Dirige la orquesta, aunque no le guste el foco, Edu Baos.

Un magnífico palacio que fue castillo en el mismo centro del pueblo

Está en el centro del pueblo, en la actual plaza de España. El castillo-palacio de Mozota era en 1848 de los duques de Villahermosa; tiene una fachada de ladrillo, solanas de medio punto y en el centro, una magnífica buharda con ménsulas, ligadas por tres arcos de pequeño formato. Un arco con pasadizo interior lo enlaza con el primer cuerpo de la torre-campanario. Tiene un interés especial como muestra de lo que sería el último escalón hacia el palacio exento de fortificación. E inicialmente era una mansión con torres en las esquinas, de planta rectangular. La cubierta es de teja árabe y bajo la mencionada buharda se encuentra la puerta de ingreso formada por un gran arco y una sala abovedada. Es un monumento de gran importancia para la arquitectura aragonesa de la baja Edad Media, ya que sus vestigios de esta época están bien conservados. Como afirma el historiador Antonio Olmo, la observación de las distintas salas del castillo permiten trasladarse a la vida en un palacio de la época. Además, el valioso revestimiento pintado mudéjar de su capilla le confiere un atractivo singular.

Karts, ‘buggys’ y ‘paintball’ en un espacio que recrea la emoción de las grandes carreras

La cercanía a Zaragoza tiene otra ventaja competitiva para el pueblo: sus alternativas de ocio están prácticamente integradas a las de la ciudad. Una de las más atractivas es, sin duda, el circuito de karts. Desde familias a grupos de amigos o actividades de empresa, amén de cumpleaños y despedidas de solteros, el circuito (que abre bajo reserva de miércoles a viernes, y prácticamente todo el día en el fin de semana) supone un plan de ocio muy atractivo que sus mentores se han encargado de completar con nuevos alicientes. En la temporada actual se han incluido los paseos en ‘buggys’ por las cercanías, que incluyen visitas a Muel o el pantano de Mezalocha. Además, hay una pista de ‘paintball’ –a la gente le sigue encantando eso de dispararse balas de pintura por grupos– y una zona de barbacoa para reponer fuerzas después de toda la actividad. En la pista (o pistas: hay dos) hay tandas de entrenamientos y carreras: se puede optar por una sola actividad o combinar varias en un precio unitario. Ojo a las normas de seguridad: calzado apropiado (ni chancletas ni tacones), dejar los objetos frágiles o punzantes en las taquillas y, naturalmente, no hacer el loco en la pista: no son autos de choque. La información completa y las reservas se hacen en la web circuitodemozota.es

LOS IMPRESCINDIBLES

La torre mudéjar

En la iglesia de Santa María en Mozota se levanta una torre mudéjar caracterizada (paradójicamente) por su escasez ornamental. Tiene planta cuadrada y consta de cuatro cuerpos, con un friso de cerámica en la parte superior del último.

Bandera y blasón

La bandera del pueblo es un paño amarillo con un lazo mudéjar rojo puesto en orla: en el centro, un chopo verde. El blasón va sobre campo de oro: estrella de ocho puntas acompañada en abismo del mentado chopo verde.

Radical dB: vanguardia

Edith Alonso y Anthony Maubert también han elegido Mozota como centro de operaciones profesionales y vitales. Músicos e investigadores, organizan desde hace un lustro el festival Radical dB en Zaragoza (Etopia).

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