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Aragón

El tío de Naiara confiesa que la agredió y torturó durante toda la mañana

Iván Pardo, que ya admitió el crimen el viernes durante la reconstrucción de los hechos, fue incapaz de dar una explicación a su sádica conducta. Los forenses descartan que el homicida confeso sufra algún tipo de patología mental´.

Iván Pardo Pena ha estado siempre protegido para ocultar su identidad.
Protegido en todo momento por un biombo. Tanto en el interior de los juzgados de Jaca como a su salida de los mismos, Iván Pardo Pena estuvo protegido por un biombo que ocultaba su identidad. El presunto homicida, de 33 años, pasó la noche del sábado en l
Verónica Lacasa

Iván Pardo Pena lo ha confesado todo. Y parece haberlo hecho sin derrumbarse, con bastante frialdad. Su sobrina Naiara, de 8 años, no se cayó de forma accidental por ninguna escalera. Falleció como consecuencia de las múltiples lesiones –edema cerebral, rotura de bazo, golpes y magulladuras por todo el cuerpo...– que él mismo le ocasionó durante una mañana entera de torturas. Según ha podido saber HERALDO, lo reconoció ya el pasado viernes ante la Guardia Civil durante la reconstrucción de los hechos, que se prolongó durante unas tres horas, y volvió a hacerlo el sábado cuando compareció ante la juez de guardia, que decretó su ingreso en prisión provisional sin fianza como presunto autor de un delito de asesinato.

Pero no es su autoconfesión la única prueba incriminatoria contra el presunto homicida, de 33 años y guardia de seguridad de profesión. Como adelantó ayer este diario, la niña tenía hematomas circulares en muñecas y tobillos que los médicos del Hospital Miguel Servet de Zaragoza –donde la pequeña falleció el pasado viernes, tras casi 30 horas en estado crítico y muerte cerebral– interpretan como posibles marcas de ataduras. A ello se suma el hecho de que la menor tuviera ambas rodillas en carne viva, así como con costras anteriores que indicarían que no era la primera vez que la obligaban a permanecer mucho tiempo agachada y con la piernas dobladas en el suelo.

La abuela estaba trabajando

El sospechoso vive con su madre en un piso de la avenida Yebra de Basa de Sabiñánigo. La mujer tiene bajo su tutela a dos nietas, de 12 y 15 años, que también residen con ellos en este domicilio. Según fuentes próximas al caso, Iván Pardo aprovechó que su madre estaba fuera trabajando para perpetrar su inhumana y sádica acción. Pero las que sí estaban en la vivienda eran las otras dos menores, y la más pequeña contó a la Guardia Civil que su tío encerró en una habitación a Naiara durante al menos tres horas: de las 8.00 a las 11.00.

En el puente de Sardas, barrio en el que ocurrieron los hechos, los vecinos apenas hablan. Sin embargo, parece que alguno de ellos asegura que en la mañana del jueves escuchó a una de las primas de la víctima pedir ayuda. Lo que sí está confirmado es que estas menores escucharon ruidos y lamentos provenientes de la habitación donde estaba encerrada contra su voluntad la ahora fallecida. Así se lo contaron a la juez de guardia el sábado durante una breve exploración-entrevista previa

No constan antecedentes médicos que digan que el presunto autor del crimen padeciera algún tipo de enfermedad mental. Tampoco los forenses que lo han visto tras su detención han apreciado trastorno alguno. Además, Iván Pena lleva muchos años trabajando en el sector de la seguridad privada, lo que obliga a superar un test psicotécnico. De ahí que para todos se haga todavía más incomprensible la violencia con la que este hombre se empleó con la hijastra de su hermano, que se la había confiado unos días para que la cuidara.

Las pesquisas de estos trágicos acontecimientos se han desarrollado con celeridad, pero la instrucción del caso está en una fase incipiente y habrá que esperar todavía bastante tiempo para ver al sospechoso sentado en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Huesca. Por lo que se le investiga es por un delito de asesinato, por lo que será un Jurado Popular el que emitirá veredicto.

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