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Aragón

El MNAC reconoce ahora que tiene otras dos pinturas murales de Sijena en sus almacenes

Procedentes de la iglesia del monasterio, nunca han sido expuestas en 70 años y no están reclamadas.

Pinturas murales de la sala capitular del monasterio de Sijena en el MNAC.
Informes técnicos del MNAC revelan que conservaron mal las pinturas de Sijena durante medio siglo
Aitor Lagunas

El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) sigue jugando al despiste con el tesoro de Sijena. Ahora reconoce que en sus salas de reserva permanecen desde hace 70 años otras dos pinturas murales de las que poco se sabe. Proceden de la iglesia del monasterio y se encuentran en depósito. Jamás han salido de los almacenes para ser mostradas al público porque "no tienen calidad para exponerse", según el centro barcelonés, en el que se exhibe la joya del cenobio monegrino, las pinturas murales de la sala capitular, y también un ciclo de frescos profanos. Ambos conjuntos deben ser restituidos a Sijena en virtud de la sentencia dictada el pasado julio por una juez de Huesca, aunque Cataluña se opone frontalmente a dejar marchar la sala capitular.

Bien distinta es la situación de los dos fragmentos pictóricos que reposan en la reserva, ambos datados en el siglo XIII. Se trata de frescos procedentes del coro de la iglesia de Sijena: un Cristo juez con ángeles, santos y apóstoles, y otro en el que aparecen representados dos santos.

Hace menos de tres meses, a preguntas de este periódico, en el MNAC negaron que custodiaran más obras de Sijena que las expuestas. Explicaron que, tras la entrega el pasado verano de 51 piezas (otras dos siguen extraviadas), forzada por otra sentencia judicial que anuló su compra, en los almacenes "solo quedan dos santos añadidos a un retablo gótico que se compró a las monjas en 1918", antes de que en 1923 el monasterio se declarara Monumento Nacional para frenar las ventas de su patrimonio artístico. Fuentes oficiales del centro evitaban de esta manera en noviembre confirmar que dispusieran de estos frescos, pese a que quien fuera durante años conservadora de pintura románica del MNAC, Montserrat Pagès, dejaba constancia de que se encontraban allí en un libro publicado en 2012.

Según ella, los dos fragmentos en cuestión ingresaron en el museo en 1946, "procedentes del Ayuntamiento de Barcelona". "Habían sido adquiridas por el Servicio de Defensa y Conservación de Monumentos de la Diputación de Barcelona", un órgano que, según explican en el MNAC, funcionó durante la Guerra Civil y la posguerra para "poner a salvo el patrimonio artístico que encontraba". Ahora, el Museo no tiene problema en confirmar que tanto el Cristo como la otra pieza con dos santos entraron en 1946, pero puntualiza que no hubo compraventa de por medio y se encuentran "en depósito", tal y como se recoge en las fichas de registro facilitadas a este periódico. De lo que no hay constancia es de cuándo fueron arrancadas estas pinturas.

Pagès reconoce en su libro que no empezó a trabajar en el inventario de la colección de pintura mural románica hasta 1990, aunque el MNAC insiste en que actualmente "todo lo que hay está identificado y no hay nada en las reservas que no esté controlado". Respecto a las dos pinturas murales nunca mostradas, señalan que son "perfectamente conocidas por cualquier experto serio y están publicadas".

No obstante, varios historiadores aragoneses han visto cómo se les negaba la posibilidad ya no de acceder a las reservas, sino también de consultar la documentación sobre sus fondos, algo que, según Marisancho Menjón, "vulnera la legalidad, puesto que es un archivo público".

Sin acceso para la DGA

Tampoco el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena ni los técnicos del Gobierno de Aragón lo han logrado, lo que impidió que estas pinturas murales inéditas fueran incluidas en la demanda que la DGA presentó para recuperar los frescos de la sala capitular y los profanos. Aunque el poder otorgado al Ejecutivo por la orden religiosa dueña del monasterio permitía litigar por todas las pinturas murales de su propiedad que estuvieran en el MNAC y el Ayuntamiento también reclamó todas las que allí hubiera, Patrimonio solo pudo identificar en el listado que aportó al juzgado las 43 piezas que componen los conjuntos citados y que ahora deben regresar. Los técnicos hallaron datos en el Archivo Histórico Nacional, pero no obtuvieron los permisos para entrar en las reservas del MNAC ni para consultar la documentación de las obras que no se exponen.

Más complejo aún se antoja saber qué fue de las pinturas del ábside de la iglesia, de las que incluso se discute si fueron arrancadas o simplemente se perdieron, si bien el centro barcelonés sí conservó 16 fragmentos de cenefas de esta zona que están entre las piezas ya devueltas al monasterio. Según el abogado del Ayuntamiento, Jorge Español, tanto las pinturas del coro como las del ábside "se arrancaron en 1940 e ingresaron en el MNAC". Asegura que "está documentado" y que incluirán estos datos en la denuncia policial que pretenden presentar. La DGA, mientras, estudia el asunto.

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