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Aragón

El aragonés que anunció la rendición de los últimos de Filipinas

El corneta Santos González Roncal (Mallén, 1873) fue uno de los soldados españoles que resistieron 337 días en el sitio de Baler, una vez perdida la colonia.

P. Zapater Actualizada 04/12/2016 a las 16:18
Supervivientes del destacamento de Baler fotografiados el 2 de septiembre de 1899 en el patio del cuartel Jaime I de Barcelona (actualmente es uno de los campus de la Universidad Pompeu Fabra)

El filme '1898: los últimos de Filipinas', dirigido por Salvador Calvo, acaba de estrenarse en las salas de cines españolas. La película aborda la historia del último destacamento español que resistió 337 días el asedio de los insurrectos filipinos en la iglesia de la población filipina de Baler, a 100 kilómetros de Manila, meses después de que España hubiese perdido la colonia.

Sobrevivieron algo más de 30 hombres de los más de 50 que habían sido enviados para combatir la insurrección que ganaba cada vez más adeptos en municipios nororientales cercanos de Nueva Écija.

Aquellos supervivientes fueron los últimos de Filipinas, unos héroes que, aislados y ajenos a los hechos que habían precipitado la pérdida de la colonia por parte de España, cumplieron con su deber hasta el último momento.

Algunos de aquellos soldados eran aragoneses, como el corneta Santos González Roncal (Mallén, 1873), un militar que había combatido en África, Cuba y, finalmente, en Filipinas. Defendió Baler, y ocupó la iglesia junto a los hombre de su destacamento, sin saber que dos semanas antes, el 12 de junio de 1898 el general Emilio Aguinaldo había proclamado la independencia de las Islas Filipinas tras derrotar a España en la batalla de la bahía de Manila.

Santos González Roncal
Busto de Santos González Roncal, en Mallén

Morir en otra guerra

Santos González nunca fue partidario de la capitulación y, muy a su pesar, fue el encargado de anunciar con su corneta la rendición de la guarnición española de Baler tras recibir la orden del capitán Martín Cerezo. Los soldados se resistían a creer que la colonia se había perdido hasta que finalmente se convencieron al leer una noticia en un diario español que cayó en sus manos.

El militar zaragozano regresó a Mallén en 1899, procedente de Barcelona, donde desembarcó el 1 de septiembre de ese mismo año. Había rechazado el ofrecimiento de seguir en el ejército y tras instalarse en su localidad natal se casó con Carmen Calavia Lozano, con quien tuvo seis hijos. Nada hacía presagiar que uno de los últimos de Filipinas, un héroe de guerra condecorado por su valor, acabaría fusilado en los primeros meses del estallido de la Guerra Civil, un 8 de septiembre de 1936.

Otro de los aragoneses que formaron parte del destacamento de Baler fue el sombrerero turolense Marcos Mateo Conesa, nacido en la localidad de Tronchón en 1876. Fue destinado a Filipinas en el Batallón Expedicionario de Cazadores nº 2, cuando contaba con 22 años, a principios de 1898. Tras su regreso a España, volvió a su pueblo, se casó y tuvo 3 hijos. Se dedicó a la fabricación de sombreros hasta su muerte, en 1923.

En la fotografía, señalado con un círculo, el héroe aragonés Santos González Roncal junto a sus compañeros de destacamento
 

El auténtico último de Filipinas

No solo en Baler hubo héroes. El militar oscense Mariano Mediano, nacido en Peralta de la Sal en 1864, fue uno de los últimos soldados españoles en abandonar Filipinas tras la perdida de la colonia. El teniente Mediano mandaba una guarnición que fue atacada en Luzón en junio de 1898, una ofensiva que le obligó a rendirse ante el ataque de los numerosos insurrectos tagalos.

Sufrió varios intentos de fusilamiento y un cautiverio de casi dos años hasta su liberación, en 1900. Regresó a España y, desencantado, abandonó el ejército. El militar aragonés murió en 1923.

José Moya-Angeler y César Mediano, nieto y biznieto respectivamente del héroe oscense, publicaron en 2004 'Olvidad Filipinas', un libro que recuperaba la memoria del teniente Mariano Mediano. Otro de sus nietos, Lorenzo Mediano, es autor de la novela  'Los olvidados de Filipinas', en la narra las desventuras de aquellos soldados prisioneros en la jungla, olvidados por su gobierno.
 

Aragón en Filipinas

El vínculo entre Filipinas y la Comunidad aragonesa todavía perdura después de varios siglos. La emigración aragonesa hacia la colonia filipina que tuvo lugar durante los siglos XVIII y XIX es la causa de que en la actualidad se encuentren allí nombres de ciudades y pueblos como Lanuza, Ebro, Cortes, Fuentes, Herrera, Albalate o Zaragoza en Filipinas.

Con el nombre de la capital aragonesa existen, al menos, 16 poblaciones, según una investigación impulsada en 2007 por el profesor emérito de Sociología Enrique Gastón con estudiantes de la facultad de Económicas de la Universidad de Zaragoza.

También se encuentran referencias a la Virgen del Pilar, con templos e incluso fuertes, como el de Zamboanga, ciudad hermanada con la capital aragonesa en 2008. Su lengua, el chabacano, también conserva raíces españolas.

Entre los aragoneses que dejaron su impronta en el archipiélago filipino figura el misionero agustino Diego Cera (Graus, 1762-Manila, 1832), quien contribuyó al desarrollo de Las Piñas (cerca de Manila) gracias a su labor urbanística y al diseño de un órgano construido con cañas de bambú que funciona en la actualidad.




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