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Aragón

​Cortos con sello aragonés para superar barreras

Las terapias audiovisuales se unen a otras como las musicales y ecuestres como métodos no farmacológicos para trabajar con colectivos.

Pilar Soro. Zaragoza 05/06/2016 a las 06:00
Momento de la grabación de 'Autipoderes III'

La noche anterior a la celebración de la gala de presentación del corto ‘Cadena de sonrisas’, su hija se dejó abrazar en la cama y nunca antes lo hacía. Experimentó por primera vez el llamado miedo escénico. Esta es la vivencia de la madre de una niña con trastorno del espectro autista, narrada en palabras de la aragonesa Natalia Prieto, creadora del programa Terapias Audiovisuales, que se basa en utilizar las disciplinas audiovisuales como herramienta pedagógica.




Natalia, profesional de la imagen y el sonido, defiende el audiovisual como método para generar beneficios de todo tipo en diferentes colectivos. Comenzó trabajando con su abuelo, enfermo de Alzhéimer, y al comprobar los efectos que sus terapias tenían en él, desarrolló un programa adaptado a distintas necesidades colectivas y registró su marca. Ha trabajado en residencias de ancianos y ahora colabora en asociaciones como Autismo Aragón o la Fundación Cedes, además de impartir formación sobre la materia en diferentes centros.


“Empecé probando a utilizar materiales audiovisuales para ver si mi abuelo aumentaba sus momentos de lucidez y desarrollaba la atención. Me di cuenta de que esos vídeos que yo creaba por y para él le acercaban a mí y estimulaban su memoria emocional, lo que significaba ganar tiempo con la enfermedad. Así que me decidí a elaborar más piezas audiovisuales a través de las emociones”, cuenta la creadora del proyecto Terapias Audiovisuales que, a raíz de esto, se decidió a estudiar Psicología y a aplicar formas de trabajo similares en el entorno de la discapacidad.

El pasado mes de mayo, vio la luz ‘Cadena de sonrisas’. Elaborado con la Fundación Cedes, es el primer corto de España de cine mudo accesible y subtitulado por pictogramas. En él, un grupo de 16 participantes con discapacidad intelectual y autismo protagonizan una cadena de favores en la que, como actores, prestan ayuda a los demás y reflexionan sobre los pequeños gestos. Consiste en “utilizar herramientas audiovisuales de manera terapéutica con el objetivo de trabajar las múltiples inteligencias y mejorar su calidad de vida”, cuenta Natalia Prieto.

Esto se materializa en un papel activo de los participantes, con los que se elabora un guión emocional, se trabajan sus recuerdos, e incluso practican con cámaras antes de empezar a rodar. “La gala de presentación es parte de la terapia, ya que es muy importante para ellos poder mostrar a sus familias lo que han hecho”, indica.

Entre los beneficios de este método, Natalia destaca las mejoras en autoestima, motricidad y creatividad, en la comunicación verbal y corporal, y la capacidad para superar retos. “Les abres una ventana que ni siquiera ellos conocían, les das una ilusión nueva”, resume.

A modo de fin de curso y fruto del trabajo de varios meses, también fueron presentados los cortos ‘Nuestro Mundo’ y ‘Autipoderes III’. En el primero, quince usuarios de la fundación dan su visión sobre el mundo y acercan al espectador su forma de entender el amor, el miedo, la ilusión... En el segundo, nueve “superhéroes” de la Asociación de Familiares de Personas con Autismo de Aragón cambiaron durante meses su rutina y sustituyeron sus espacios habituales por un plató de televisión, donde muestran “poderes” como la nobleza o la transparencia.

Beneficios similares a los anteriores son argumentados por la Asociación Aragonesa de Musicoterapia, que cuenta con 58 socios, 40 de ellos musicoterapeutas titulados. Su presidenta Virtudes Morcillo señala que cada vez son más centros en Aragón los que imparten sesiones de musicoterapia. Se practica en colegios especiales, centros geriátricos, hospitales y asociaciones como Aspanoa, Aspace, Autismo Aragón y Fadema, ya que “posee valores terapéuticos en campos como la geriatría, la educación y la discapacidad”.

“Hemos propuesto a la Delegación del Ministerio de Sanidad que se impartan sesiones en todos los hospitales de Aragón; la propuesta ha sido aceptada y estamos a la espera de que nos den luz verde”, cuenta Morcillo.
El componente principal de una sesión es la música. Por medio de ella, “se mueven sentimientos y se estimula el lenguaje no verbal. Se trabaja la parte física, psíquica y sensorial-emocional”. Según la patología del paciente, el tratamiento es distinto, pero siempre se utiliza la música que le gusta. Entre los efectos están el “bienestar general, el aumento de autoestima, la reducción de los niveles de depresión o ansiedad y la socialización”.

En materia de formación, prueba de la creciente demanda de esta práctica es que la Universidad de Zaragoza puso en marcha en el año 2015 el primer Máster en Musicoterapia en la Facultad de Educación -anteriormente, ya hubo tres promociones de postgrado-, con el objetivo de formar a musicoterapeutas cualificados.


Los caballos, estímulo en las terapias ecuestres

Los caballos también pueden ser el mejor amigo del hombre. El animal, siempre bien domado, es uno de los elementos principales en las terapias ecuestres, que se aplican en intervenciones educativas, sociales, psicológicas o psicoterapeúticas.

“Son intervenciones asistidas en las que se utiliza al caballo como intermediario. Es un elemento comunicador, socializador, diagnosticador y rehabilitador, que permite trabajar los componentes que el ser humano necesita para tener bienestar y salud”, relata Georgina Dieste tutora terapéutica y fundadora de la Asociación Estavida, una de las primeras en Aragón en ser homologada por la Federación Española de Terapias Ecuestres.

Según Dieste, el porte y la belleza del caballo generan una atracción hacia él pero, a la vez, despiertan el instinto de supervivencia. Esto se traduce en “superar miedos e inseguridades. El animal transmite, al paso, 110 impulsos por minuto, lo que obliga a mantener equilibrio y postura”, cuentan desde la asociación. Como prueba de sus efectos, Dieste destaca cómo “una niña con autismo, tras acariciar a un caballo, empezó a acariciar también a su madre”, o cómo niños con falta de movilidad en las manos “han movido dedos para tocarlos o agarrarse a ellos”.




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