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"Entre todos hemos descifrado algunos de los secretos de la vida y las enfermedades"

El bioquímico aragonés y especialista en el genoma Carlos López Otín fue investido ayer doctor honoris causa por la Universidad de Zaragoza.

El investigador Carlos López Otín, con su diploma de doctor honoris causa por la Universidad de Zaragoza, en 2015.
El investigador López Otín recibió ayer su diploma de doctor honoris causa.
maite santonja

En una ceremonia muy emotiva en el Paraninfo de la capital aragonesa y con una afluencia de público masiva, que la propia Universidad consideró "inaudita" –hubo que habilitar una pantalla en el Aula Magna para que parte de los asistentes pudieran seguir el acto–, el bioquímico de Sabiñánigo y antiguo estudiante de la Universidad de Zaragoza Carlos López Otín fue investido ayer doctor honoris causa por esta institución académica.

Representantes de todos los ámbitos de la sociedad –entre otros, la artista Luz Casal– acudieron para ver el nombramiento del célebre investigador, que desde la Universidad de Oviedo participa en el Proyecto Genoma, y cuyos descubrimientos han sido esenciales en la lucha contra el cáncer y las enfermedades hereditarias.

La ceremonia se inició con la llegada del claustro universitario, presidido por el rector, Manuel López, y escoltado por los maceros a la sala Paraninfo. Tras la lectura del acuerdo del Consejo de Gobierno por el cual se otorgaba el doctorado, los dos padrinos que propusieron el nombramiento, los catedráticos de Bioquímica de la Universidad de Zaragoza, Miguel Pocoví y Carlos Gómez-Moreno, acompañaron al homenajeado al interior de la sala.

Gómez-Moreno fue el encargado de leer la laudatoria al científico serrablés. "Nos ha demostrado que se puede hacer investigación alejado de los grandes centros", destacó el catedrático, que confió en que la concesión del título honorífico ayude a "estrechar lazos con la universidad de Zaragoza". "Servirá de estímulo y faro para los alumnos", vaticinó el profesor zaragozano. Después, el rector entregó la medalla y el diploma acreditativo a López Otín, que las recibió con evidente alegría –y nerviosismo–. "Hoy es uno de los días más importantes y más felices de mi vida", declaró a los medios antes de que comenzara el acto.

Este reconocimiento que le otorga la Universidad de Zaragoza se une a otros muchos que ha recibido el bioquímico a lo largo de su dilatada carrera, como el premio HERALDO al Desarrollo del Conocimiento, que se le concedió en el año 2008.

Viaje al centro de la vida

El reconocido doctor pronunció su lección magistral ante un público embelesado. Con el título ‘Viaje al centro de la vida en la era genómica’, la disertación de López Otín mezcló datos biográficos con sus diversas investigaciones en el estudio del genoma, en un lenguaje sencillo que consiguió emocionar a todos los que tuvieron el placer de escucharle.

Ya lo había anunciado antes de entrar al edificio, con la humildad que le caracteriza: "Entre todos hemos logrado arrancar alguno de los secretos de la vida y de las enfermedades. Hoy quiero compartir esto con la sociedad".

El serrablés comenzó recordando su primer viaje a la Universidad de Zaragoza en el Canfranero, hace 40 años, y que supuso el inicio de su "aventura del conocimiento". Después, relató poco a poco los errores y progresos que ha experimentado a lo largo de su carrera científica. El bioquímico recorrió desde sus trabajos de investigación –"comenzamos a escribir historias de ratones y hombres"– hasta los que le permitieron ayudar a desarrollar tratamientos contra la leucemia y contra una rara variante de progenia, la enfermedad que provoca envejecimiento prematuro.

En la disertación quedó patente no solo su extensa labor investigadora, sino su vocación humanista, como se vio en las numerosas referencias a literatos –Pablo Neruda, Borges...–, científicos –no podían faltar Severo Ochoa y Ramón y Cajal– y artistas.

López Otín quiso acabar su intervención ofreciendo "un poco de pedagogía" para las nuevas generaciones. "Hay que cultivar la curiosidad, la cultura, la solidaridad", destacó, antes de llamar a la colaboración en la investigación: "La ciencia se escribe en plural". Una frase que entroncaba con la visión positiva que ya dio antes del acto: "El talento es el bien mejor repartido de todo el planeta, lo cual nos da una fuerza infinita".

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