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“Confiamos en abrir el colegio Ánfora en septiembre”

El director del centro privado de Cuarte confirma que los abogados estudian posibles acciones legales y que todo sigue adelante.

Una de las partes del colegio Ánfora de Cuarte de Huerva.
Una de las partes del colegio Ánfora de Cuarte de Huerva.
Sandra Lario

Después de la negativa de la DGA a la apertura del colegio Ánfora Internacional, el director, Enrique Bilbao, asegura que todo sigue adelante, "tal y como estaba planificado". Este viernes por la mañana, la dirección del centro recibió la notificación del Gobierno autonómico en la que se explicaban las razones por las que el informe de apertura era desfavorable. "Desde ese momento, hemos puesto todo en manos de nuestros abogados, que están estudiando las posibles acciones legales que se pueden interponer por esta decisión", explica Bilbao. 

Asimismo, recalca que el centro ha cumplido todos los requisitos que se encontraban en el acuerdo de concierto y de apertura. "La parte técnica está terminada, las obras de la primera fase han finalizado, así que nosotros seguimos adelante y confiamos en abrir las puertas del centro en septiembre", puntualiza. 

De hecho, durante esta semana han llegado las primeras pizarras digitales al Ánfora y durante la próxima se terminará de equipar el colegio. "El martes vendrán los padres, madres y alumnos a visitar las instalaciones", explica. 

Unos padres que no están de acuerdo con la decisión tomada por el departamento de Educación. “La DGA ofertó este centro como cualquier otro, sin señalar ninguna diferencia, por lo que si no se abre, mis hijos tienen el mismo derecho a elegir un colegio como cualquier otro niño de Aragón, así que se deberá repetir el proceso de matriculación”, reclama Adoración Moya, que asegura que luchará hasta el final para defender sus derechos. “Si es necesario que contrate a un abogado para defender mis derechos, lo haré”, subraya.

Luis García, padre de un niño y una niña de 7 y 9 años respectivamente, también está a favor de esta disyuntiva: apertura del Ánfora o repetición del proceso de escolarización. “Durante tres años mis hijos han ido al colegio Foro Romano y no estoy de acuerdo con que vuelvan allí, ya que debido a la saturación que existe no se cumplen las medidas de seguridad”, explica.

Por ello, para él como para otros padres, el Ánfora ofrecía una “solución ideal”. “Estoy a favor de la educación pública, pero la masificación del Foro Romano es insostenible y con el Ánfora teníamos la oportunidad de tener un colegio cerca de casa y sin que los niños tuvieran que dar clase en un barracón”, subraya Amagoia Fernández de Gamarra, madre de un niño de 6 años que hasta ahora estaba matriculado en el Foro Romano.

De momento, las opciones dadas por la DGA se centran en asegurar las 28 plazas de los alumnos matriculados en 1º de Infantil en una o dos aulas prefabricadas en el patio del Foro Romano. Además, unos 100 alumnos volverán a sus colegio de origen o si lo desean se estudiarán otras opciones en relación a su situación personal, como ocurrirá con la treintena de niños que no tienen centro de referencia. “Yo no quiero que mis hijos vuelvan al Foro Romano, que es su centro de origen, prefiero que se haga caso a mi segunda opción, que es otro colegio de Zaragoza, en el que no tendrán que ir a un barracón”, explica García.

Al igual que los hijos de Luis García, otros alumnos estaban matriculados con anterioridad en el Foro Romano, donde sus padres no quieren que vuelvan a las aulas prefabricadas. “Tengo dos hijos -en 4º de Primaria y 1º de la ESO- que han estado en barracones y no quiero que vuelvan a esta situación”, recalca Pradi González. Para ella, la no apertura del Ánfora es un verdadero problema. “Mi hijo mayor tiene que ir al instituto, pero no quiero que vaya en autobús porque es muy joven y tampoco puedo llevarlo por incompatibilidad de horarios con el pequeño”, lamenta González, que veía el Ánfora como la mejor opción para sus dos vástagos.

Además, los padres no entienden las deficiencias señaladas por el Gobierno autonómico, “mientras aglutinan a más de 1.000 niños en un colegio que tiene capacidad para 600”. “No se puede hablar de deficiencias en el Ánfora por dos baldosas rotas mientras que en el Foro Romano no hay espacio en el patio por los barracones y se producen verdaderos embotellamientos en la entrada y salida de los niños”, subraya González.

Una opinión que comparte Amagoia Frenández de Gamarra. “Cuando se realizaron las obras del Foro Romano, se puso una zona de seguridad, pero la clase de mi hijo estaba fuera de ella, donde estaban trabajando las grúas y, a pesar de que nos manifestamos, nadie hizo nada”, recuerda.

Por su parte, insisten en que las obras del centro Ánfora están completamente terminadas. “Hemos visto el colegio por fuera y por dentro y se puede ver que está perfecto, sino no querríamos llevar a nuestros hijos allí”, señala Alexis Labarta. De hecho, su hija, que empezará 3º de Infantil, es una de las últimas incorporaciones del colegio que iba a ser concertado. “Al principio cuando se empezó a construir no confiábamos en que estuviera terminado, pero cuando vimos que era agosto y estaba muy avanzado decidimos hacer la preinscripción”, señala Labarta.

Hasta entonces, su hija estaba matriculada en el Liceo Europa, pero Labarta vio la posibilidad de conseguir un colegio más cerca de casa y que no estaba masificado. “Es un pena que por razones políticas se tomen estas decisiones que afectan a una zona en la que es necesario que se abran más colegios”, especifica. Para él, como para otros padres, la realización de un informe no favorable atiende más a cuestiones políticas que de seguridad. Asimismo, señalan que el Ánfora no supone una competencia para un colegio público, sino que es un complemento.

Fuentes de la DGA recuerdan que el colegio Foro Romano cumple todos los requisitos de seguridad y que es imposible repetir el proceso de escolarización, puesto que "aunque el anterior Gobierno intentara ocultarlo, las plazas del Ánfora siempre estuvieron condicionadas". 

Incertidumbre a 20 días de comenzar el curso

Muchos de ellos lamentan que, a menos de un mes del comienzo de las clases, todavía no conozcan a qué colegio irán sus hijos. “Es una incertidumbre total, por un lado, la DGA no nos informa de nada, y por otro, en los medios de comunicación tampoco especifican cuál va a ser su futuro”, se queja Luis García. Esta decisión ha sentado como “un jarro de agua fría” para los padres, madres y también muchos alumnos que han seguido de cerca la evolución de las obras. “Ya teníamos organizada una reunión para el día 7 de septiembre, donde nos iban a dar el uniforme, los libros y se iba a comentar el funcionamiento durante los primeras semanas de curso”, recuerda García.

Los profesores pagaron 48.000 para el centro

Algunos padres recuerdan la situación de los profesores del centro, que realizaron un pago de 48.000 para entrar a formar parte de la cooperativa. Cuando empezó el proceso de contratación, Heraldo.es publicó que los socios se convertían en avalastias de un préstamo de 13 millones de euros (más de 135.000 euros por persona si se conseguían los 95 socios que tenían previsto). 

En estos momentos, el futuro está en el aire: la DGA asegura que el colegio no abrirá en septiembre, mientras que la dirección del centro sigue adelante con todo lo planeado. No obstante, en su día el director del colegio explicó a Heraldo.es que si el centro no pudiera abrir y les quitaran el concierto, el banco se quedaría con el terreno y el colegio y los socios no tendrán que poner esa cantidad de dinero.

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