Aragón

Generación Potter

Las críticas literarias de estos aragoneses a través de You Tube atraen a miles de seguidores de todo el mundo y las editoriales ya cuentan con ellos para promocionar libros y autores.

Generación Potter
Javier Rojas

Andrea Izquierdo tiene 20 años y estudia doble grado de Derecho y Administración de Empresas. Y Andreo Rowling es una crítica literaria cuyo canal de YouTube suma casi 19.000 seguidores con vídeos que superan las 40.000 visitas. Y compagina sus dos identidades con soltura, porque no necesita de costosos platós ni grandes medios: graba sus vídeos en su habitación, armada con una pequeña cámara y un sencillo editor de imágenes. "Un ‘booktuber’ es un aficionado a la lectura que describe en vídeo qué le ha parecido un libro. Explica si le ha emocionado, si le ha decepcionado, habla de tramas, de personajes...", describe. Y como ella hay otros seis ‘booktubers’ en Aragón que suman por miles las visitas y los comentarios que dejan los seguidores en sus vídeos. Además de Andreo Rowling está LittleRedHead (Patricia García), con 17.000 seguidores, y Martitara (Marta Álvarez) con 13.300. Y les siguen La Cueva de Charles (Carlos Carranza), DosTip (Julia Muzás), Alma Lectora (Laura Salinas) y Mis Letras de Andrómeda (Elena Toledo). Destacan por la sencillez de sus vídeos, la poca pretensión de sus apariciones, la ausencia total de escenario (como fondo, casi siempre, está la estantería de su cuarto) y la fidelidad de sus seguidores, que esperan cada semana que llegue un nuevo vídeo, que puede ser una crítica de un nuevo autor, un ‘wrap up’ o recopilación de sus últimas lecturas, un ‘unboxing’ o grabación del desembalaje del paquete que les ha mandado una editorial o que ha llegado de alguna tienda ‘online’... Pero sobre todo incluyen mucha frescura, una conexión inmediata con el público juvenil y un lenguaje que dista mucho del de las clásicas reseñas literarias de periódicos y revistas. Lo mismo comentan libros, que películas o invitan a otro ‘videobloguero’ para compartir un vídeo de humor.

Jóvenes que leen

Se definen a sí mismos como la ‘generación de Harry Potter’, jóvenes que crecieron con las aventuras creadas por J. K. Rowling y devoraban libros de 300 páginas o más. Y que no eran los ‘niños raros’ del colegio por pasar las tardes enteras leyendo. Una generación que, lejos de concebir la literatura como un placer que se disfruta en soledad, se acostumbró hace ya una década a compartir en foros de Internet sus impresiones sobre la propia Rowling, y que han crecido y transformado a su manera el mercado literario. Si hace apenas 10 años no había puente entre la literatura juvenil y la de adultos, para esta nueva generación se han lanzado a autores como Stephenie Meyer (‘Crepúsculo’), Suzanne Collins (‘Los juegos del hambre’),Veronica Roth (‘Divergente’)... "Somos una generación acostumbrada a compartir opiniones, a buscar un ‘feed back’ en las redes sociales y solo necesitas un ordenador para crear un blog o un canal de You Tube. Pero los vídeos son más personales, de viva voz te hacen sentir algo especial. Cuando el crítico se emociona, te emocionas con él y cuando se enfada, sientes la misma frustración", asegura Patricia García.

Escritores como Begoña Oro destacan la importancia de estos canales, "porque siempre ha habido y habrá jóvenes que leen, y otros que no leen. Creo que la diferencia más importante es que ahora los jóvenes que leen tienen un medio más, y muy potente, para compartir sus lecturas. Ya no son los raros, ahora son los guays. Y la lectura es más social que nunca, comparten sus hallazgos, sus filias, sus fobias... Y, con suerte, atraen hacia la lectura a otros jóvenes, y todo eso sin que ningún profesor los obligue. Por gusto". Y las editoriales ya están al tanto de este fenómeno, la versión 2.0 del clásico ‘boca a boca’ y que ahora se denomina ‘fenómeno viral’. Los miman, se preocupan por ello, los siguen para saber qué respuesta tiene en otros jóvenes esta u otra propuesta... Incluso conciertan entrevistas con los autores de moda: por mediación de la editorial Planeta, Andrea Izquierdo ha entrevistado en su canal a Anna Todd, autora de la polémica saga ‘After’. "Si hablas de un libro clásico o muy conocido suben las visitas. Si optas por un autor que aún no es tan popular en España, tienes un impacto menor", destaca Andrea. "Ahora mismo la autora de moda es Anna Todd y su novela ‘After’, hablar de ella te asegura que van a pinchar en tu vídeo, porque hay mucha polémica en torno a esta trilogía".

Cambia el juego

Precisamente, Anna Todd forma parte de una nueva generación de escritores que se ha forjado al calor de las redes sociales y el empuje de los ‘booktubers’. Todd consiguió su contrato literario tras publicar capítulos sueltos en la aplicación Wattpad, donde lectores y escritores de todo el mundo comparten escritos y opiniones. Una plataforma que aúpa en ocasiones a escritores de baja calidad que atrapan, sin embargo, a miles y miles de adolescentes. En el caso de Anna Todd, su obra está dedicada a Harry Styles, vocalista del grupo juvenil One Direction. "Wattpad es más un medio de comunicación que una plataforma de lectura –señala la escritora Begoña Oro–. Un acicate de la expresión escrita, no me atrevería a decir ‘literatura’. Al no haber una labor de selección, es lógico que la calidad media de las historias sea muy baja".

También llueven críticas sobre muchos ‘booktubers’, a los que se califica de superficiales en sus comentarios; consideran que se centran en el argumento y rara vez inciden en la profundidad de los personajes, los significados o el ritmo de la obra... Para la escritora aragonesa Patricia Esteban Erlés, que además es profesora de Lengua y Literatura, "todo es más sencillo ahora, pero dudo que eso se traduzca en un incremento de lectores competentes. La lectura no es un proceso al que favorezca la rapidez". Esteban Erlés ve positiva la eclosión de los ‘booktubers’ "porque es una fórmula válida de difusión de obras, es una manera de crear comunidades lectoras, pero soy un poco escéptica con la calidad de las reseñas, que a veces son meramente descriptivas o impresionistas. Echo en falta lectores analíticos, capaces de reflexionar sobre un libro y sus valores, sus puntos fuertes y débiles...". Otros, como Begoña Oro, destacan que esa es precisamente la clave de su éxito:la creatividad y la autenticidad. "Graban esos vídeos hablando de libros porque quieren, porque les apasiona el tema. Ejercen una labor proselitista tan auténtica que es imposible no rendirse a su encanto. Además, los ‘booktubers’ generan un contenido muy apreciable y valioso en You Tube, nada que ver con la morralla que a menudo triunfa en otros canales como El Rubius, las partidas de Minecraft de Vegetta...)".

En opinión de Carlos Carranza, "esa opinión negativa sobre los ‘booktubers’ esconde una gran verdad, porque es un fenómeno al que se apunta gente muy joven y muchos de ellos no tienen los conocimientos literarios necesarios para hacer una crítica. Los que menosprecian el fenómeno han de tener cuenta eso precisamente, que son muy jóvenes pero han optado por acercase a la literatura". Y Julia Muzás añade que "se trata de una plataforma diferente a una revista literaria. Obviamente, no somos profesionales, y en nuestro estilo está contar nuestra opinión de una manera clara". Julia cree que mezclar el fenómeno ‘booktuber’ con las editoriales puede suponer, precisamente, la muerte de esta tendencia, "porque esa frescura se está perdiendo muy rápidamente. Desde que las editoriales se dieron cuenta de que muchos jóvenes se conectan a You Tube para saber de este u otro libro, han comenzado a enviar ejemplares, a organizar eventos... Y descubres que treinta canales están comentando el mismo libro la misma semana, lo que resulta aburrido y previsible".

Para Marta Álvarez el problema está en la "generalización que suele haber respecto a los jóvenes y a sus gustos. Ni todos realizan críticas superficiales ni tampoco consumen literatura de baja calidad. Simplemente, se ha creado una nueva cultura en la que se comparten por las redes sociales ideas y sentimientos, y entre esas ideas está la crítica literaria, que en ningún momento pretende sustituir a la de los medios especializados". Marta cree que "es mejor ver el lado positivo del fenómeno: compartir la emoción que provoca un libro supone ampliar el número de gente que puede sentir la magia de la literatura".

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