Aragón

Más de la mitad de los empleos agrarios no tienen asegurado el relevo generacional

El envejecimiento del mundo rural y la escasa inclusión de los jóvenes en la actividad plantea un futuro incierto para numerosas explotaciones.

Más de la mitad de los empleos agrarios no tienen asegurado el relevo generacional
AYUA CARREÑO

Javier Navarro se jubiló a comienzos de año. Dueño de una pequeña explotación agrícola en Alagón y presidente de una cooperativa que agrupa a más de 200 socios, consiguió traspasar sus tierras a un comprador de 40 años que continuará con la actividad. Sin embargo, su caso es una excepción dentro de su cooperativa, un pequeño ejemplo que sirve para ilustrar el presente y el futuro de la mayoría de las explotaciones agrarias de la Comunidad.

“De los 200 socios que somos en la cooperativa, más de la mitad están ya en una edad en la que dentro de la próxima década tendrán que jubilarse o empezar a pensar en hacerlo, apenas unos 80 de todos ellos se dedican plenamente a la agricultura y a día de hoy solo contamos con tres jóvenes de la zona que están valorando la posibilidad de comenzar a trabajar en el campo”, explica el veterano agricultor. Aunque el caso de Alagón está condicionado por la presencia de industrias que en muchas ocasiones son la primera opción de trabajo para la población juvenil, la crisis, y especialmente el desempleo entre los más jóvenes ha incrementado exponencialmente el interés por la agricultura entre los trabajadores de mediana edad. Solo en los últimos tres años el número de solicitudes para conseguir las ayudas para iniciarse en la actividad han aumentado hasta un 70%. Un cambio de tendencia que, de momento, no se ha trasladado a la realidad de la economía rural aragonesa.

El Plan de Desarrollo Rural de Aragón 2014-2020 contempla el envejecimiento de los trabajadores agrarios como uno de los problemas a intentar paliar en los próximos años. Según un estudio que se recoge en este mismo plan en el que se sondeó el relevo generacional en 147 municipios aragoneses -todos ellos con al menos 50 trabajadores agrarios en activo- solo en el 11% de ellos había un trabajador de entre 16 y 39 años por cada uno mayor de entre 40 y 65, mientras que en otro 26% de los municipios estudiados el ratio era de un trabajador menor de 40 años por cada 2 de más edad. En el resto, la tasa de reemplazamiento generacional era nula o prácticamente nula. Un panorama que pese a ser común en la gran mayoría de las autonomías españolas, encuentra en Aragón algunos problemas añadidos por las características del campo aragonés, compuesto mayoritariamente por pequeñas explotaciones muy fragmentadas.

“Si quieres iniciarte desde cero en el campo sin tener familiares que te cedan o dejen en herencia la tierra, los costes de inversión y de puesta en marcha hacen casi imposible comenzar si no se cuenta con ayudas” señala Nicolás Aldea, un joven agricultor de 26 años de la comarca de Cariñena, representante del área de jóvenes de Uaga, que contó con las ayudas cofinanciadas por la DGA y los fondos europeos y ahora cuenta con unas hectáreas de viñedo que le permiten dedicarse a la agricultura de forma completa.

Pese a casos como el de Nicolás, el horizonte que avistan sindicatos y asociaciones agrarias no es para nada halagüeño. Según otro informe elaborado en 2013 por Uaga, en Aragón solo hay a día de hoy 2.040 agricultores menores de 34 años, y lo que aún resulta más preocupante, entre 2001 y 2012 solo 1.204 jóvenes menores de 25 años se sumaron a la actividad agrícola. Una cifra escasa a la que se ha llegado después de décadas en las que el campo no era una opción prioritaria para la juventud aragonesa y que ha derivado en que en la actualidad los agricultores y ganaderos mayores de 55 años sean más de un tercio del total.

Más solicitudes, pero menos capacidad de ayudas

Sin embargo, el interés por el empleo agrícola parece volver a tomar fuerza como alternativa al austero mercado de trabajo, especialmente exiguo en ofertas para los más jóvenes. Al menos esa es la conclusión que se obtiene al observar como este año el número de solicitudes para conseguir las ayudas a nuevos agricultores (que fijan el límite de edad en 40 años) se han elevado hasta las 716, más del doble de las 337 que por ejemplo se solicitaron en 2011.

“Hay un interés creciente por parte de la gente joven, eso creo que es evidente, el problema es que no se está consiguiendo dar salida a este interés”, explica Aldea, quien obtuvo las ayudas para la entrada de nuevos agricultores hace casi un lustro, cuando la congelación presupuestaria aún no había comenzado a instalarse. No en vano, en los últimos años los fondos destinados para la inclusión de jóvenes agricultores (financiados por DGA, Europa y Madrid) han sido uno de los mayores caballos de batalla de las asociaciones de agrícolas, quienes han denunciado que mientras en 2012 se presupuestaron hasta 30 millones de euros para esta partida este año, a pesar del aumento de solicitudes, el presupuesto no superará los 8 millones de euros.

La nueva PAC no es 'tan nueva' para los jóvenes

Para intentar ayudar a los jóvenes a dar el salto, desde Bruselas se optó por incluir en la nueva Política Agraria Común varias figuras que fueran encaminadas a que las ayudas llegaran a los jóvenes. En concreto, la más llamativa de ellas era la nueva figura del agricultor activo. Una restricción que busca primar la dedicación plena al sector sacando de la PAC a aquellos agricultores o ganaderos cuya renta agraria proceda en un 80% de las ayudas de la Unión. Es decir, que no logren con la venta de sus productos ni un 20% de todo lo que ingresan por sus tierras o explotaciones.

Este nuevo método ha hecho que de cara a la próxima campaña -cuando entra en vigor la nueva PAC- numerosos propietarios de edad avanzada hayan optado por vender o ceder sus derechos y sus tierras ante la escasa certeza de conseguir llegar a este porcentaje. En total, más de 4.600 antiguos preceptores han dejado de solicitar las ayudas debido a las imposibilidades de cumplir con los objetivos de cara al año que viene, y las cesiones de derechos y las ventas de tierras se han disparado hasta un 130%. De este modo, al menos sobre el papel, las ayudas de la PAC irán más focalizadas a agricultores y ganaderos que se dedican plenamente a su oficio, sacando de las subvenciones -o eso es lo que se pretende- a aquellas explotaciones que no eran verdaderamente competitivas.

No en vano, según los últimos datos recogidos por el Fondo Español de Garantía Agraria, en las últimas campañas solo 181 agricultores menores de 25 años han recibido ayudas de la PAC en 2012 y 2013, mientras que los mayores de 65 años fueron 17.979, casi el 40% de los cerca de 50.000 beneficiarios, porcentaje que se pretende que se vaya reduciendo con la nueva política agraria, aunque esto no acabe de estar del todo claro para los jóvenes agricultores. “La nueva PAC empezó a tratarse con muy buenas intenciones, sin embargo, al final ha acabado siendo una reforma a medio camino que no termina por responder a los problemas del campo, que va a necesitar cada vez más de explotaciones más modernas y más profesionales”, valora Aldea, quien lamenta que en el nuevo texto se hayan mantenido las criticadas referencias históricas, baremos de puntuación a la hora de repartir las ayudas comunitarias que priman el mantener una extensión durante años, y en los que los nuevos agricultores, como es lógico, no tienen posibilidad de competir.

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