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Aragón

La CHE advierte de que los niveles de lindano en Bailín siguen triplicando el máximo permitido

Su presidente considera que el foco podría seguir activo y afirma que "sin duda" está relacionado con el traslado de residuos

El consejero de Medio Ambiente, Modesto Lobón, con el presidente de la CHE, Xavier de Pedro, ayer.
La CHE advierte de que los niveles de lindano en Bailín siguen triplicando el máximo permitido
O. Duch

Pese a que los desembalses de Búbal y La Peña han permitido diluir las dosis de lindano en el Gállego aguas abajo de Sabiñánigo, la concentración del pesticida sigue disparada en el barranco de Bailín, junto al vertedero en el que se ha realizado en los últimos meses el traslado de residuos a una nueva celda de seguridad. El presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Xavier de Pedro, confirmó que según los últimos análisis del organismo de cuenca, en el barranco todavía hay 161 microgramos de lindano por litro, lo que triplica el nivel máximo de 50 autorizado durante las obras.

Recordó que las alarmas saltaron durante el mes de septiembre, cuando se alcanzó un pico de 438 microgramos (sumando todos los isómeros) que, de hecho, motivó la apertura de un expediente sancionador por parte de la Confederación al Gobierno de Aragón por incumplir los límites legales de lindano en lo referente a la normativa ambiental -no a la de abastecimientos- y por no comunicar inmediatamente los valores excesivos que también reflejaron desde principios de julio los propios análisis de la DGA. 

Según la CHE, a lo largo de ese mes también se superó ampliamente el nivel admitido a la salida de la depuradora de Bailín en otras dos ocasiones: el día 18, con 318 microgramos/litro, y el 24, con 224. El 2 de octubre, la última medición registró 161, lo que muestra una tendencia a la baja pero que todavía resulta preocupante, algo que se ha puesto en conocimiento del Ejecutivo autonómico, según informó Xavier de Pedro.

También aguas abajo de Sabiñánigo sigue reduciéndose la presencia de pesticida en el Gállego. Las últimas muestras analizadas detectan que la situación ha mejorado en el pantano de La Peña, Ardisa y el azud de Camarera. 

"No tenemos la seguridad de que el foco de la contaminación haya cesado definitivamente", advirtió a la vista de los datos el responsable del organismo de cuenca. Y frente a la versión del consejero de Medio Ambiente, Modesto Lobón, que mantiene que las obras no han contribuido a la contaminación del río por encima de los niveles permitidos, De Pedro sí se mostró convencido de que es allí donde está el origen de lo sucedido. "Sin duda viene del barranco de Bailín y de la gestión del traslado", concluyó, y pidió "aprender de la experiencia para que no se vuelva a repetir en las otras actuaciones". Preocupación de los regantes

Para averiguar las causas hay en marcha varias investigaciones. Por un lado, la DGA, responsable de las obras para llevar residuos y tierras contaminadas del viejo vertedero al nuevo vaso, ha iniciado una interna y otra externa. Mientras, la Confederación también sigue trabajando para averiguar el origen de la presencia de lindano en las aguas del Gállego, para lo cual ha pedido a la empresa que ejecuta la actuación, a punto de concluir, "datos diarios para tener pleno conocimiento de las operaciones", explicó el presidente de la CHE.

Esta crisis fue uno de los asuntos abordados ayer en la reunión del Consejo del Agua de la cuenca del Ebro, donde el presidente de Riegos del Alto Aragón, César Trillo, mostró su preocupación ya no solo por este episodio de contaminación sino por los efectos futuros. El domingo acaba la campaña de riego y el embalse de la Sotonera debería empezar a almacenar agua del Gállego. "Si el lunes no baja potable, no podemos meterla en la Sotonera. Allí hay 90 hm3 almacenados que no vamos a mezclar con agua con lindano", declaró. 

Pero fue más allá y abogó "por resolver definitivamente el problema". "No podemos estar expuestos a esta incertidumbre, ni los regantes ni la gente del río. Esto no puede volver a ocurrir. No podemos llegar un año a principios de campaña y que resulte que el agua no sea potable", afirmó. Entonces, además de afectar a los abastecimientos urbanos y ser un problema de salud pública y medioambiental, generaría "un gravísimo perjuicio económico". "A los pueblos se les puede buscar una fuente de suministro alternativa, a Riegos del Alto Aragón, no. Sería un desastre no poder coger en un año agua del Gállego", concluyó César Trillo.

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